Ser médico lleva su tiempo...Aventuras y desventuras en la "noble" tarea de hacerse médico. Actualmente R4 de MFyC de Málaga.
Nadie dijo que iba a ser fácil, pero al menos sí gratificante.
Bienvenidos a vuestra casa, mi hogar
Lo bueno se deja para el final, o al menos eso dicen. El verano llegaba a nosotros y era el turno de Cardiología, una de las rotaciones marcadas en rojo por las altas expectativas con las que uno la espera. Dos meses por delante a modo de reto para intentar aprender a leer electros pese a los múltiples intentos que he seguido tras leer libros y manuales, de aprender a tratar dolores torácicos, de intentar comprender el blanco y negro de los ecocardiogramas, de combinar fármacos antihipertensivos, de manejar sintrones y cardioversiones, de familiarizarme con stents y operaciones vanguardistas.
La Cardiología y la sagrada orden filosofal. La especialidad de especialidades, el Cardiólogo como ente casi sagrado, como un tótem hospitalario. La divina imposición de manos a modo de tratamientos, de revisiones, de curaciones. Una especialidad de patología mortal o con
mucha morbilidad; una rotación que me ha servido para ver las dos caras de una misma realidad: la fe de unos pacientes que ven en su cardiólogo a un lazarillo de Tormes, unos lazarillos que son de carne y hueso, que rompen falsos mitos de divos estirados. Un servicio que funciona bien, unos residentes que se dejan la piel día a día, unos adjuntos jóvenes pero sobradamente preparados y unas explicaciones y guías prácticas muy útiles para poder seguir las directrices básicas de ese corazón podrido de tanto latir.
Unos largos desayunos, un pasar planta rutinario, unas consultas variadas en las que se podía ver
desde el nada al todo a modo de infarto. Una cinta para realizar test de esfuerzo, el aparataje de ultrasonidos para los ecocardiogramas en directo, la eterna tira color salmón de los EKGs.
Dos meses a modo de reto de los que me llevo buen sabor de boca y conocimientos para el día a día de cualquier médico que intente ser competente.
Una rotación que deja buen sabor de boca, un aliciente para seguir adelante. Quedan Dermatología y Endocrino-Metabolismo para terminar el ciclo de rotaciones hospitalarias y volver al Centro de Salud, al hogar dulce hogar, a ese barrio deprimido de la Palmilla. Nos hacemos mayores…
Posdata: agradecimientos sobre todo a los Dres. Cano, Mora y Gaitán por hacer de mecenas pese a ser el rotante de las "patillas a lo Curro Jiménez!
Hace ya 9 años la conocí en aquellas barrocas clases de la facultad de Medicina en Granada; con su acento tan típico y conocido, con su forma de ser de mujer de las faldas de Sierra Cazorla; con su genio indomable de delegada de clase, de sindicata en cubierta. Y hoy domingo, nueve años después de nuestra toma de contacto gracias a la presencia televisiva de Dani Úbeda, allí estaba ella, en el altar, dando un eterno sí quiero junto a su inseparable Antonio, tan formales, tan guapos, tan felices.
9 años desde que los caminos de un ubetense y una pealeña coincidieran en las prácticas de anatomía, en la fila para cada examen al que yo acudía pálido y deshidratado y tú con esa eterna sonrisa de seguridad, en esas esperas interminables de los exámenes prácticos en la sala de disecciones de anatomía, en las cervezas con paella del medio día , en esas playas de Punta Cana donde se estipuló la mitad del camino ya recorrido, en esas clases de preparación del MIR en las que compartíamos sufrimiento, en esa botella de sidra descorchada el 29 de Enero que era el comienzo de una nueva vida que separaba caminos pero acercaba recuerdos.
Presidiendo la mesa de los novios en el salón de bodas como anfitriones de lujo, celebrando el día más importante de vuestra reciente vida y nosotros, afortunados de estar invitados a vuestro día. Parte del grupo 10 de prácticas juntos pese a la distancia kilométrica que estipulan nuestros puestos de trabajos: Córdoba, Granada, Jaén, El Ejido, Málaga… distancias y ausencias solventadas en un reencuentro nupcial, en un final de película, en un sí quiero eterno
Este brindis a modo de entrada va por vosotros, Antonio y Sonia, Sonia y Antonio, ¡vivan los novios!
No hay celebración más bonita que la merecida. Allí estaban ellos, Pepe y Fernan, Fernan y Pepe, 10311 días desde entonces... Unas Bodas de Plata atípicas tras 28 años desde que aquellos jóvenes se dieran el sí quiero; hoy tocaba refrendar lo que ya todos sabíamos, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza. Y allí seguían ellos, con su mirada bailarina al compás de unas lágrimas tímidas que no llegaron a verterse, junto al fruto de un amor en la figura de Miguel y Fernando, primos, amigos y compañeros. Y con ellos sus íntimos, los elegidos para acompañarlos en esta travesía llamada vida, los afortunados de la aventura de dos jóvenes que se hicieron a sí mismos y formaron una familia a su paso.
No hace falta acudir a manifestantes enfervorecidos pro-vida, basta con veros a vosotros, ese conjunto de personalidades tan dispersas que bailan al ritmo del mismo compás. El sociable tito Pepe, la risueña tita Fernan, el díscolo Miguel y el pequeño gran Fernando.
Sirva esta entrada para felicitaros de manera más personal e intimista por estas curiosas bodas de plata de 28 años. Nos vemos dentro de 22, mientras tanto no cambiéis
Saliente, vocablo de continua metamorfosis. El día después de una guardia de 24 horas en el que no tienes que ir a trabajar.
Recuerdo la dura sensación resacosa de mis primeros salientes, hace ya tres años, cuando terminaba del hospital y me iba directo a la cama donde necesitaba hibernar como un oso en los fríos meses de invierno. Esos tediosos días de post-guardia perdidos en el limbo de la nada, ya que pese a dormitar todo el día no terminabas con la desagradable sensación de haber sido atropellado por una estampida de elefantes, víctima de la mosca tse-tse del sueño. Tres días que se perdían por la exigencia de una guardia: el día de antes, el de la propia guardia y el del saliente…semanas que pasaban demasiado rápido, perdidas, inertes.
Pero uno va curtiéndose en el campo de batalla, hace cicatrices ante las heridas del combate y ya todo es muy diferente. Guardias que se limitan a 24 horas, intensas, provechosas en las que uno a demás de cumplir con sus obligaciones se permite hasta el lujo de estudiar. Días de antes que ya no requieren de concentración, de exilio, de nervios que se apoderan de estómagos. Salientes que no son tales, que transcurren con ritmos frenéticos, en los que descansarya no es el eje del día debido a los requerimientos de un cuerpo que se termina acostumbrando a la rutina: deporte, obligaciones domésticas, entrar y salir, playa, piscina, ocio… Semanas que duran siete días, días que duran 24 horas, horas de 60 minutos, minutos con 60 segundos.
Esta entrada viene ante la caída de ojos de Nacho en plena boda de Sonia en uno de sus primeros salientes, en el plomizo de Paloma en su post-guardia en Mojacar; en las confesiones camino de vuelta en las que me decía estar KO; en el recuerdo de mis primeros salientes y esa sensación de calor pegajoso de las ciudades de costa a las que visitas e hipotensa hasta marear, que amenaza con noquear pero del que al final, como en esto de los salientes, uno termina acostumbrándose.
Para los que llevan pocas guardias y necesitan aún dormir, sirva esta entrada de canción de cuna
Una de las muchas cosas buenas (o quizás malas) que tiene este trayecto llamado residencia, es que la gente poco a poco va confiando en tu sapiencia, en tus conocimientos; ya no eres el niño que literalmente no tiene idea de nada, el eterno estudiante; ya empiezan a ver en ti cierto criterio y eso hace que en ocasiones llegues a ser el consultor de cuestiones que pudieran llegar a sobrepasarte como fue el caso que me sucedió con esa llamada de teléfono que me alegró por la persona que me llamaba pero que me dejó en tierra de nadie ante la pregunta vertida. Pero como dirían Les Luthiers, lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe. Uno solo duda cuando sabe algo, ya que la ignorancia es la fuente suprema de la indiferencia, así que hay estaba yo, al otro lado del teléfono, intentando argumentar con la lógica ilógica de la Medicina, buscando en los libros, buceando en Internet, en artículos científicos, y tocando las teclas de una agenda de teléfono en la que buscar a la persona indicada.
¿Un paciente de mediana edad con leucemia que en su niñez ya pasó la varicela, podría en el momento actual volver a presentar la enfermedad?
Y la Inmunología empieza a azotarte con fuerza. Recuerdas anticuerpos, antígenos, inmunidad duradera, inmunidad para toda la vida. Repasas la oncología en busca de alguna explicación algo más sólida; realizar inmersión en el complejo mundo de la Hematología donde repasas leucemias y llegas a la conclusión de que la lógica no siempre lleva la razón.
En un primer momento mi idea inicial era que los anticuerpos formados al entrar en contacto en la niñez con el virus varicela-zóster daban inmunidad y cobertura para toda la vida, por lo que pese a esa enfermedad que sesga esperanzas y otea nubarrones en el horizonte el paciente no debería presentar riesgo alguno de desencadenar un nuevo brote de enfermedad. Pero hace falta entender la raíz para comprender las diferentes versiones de un problema.
La leucemia (“sangre blanca”) es un tipo de cáncer de la sangre que comienza en la médula ósea donde se forman las células sanguíneas. La leucemia conlleva un aumento incontrolable en el número de glóbulos blancos inmaduros; estas células cancerosas impiden que se produzcan glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos maduros (leucocitos) saludables y se propagan al torrente sanguíneo y al sistema linfático.
Los glóbulos blancos, implicados en la defensa del organismo, pueden ser deficientes o disfuncionales. Esto puede causar que el sistema inmune del paciente sea incapaz de luchar contra una infección simple. Debido a que la leucemia impide que el sistema inmunitario funcione con normalidad, algunos pacientes experimentan infecciones frecuentes, que van desde amígdalas infectadas, aftas bucales, diarrea, neumonía o infecciones oportunistas como pudiera ser el caso de la reinfección por varicela.
Hace falta diseccionar las dudas y los problemas para dar respuestas válidas acordes a la responsabilidad que supone el que confíen en ti.
La varicela es una enfermedad viral generalizada, benigna, que presenta un exantema característico (se caracteriza por presentar elementos en diferentes períodos de evolución; la fase maculopápulas dura pocas horas, las vesículas que al principio son limpias rápidamente se umbilican y no permanecen con líquido más de medio a un día para pasar a ser costras) y es altamente contagiosa. El virus causante de esta patología (virus varicela-zóster) se trasmite por la vía aérea, por medio de las gotas de Flügge (pequeñas gotitas que expelen los pacientes al respirar), pero sin descartar las manos de los contactos o las vestimentas.
El periodo de incubación varia de 13 a 17 días. Y el periodo de contagiosidad de la varicela va de 4 días previos a la aparición del exantema hasta 5 días después de la primera lesión cutánea (la fase costrosa no es infectante)
Por lo tanto, tras estudiar leucemia y varicela y realizar un cruce de hallazgos:
- - ¿Es posible la reinfección en pacientes con leucemia?: SÍ ya que tanto la inmunidad humoral como la celular se ven alteradas en estos pacientes, dejándolos de nuevo expuestos a los caprichos de la naturaleza
- - ¿Puede estar en contacto el paciente con un familiar que está con varicela?: Durante los primeros cinco días de las lesiones dérmicas típicas de la varicela, la enfermedad es contagiosa, así que si ha estado en contacto es probable que tras 13-17 días pudiera presentar de nuevo la enfermedad una vez que el periodo de incubación del virus se hubiera completado
- - ¿Cambia el pronóstico en estos pacientes?: Una infección en un paciente inmunodeprimido como sería el caso de la leucemia, podría traer consigo una serie de complicaciones que pudieran llegar incluso a ser mortales tales como neumonía, bronconeumonía, encefalitis, crisis convulsivas, coma, infecciones piógenas de la piel o varicela hemorrágica
Esta entrada es a modo de agradecimiento para la persona que me hizo esa llamada que me hubiera gustado no recibir, para las que ven en mí a algo más que a un bufón con bata, pero sobre todo para el triste “protagonista” de esta entrada. Descanse en paz
(extraído del Facebook de la Dra. Parent, grande como siempre)
Contexto: Hospital de 3nivel de Malaga, Carlos Haya. Paciente: mujer 24 años. Motivo de consulta: anoche vi una película de terror y desde entonces tengo miedo. Conclusión: algo falla...
¿Se pueden curar los dolores intrínsecos, ser médico del alma, tratar para poner cordura, medicar para restablecer una “normalidad” que nadie sabe poner el punto de partida?
Un trimestre rotando en Salud Mental dan para todo y para nada, para finalizar con las mismas dudas iniciales, con la extraña sensación de no saber si el objetivo es la curación o la mejoría, pero sobre todo para salir con la percepción clara de que de no existir, el ser humano se vería obligado a inventar al psiquiatra. Todo ser que proceda del homo sapiens tiene la necesidad imperiosa de ser escuchado, de compartir para dividir penas, decepciones, pérdidas… de necesitar un punto de apoyo en mitad de una caída vital sin visos de vislumbrar el fondo.
Tres meses para escuchar muchas historias, muchísimas. Para oír depresiones, relatos desgarradores, relatos sin sentido, otros acelerados, psicotizados. De intentar ser punto de apoyo, emisor de consejos vitales, de buscar soluciones a problemas en ocasiones de difícil arreglo. De aprender de cada uno de los profesionales del equipo de Salud Mental del Limonar, de l@s psiquiatras, de l@s psicólogos, de las enfermeras, del personal de admisión y administrativo, de l@s residentes con los que coincidí en guardias, de cada uno de ellos que me enseñó su particular punto de vista de un ente sin sentido, tan simple que puede resultar demoledor.
Si algo tenía claro antes de iniciar esta rotación es que detrás de muchas de las consultas que llegan a Atención Primaria (y también a las Urgencias) tienen un trasfondo oculto que bien podría explicarse por la salud mental, o la falta de la misma. Estos peculiares tres meses donde la Medicina se convierte más que nunca en arte, ya que el terapeuta tiene tanta o más importancia que la terapia, me han servido para reafirmar esta idea, la de que la sociedad sufre males pandémicos ruidosos o en silencio, que enfermamos poco a poco, que perdemos nuestra identidad y quedamos expuestos a la tiranía del caos interno, del desorden, de la desesperanza, de esa nube negra que anuncia lluvias torrenciales en la que algunos se ven atrapados con el riesgo de convertirse en náufragos de una vida carcelaria que castiga con la tortura del día a día.
Salud Mental y psiquiatras, una misma rama de una misma ciencia llamada Medicina, la mano amiga que se apoya sobre tu hombro, el paño de lágrimas, la cuerda tendida para sujetarte… El eterno compañero de un viaje, el caminar de un largo sendero en el que encontrar consuelo, mejoría, alivio, el objetivo principal de este noble arte sanitario
!Muchísimas gracias¡ Hoy con un poco más de la mitad del camino de este blog ya vivido, alcanzo las 50000 visitas y es hora de agradecer vuestra declarada o anónima fidelidad. Los entendidos en estos baremos podrán reirse de esta cifra redonda que puede quedar lejos de populistas blogs que decoran la barra de favoritos de muchos ordenadores, pero para mí que comencé con este cuaderno de britácora en el que contar mis inseguridades, mis pequeños pasos, mis avances y retrocesos llegar a esta mágica cifra me llena de alegría. Quién me iba a decir cuando aquella noche de 15 de Abril de un lejano 2009 el en principio anónimo Dr. T publicaba su "Recetario Inicial" que llegados a este punto el blog seguiría contando historias y encima que estas fueran leidas, por familiares que se interesan por mi día a día, por compañeros de estudios, de infancia o de trabajo que curiosean lo escrito, de anónimos que jamás saldrán del anonimato y de otros que salieron de él y que he tenido la tremenda fortuna de conocer. Y es que sin lugar de dudas lo mejor de este blog sois vosotros, sus lectores
Cuando el 20 de Mayo de 2013 llegue, servidor que estos versos a modo de entradas escribe, colgará su pluma ante el punto y final de esta aventura llamada residencia.
Aprovecho esta entrada a modo de agradecimiento para "premiaros". Puede parecer hilarante pero tras darle muchas vueltas a la cabeza quiero recompensar vuestro tiempo perdido al otro lado de la pantalla, con un sorteo simbólico en el que el obsequio será una camiseta conmemorativa de las 50.000 visitas. Para ello entrarán en el sorteo los 161 seguidores del facebook, los seguidores reconocidos que conozco y la gente que suele comentar las entradas. Entre ellos haré un sorteo que grabaré (no hay presupuesto para un notario) y lo colgaré en el blog
Pues lo dicho compañeros de estas "Memorias de un Residente", muchas gracias por hacerme sentir "especial" el día de hoy con esta cifra redonda, y nos vemos y leemos por el camino...
Las Urgencias no tienen hora. El usuario/paciente/cliente tiene derecho a acudir para lo que quiera, a cualquier hora que sea teniendo en todo momento el derecho a una buena atención, previa amenaza de reclamación si enfrente se encuentra con el médico de turno que a altas horas de la madrugada no está para ciertas “bromas de mal gusto”.
Hace ya unos años conozco un caso de malestar por parte de un paciente ante la desidia con la que fue atendido. Era ya entrada la madrugada cuando el susodicho volvía a casa de fiesta. Por la tarde había estado jugando al fútbol sala y había sufrido un golpe que le estaba causando un hematoma en una uña del pie y al pasar por la puerta de Urgencias recordó que le dolía de verdad. Al rato de estar en la sala de espera salió un médico limpiándose las gafas y frotándose los ojos que parecía recién despertado de un plácido sueño. Su incredulidad ante esa Urgencia vital no debió de sentarle del todo bien, ya que casi sin explorar y pautando algo de analgesia típica mandó al “ofendido” paciente a su casa que se fue con la sensación de pensar…”menudo tío borde, ni me ha mirado…con el pastón que gana”.
Aquel indignado paciente era yo, y el médico de turno ganaba poco más de 12 euros en cada hora de su madrugada para salvar alguna vida en caso de un infarto o dar consuelo a banalidades como un atemporal dolor de uña.
Ha llovido desde que aquel dolor de uña intentara buscar consuelo a altas horas de la madrugada, y ahora soy yo al que despiertan para patologías con indicación que intento abordar con profesionalidad y gusto pese a la hora (es para lo que estudiado, lo que me gustan y para lo que me pagan), pero también para una serie de pacientes que te hacen mirar el reloj y dan ganas de imitar a Mourinho con su dramático ¿por qué?
Y es que uno en las largas noches de guardia puede ver desde un dolor atraumático de rodilla de 7 meses de evolución a la que el paciente ha decidido esa noche buscar solución; o una sensación de inflamación en un testículo al que hacía un día le habían operado de vasectomía al que profundizando en la entrevista y tras empatizar te confía que acudía a esa hora porque así no tendría que esperar cola… O el caso del paciente que me ha “animado” a escribir esta entrada, que a las 7:00h de mi última guardia en el Hospital Civil consideró oportuno acudir por no haber podido defecar al despertarse pese a que su reloj interno le premiaba con una evacuación diaria nada más abrir los ojos que ese día le fue imposible, mientras exigía una solución definitiva y que ante mi negativa a medicar, ni a poner enemas y dejar que el tiempo (casi siempre sabio en esto de la Medicina) pusiera las cosas en su sitio se fue sublevado de la consulta con un lacónico: Doctor, me ha dado el día…
Esta reflexión ha salido a flote en ocasiones con amigos no médicos que ven normal y correcto ir a cualquier hora por cualquier patología, ya que si estás de guardia no tienes derecho a dormir (pese a que en 24 horas sin dormir uno no puede rendir al máximo). Sin embargo, si planteo la misma cuestión en un ambiente sanitario la respuesta es bien distinta. ¿Qué opináis? El pueblo es supremo
Pues al final la cabra siempre tira al monte. Aprovecho esta entrada para haceros una recomendación turística para este estival periodo en el que nos encontramos, y no es otra que la ciudad que me vio nacer a las faldas de ese mar de olivos que abraza a los Cerros de una Úbeda que coquetea con ser una de las joyas del renacimiento español y que espera ansiosa la llegada de turistas para sorprenderla con su belleza serena, elegante, señorial.
Me todo la licencia de haceros esta recomendación, ya que servidor que este blog escribe la conoce en primera persona, creció y se perdió por sus callejuelas de adoquines, se hizo hombre, avanzó y retrocedió en sus calles, se enamoró de sus gentes, de sus fiestas, de las tradiciones de pueblo hecho ciudad, de una ciudad del pueblo.
Escribo esta entrada tras recibir un mail en el que se mostraban 10 vídeos a modo de 10 razones para acudir a Úbeda. Y yo, como ubetense de mi pueblo, al que añoro y vuelvo cada vez que puedo para descansar en su monotonía que tanto me gusta os enseño los secretos de este mágico enclave que os espera con los brazos abiertos
Razón 10:
Razón 9:
Razón 8:
Razón 7:
Razón 6:
Razón 5:
Razón 4:
Razón 3:
Razón 2:
Razón 1:
Pues aquí tenéis 10 de las muchas razones de Úbeda...si os animáis y da la casualidad que yo ando por Úbeda aquí tenéis a un guía dispuesto a descubriros mi patria. Eso sí, agua que lorenzo aprieta con fuerza en los Cerros
La rutina de las cosas extraordinarias hace que se disfracen de mundanas: como el torero enfundándose el traje de luces mientras se persigna ante crucifijos, como el enterrador en hora punta, como el deportista de élite ante el reto del todo o la nada,… la Medicina tiene muchos días a días que se ponen el disfraz de cotidiano. “Harto” (o acostumbrado) de ver muertes en casi todas las guardias de Observación, de quedar anestesiado ante el viaje final que otros emprenden, ante la lágrima que eres incapaz de verter…
Uno se acostumbra a su particular día a día, a lo que otros ven como inusual, como extraordinario. A guardias, a pacientes, a idas y venidas… Y hoy, yo era el sorprendido, el asombrado, el embelesado por los cantos de sirena de un quirófano que es el día a día para los compañeros de especialidades quirúrgicas, para cirujanos, máxilos, otorrinos, anestesistas,… para los que hacen su particular encrucijada bajo las tenues luces de techo que alumbran un campo quirúrgico yodado.
No era la primera vez que entraba a quirófano, lo había muchas otras veces: en las prácticas de la carrera, en las rotaciones hospitalarias más “artesanales” como Cirugía General o Trauma, había asistido en algún parto… pero siempre impone el verde absoluto, el lavado a conciencia, la anestesia inicial, el viaje al limbo de los sueños, la preparación del campo, la entrega absoluta del anónimo paciente, la primera incisión, el olor a carne quemada que deja a su paso el bisturí eléctrico, el humo en el ambiente, el sangrado continuo, el juego de puntos, las conversaciones intrascendentes que rompen la monotonía asombrosa del día a día en el Quirófano.
Pero cuando ese anónimo paciente que deja su vida a manos del cirujano de turno y su equipo tiene nombre y apellidos y comparte los tuyos, la liturgia del quirófano cobra un sentido especial. Como esta tarde en la que he sido atropellado por la rutina mágica del éxito bajo la presencia inerte de mi hermana. Todo ha salido bien. Muchas gracias por todos esos años puestos al servicio del arte de la cirugía, al primer espada, a su ayudante, al enfermero, a la anestesista, a la auxiliar de enfermería que convierten cada operación en una liturgia, en un pequeño milagro
Imposible concebir la vida hace justamente un año sin tu diminuta pero graceja figura, sin tus ojos en los que perderse navegando cual almirante, sin tu sonrisa sincera que abraza el alma, sin tus pedorretas cuando decides decir basta en tus distraídas comidas, sin tu llanto cuando te tocas el pelo señal inequívoca de que estás muerto de sueño…
Ha pasado solo un año desde que decidiste “desobedecerme” e irrumpir con fuerza en esta vida mientras yo surcaba en avión la distancia que separaba Jonhannesburgo de Úbeda, en esos kilómetros sin final que se hacen milímetros en el corazón de las personas que se quieren.
Y hoy te nos haces algo más mayor. Aún conversas tu inocencia inmaculada, tu magnetismo, tu ángel, tu aureola de paz que parece hacerte un traje y de nuevo la distancia nos separa como hace 365 días. En aquella ocasión acudí casi de madrugada para abrazarte por primera vez en la habitación del hospital, aún con la piel sonrosada y pegajosa, con tu polo de España que fue la sensación en la planta de Ginecología, con esa nariz de ratilla y esos ojos de marciano que difícilmente hacían sospechar la metamorfosis que te ha llevado hasta el niño de anuncio que eres hoy. Este año el abrazo tendrá que esperar al jueves por la tarde, cuando descanse de la guardia del día de antes y viaje en tu búsqueda, en el cruce de miradas, en tu fiesta de cumpleaños, en la sonrisa que se me dibujará al ver tus intentos por gatear, tus cabreos por no encontrar aún tu punto de gravedad, tus singulares particularidades que te hacen único.
Un año que lo es todo. Felicidades Javier, el niño de mis ojos.
Hoy hace justo un año, un pálido genio de nombre Andrés y apellido Iniesta cambiaba la historia moderna futbolística de un país al que la pelota debía tanto. Hace justo un año, servidor que este blog escribe portaba dos metros de bandera rojigualda por las calles de Johannesburgo, en los aledaños del estadio que nos encumbró y en su interior donde tras el gol de Iniesta y abrazado a mis compañeros de una experiencia inolvidable liberábamos las tensiones de un partido que quizás sea el inicio de una nueva era.
Hoy hace un año que España olvidó la crisis, el paro, los nacionalismos. Hace un año que todos compartimos un sueño del que algunos aún estamos encadenados cuando lo recordamos, en la fuente de todo pueblo, en sus plazas, en sus calles, en un país que se sintió campeón en la cima del planeta llamado fútbol.
Esta entrada es un reconocimiento para aquella gesta llamada Mundial, para esa prodigiosa parada de Casillas, para ese no claudicar pese a la zancadilla de Suiza, para esa tensión del día de Chile, para esa carambola en el gol ante Paraguay, para ese cabezazo directo al Olimpo de los Dioses de Puyol, para ese pase al infinito de Cesc, para el control teledirigido de Iniesta, para ese balón dorado que besó la red, para ese confetí de oro, para esas lágrimas compartidas por todos, para esa copa alzada al cielo.
Un año recordado en esta entrada, retratado en esa foto inmortal, decorado por estos vídeos insuperables de "Lo que España no vio" de deportes Cuatro y por enlace del artículo que escribí hace como no, justamente hoy hace un año
La del viernes fue una gran noche. Una de tantas sin plan preestablecido, una decisión sobre la marcha, un cambio de planes, un viaje en coche con inmejorable compañía de la patrimonial Baeza y una visita inesperada con reencuentro incluido con viejos (pero cada vez más verdaderos) compañeros y sobre todo amigos de Granada. Un pueblo, Ojén (al lado de Marbella), y un festival de música como excusa (Ojeando). Un cartel de lujo formado por Miss Cafeína, Triangulo de Amor Bizarro, Dorian y Supersubmarina.
Empeñados en viajar al extranjero, en conocer lo desconocido, en perdernos en culturas ajenas y territorios hostiles a veces descuidamos los pequeños tesoros que nos rodean. Ojén es un ejemplo de ello. Un pueblo pequeño encaramado en lo alto de un cerro que hace de itsmo con la opulenta Marbella que esconde un sinfín de recovecos a descubrir, de cuevas, de empinadas cuestas que llevan hasta miradores inmensos, infinitos que se mojan los tobillos con el mar del Mediterráneo que a lo lejos lo baña todo.
Y en medio de ese paraíso descubierto de la nada a modo de pueblo añejo que encuentra su esplendor en las típicas fiestas de verano, los acordes de las guitarras eléctricas rompen el silencio de la ruidosa noche en Ojén. Miss Cafeína se encarga de abrir el telón, de romper la espera, de dar por inaugurada la noche de un festival del que el año que viene acudiré con todas las de la ley, con mi tienda de campaña, con mi pernocta nocturna, sin la preocupación de tener que coger el coche, sin prisas para degustar el arte hechomúsica.
Una velada entrañable que sin duda trajo la confirmación de Supersubmarina, ese grupo que atrás dejó su inocencia velada de antaño comprobada en anteriores conciertos, que se ha hecho mayor de edad, que tiene derecho a voto y sobre todo mucha voz en el panorama artístico actual. Un grupo de individualidades que creyó en un imposible con los antaños “Inflamables” que se han ido modulando hasta llenar cualquier escenario al que se encaramen. Con su ritmo virginal cientocero, con la consagración electroviral, con su compás de tres por cuatro, con su baile pegadizo y sus melodías que repiquean en la memoria. Con la voz genuina y la imagen de galán descuidado de Jose el chino, con la energía que transmite con la batería Juancha, con el porte de Sir inglés de Jaime y con el alma callada del grupo en la figura de un Pope, este conjunto de individualidades encuentra en la armonía de su equilibrio insostenible la fórmula que ya ha empezado a hacerlos grandes. Tras el éxito inicial, la victoria de lo improvisto se ve tentada a caer en el olvido; lo difícil es la consagración, el dar el palmetazo sobre la mesa que anuncie que has llegado para quedarte, y sin duda ellos han reservado sitio en el edén de los elegidos gracias a su nuevo EP “Retroalimentación” que los ha confirmado como grandes, un hecho que cualquiera puede confirmar si se decide a verlos actuar, en carne y hueso, sobre unas tablas que les vieron gatear y sobre las que ya discurren con velocidad de crucero. Con todos ustedes su nuevo EP.
Acabo de leer en su columna del diario "El Mundo" la última entrada de Antonio Gala en la cual anuncia que padece un cáncer. Utilizo mi blog como altavoz para dar salida a la belleza de sus palabras, de sus inseguridades, de sus miedos y esperanzas... y aprovecho también para desearle toda la suerte de el mundo, a él y a todos los Antonio Galas que día a día luchan contra esta particular enfermedad
"La enfermedad nunca es una forma de tristeza ni una metáfora ni una melancolía: es un camino incómodo, que lleva o no a la muerte con o sin rapidez. Hasta ahora fui sometido a toda clase de salvamentos quirúrgicos. Nadie me consideró más interesante por eso, pero su éxito me salvó. Hasta ahora. Ahora padezco un cáncer de difícil extirpación. Y estoy sometido, para tratar de librarme, a un largo puteo, que es igual que una guerra de la que soy el campo de batalla. ¿Con un doble aliado: la quimioterapia y la radioterapia? Espero que conmigo sean más beneficiosas que el cáncer: matar es el fin de los tres. ¿Quizá demasiado tarde para recomenzar? Estoy en buenas manos: lo suficiente como para no querer pasar a las Mejores. Todo parece, así, interminable, monótono, invasivo... Menos la vida: no tenía edad ya de nuevas experiencias. Hubiera preferido el quirófano como tajante campo de batalla. Soy mal aliado de mí mismo: impaciente, poco soportador e insoportable: la anestesia total es mi aliada. Las nuevas experiencias me llegan tarde. Trataré, con todo, de defraudar a la muerte una vez más: la última".
Lo bueno si es breve, dos veces bueno. Este sábado tocaba viaje exprés para disfrutar del bien tan preciado que es la familia con punto intermedio de reencuentro en Roquetas. 24 horas para ir y venir, 24 horas para disfrutar del calor de dos apellidos y la sonrisa de un fenómeno por sobrino que se vieron "enfurecidas" por los malditos atascos que me hicieron tenerme retenido dos horas entre idas y venidas.
Aprovecho esta entrada (que ningún cargo público leerá) para sumarme a las quejas de los vecinos de Torrenueva (Granada) que tienen una pancarta por bandera: "!TORRENUEVA NECESITA LA AUTOVÍA YA!). Hartos de ver como su pueblo se parte en dos mitades separadas por ese río eterno de automóviles que perturban en verano el rincón costero del que no pueden llegar a disfrutar, de ver como la rutina de la siesta del estío se abnega de tubos de escape, de cláxones que suenan desesperados ante tanta retención...
Andalucía, la comunidad del eterno sol, de la alegría desbordante, del arte como religión...La misma Comunidad en ocasiones tan olvidada que ven como en trayectos como la autovía A-7 tiene más de 20 kms de carretera de travesías contínuas, de pueblos costeros, de un hilero de hormigas que se suceden como si en una procesión de Semana Santa estuvieran de vuelta al hogar, a casa, en mitad del calor, del cansancio y de la impotencia hecha atasco.
Pues yo me sumo a su causa. !Torrenueva necesita la autovía ya!
No sé quién me recomendó esta novela, ni siquiera si lo hicieron. No sé si leí la crítica en algún sitio que me incentivara a leerlo, pero el caso es que hacía tiempo que no tenía tantas expectativas puestas en una novela. Últimamente ando algo disperso en esto de la lectura y las novelas se me suelen dilatar más de lo que quisiera amenazando con perder el hilo de la historia, pero debo de reconocer que con esta conecté desde el principio, algo que no me pasaba desde “El niño con el pijama de rayas”.
Pero también debo de reconocer que es una obra rara. Las críticas prelectura la adelantaban como una obra maestra, como un culto de obligada lectura, pero tras terminar de leer la novela uno se queda con el regusto amargo de la decepción: no sabes si porque se hace corta, porque es insuficiente, o porque simplemente no llega a superar las expectativas que inconscientemente tu mente se había prefijado sesgada por recomendaciones previas. Algo similar como me ocurrió con “La Carretera” de Cormac McCarthy o con algunas películas catalogadas de obras mágicas que tras su inmediata conclusión dejan un gusto agridulce.
E “Invisible” deja ese poso inmediato de desazón, de intriga a contraluz, de luz tenue que con el paso de los días va cogiendo tonalidad hasta terminar oteando un arcoíris al otro lado de la colina. Sin prisa pero sin pausa los posibles finales que le puedes dar van confluyendo en uno único y terminas por comprender que lo que amenazaba con ser simplemente una buena novela se convierte en una gran historia. Con sus personajes, con sus relaciones anónimas y atemporales, con el sexo como bandera, con la intriga, las traiciones y la muerte inminente que hace contar la historia, su historia, al protagonista de la misma.
No voy a comentar más de la novela, no quiero que por mi culpa te forjes ideas preconcebidas. Si te gusta la lectura te recomiendo esta novela, corta, de fácil lectura que para bien o para mal no deja indiferente a nadie
Si ya de por sí es difícil entender la locura en la mente de un cuerdo, qué difícil tiene que ser vivir en la eterna montaña rusa en la que viven los afectos por este mal llamado trastorno bipolar, la eterna balanza, la continua fluctuación, el subir a lo más alto para desplomarse al vacío.
Ver el sol un día, la vida en color, sentir alegría desbordada, incontenible, desbordante., para girar la esquina invisible y quedar envuelto por esa nube negra que todo lo vela, que todo lo minimiza y que se hace llamar calle melancolía.
Manía y depresión que caminan de la mano dándose relevos para correr aún más rápido en esa carrera en la que ambas aceleran el paso pero que no llegan a cruzar la meta; que flagelan a la persona enferma que no encuentra término medio ni consuelo en un día a día del que es esclava.
Y es que tiene que ser malo verte hundido pero aún debe de ser peor verte eufórico, desatado, siendo consciente de la enfermedad que te vence y te mina poco a poco, con el valor necesario para dar el paso que el freno de mano que supone la depresión pudiera detener un ímpetu desbocado. A lo largo de los tres meses que roté por Salud Mental muchos (más de los que yo pensaban) venían con la etiqueta ya puesta de “Trastorno Bipolar”: pacientes, personas, gente anónima que sufre su particular día a día. Casi todos vistos tan solo una vez, pero como siempre, hay personas dispuestas a contar una historia para ser escuchada.
Allí estaba ella, con su ancianidad madura, con el semblante serio, inexpresivo cual máscara veneciana, con su tez henchida de dolor y media cara desfigurada. Y semanas después, allí estaba la misma mujer, sonrisa en rostro, que tras desempolvar el armario optó por la ropa más llamativa, ávida de hablar, de contar, de ser escuchada…de explicar cómo esa hemicara dañada era el producto de un intento de acabar con todo pegándose un tiro que por fortuna no cumplió con su acometido años atrás.
Tristeza y alegría, luz y oscuridad, subidas y bajadas, arriba y abajo, principio y fin, esperanza y desazón… la eterna dicotomía del Dr. Jekyll y Mr. Hyde hecha enfermedad, curiosa la manera de enfermar de la mente de los humanos
Es una afección en la cual las personas alternan entre períodos de un estado de ánimo muy bueno o irritable depresión. Las "fluctuaciones en el estado de ánimo" entre manía y depresión pueden ser muy rápidas.
Causas
El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres, y generalmente comienza entre los 15 y 25 años. La causa exacta se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno.
Tipos de trastorno bipolar:
Las personas con el trastorno bipolar tipo I han tenido al menos un episodio completo de manía con períodos de depresión grave. En el pasado, el trastorno bipolar tipo I se denominaba depresión maníaca.
Una forma leve de trastorno bipolar llamado ciclotimia implica fluctuaciones en el estado de ánimo menos intensas. Las personas con esta forma alternan entre hipomanía y depresión leve. Es posible que las personas con trastorno bipolar tipo II o ciclotimia reciban un diagnóstico equivocado de depresión.
En la mayoría de las personas con trastorno bipolar, no hay una causa clara para los episodios maníacos o depresivos. Los siguientes factores pueden desencadenar un episodio maníaco en personas con trastorno bipolar.
Cambios en la vida como un parto.
Medicamentos como antidepresivos o esteroides.
Períodos de insomnio.
Consumo de drogas psicoactivas.
Síntomas
La fase maníaca puede durar de días a meses y puede abarcar los siguientes síntomas:
Distraerse fácilmente
Poca necesidad de sueño
Deficiente capacidad de discernimiento
Control deficiente del temperamento
Comportamientos imprudentes y falta de autocontrol:
Compromiso exagerado en actividades
Muy alterado (agitado o irritado)
Estos síntomas de manía ocurren con el trastorno bipolar I. En las personas con trastorno bipolar II, los síntomas de manía son similares pero menos intensos.
La fase depresiva de ambos tipos de trastorno bipolar incluye los siguientes síntomas:
Tristeza o estado de ánimo bajo diariamente
Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
Problemas en la alimentación
Fatiga o desgano
Sentimiento de minusvalía, desesperanza o culpa
Pérdida de interés en actividades que alguna vez disfrutaba
Pérdida de la autoestima
Pensamientos de muerte y suicidio
Dificultad para conciliar el sueño o dormir demasiado
Alejarse de los amigos o las actividades que disfrutaba
Existe un alto riesgo de suicidio con el trastorno bipolar. Los pacientes pueden abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas y el riesgo de suicidio.
Algunas veces, hay una superposición entre las dos fases. Los síntomas maníacos y depresivos se pueden presentar juntos o rápidamente uno detrás de otro en lo que se denomina un estado mixto.
Pruebas y exámenes
Muchos factores están involucrados en el diagnóstico del trastorno bipolar. El médico puede tomar todas o algunas de las siguientes medidas:
Preguntar acerca de los antecedentes familiares como, por ejemplo, si alguien tiene o ha tenido trastorno bipolar.
Preguntar acerca de las fluctuaciones del estado de ánimo recientes y por cuánto tiempo las ha experimentado.
Llevar a cabo un examen completo para buscar enfermedades que puedan estar causando los síntomas.
Solicitar pruebas de laboratorio para verificar problemas de tiroides o niveles de drogas.
Hablar con los miembros de la familia respecto al comportamiento.
Elaborar la historia clínica, incluyendo cualquier problema médico que usted tenga y cualquier medicamento que esté tomando.
Vigilar el comportamiento y el estado de ánimo.
Tratamiento
Los períodos de depresión o manía retornan en la mayoría de los pacientes, incluso con tratamiento.
El médico primero intentará averiguar lo que puede haber desencadenado el episodio del estado anímico. Igualmente, puede buscar cualquier problema médico o emocional que podría afectar el tratamiento.
Los siguientes fármacos, llamados estabilizadores del estado anímico, se usan primero :
Carbamazepina
Lamotrigina
Litio
Valproato (ácido valproico)
También se puede ensayar con otros fármacos anticonvulsivos.
Otros fármacos empleados para tratar el trastorno bipolar abarcan:
Antipsicóticos y ansiolíticos (benzodiazepinas) para problemas del estado de ánimo.
Se pueden agregar antidepresivos para tratar la depresión. Las personas con trastorno bipolar son más propensas a tener episodios maníacos e hipomaníacos si se les administran antidepresivos. Debido a esto, los antidepresivos sólo se usan en personas que también estén tomando un estabilizador del estado de ánimo.
Se puede usar terapia electroconvulsiva (TEC) para tratar la fase depresiva o maníaca del trastorno bipolar si no responde a los medicamentos. La terapia electroconvulsiva utiliza una corriente eléctrica para causar una breve convulsión mientras el paciente se encuentra bajo el efecto de la anestesia. Esta terapia es el tratamiento más efectivo para la depresión que no se alivia con medicamentos.
La estimulación magnética transcraneal (EMT) usa pulsos magnéticos de alta frecuencia que están dirigidos a las áreas afectadas del cerebro. Casi siempre se utiliza después de la terapia electroconvulsiva.
PROGRAMAS Y TERAPIAS DE APOYO
Los tratamientos familiares que combinan apoyo y educación acerca del trastorno bipolar (psicoeducación) pueden ayudar a las familias a hacerle frente y reducir las probabilidades de retorno de los síntomas. Los programas que ofrecen servicios de integración y apoyo de la comunidad pueden ayudar a las personas que carecen de apoyo social y familiar.
Las habilidades importantes abarcan:
Hacerle frente a los síntomas que están presentes, incluso mientras se estén tomando medicamentos.
Aprender un estilo de vida saludable, incluyendo el hecho de dormir bien y mantenerse alejado de las drogas psicoactivas.
Aprender a tomar los medicamentos correctamente y cómo manejar los efectos secundarios.
Aprender a estar atento al retorno de los síntomas y saber qué hacer cuando éstos reaparezcan.
Los miembros de la familia y los cuidadores son muy importantes en el tratamiento del trastorno bipolar. Ellos le pueden ayudar a los pacientes a buscar los servicios de apoyo apropiados y a constatar que el paciente se tome el medicamento correctamente.
Dormir lo suficiente es muy importante en el trastorno bipolar, debido a que una falta de sueño puede desencadenar un episodio maníaco. La terapia puede ser útil durante la fase depresiva. El hecho de vincularse a un grupo de apoyo puede ayudar a los pacientes con trastorno bipolar y a sus seres queridos.
Un paciente con trastorno bipolar no siempre puede comentarle al médico acerca del estado de la enfermedad. Los pacientes con frecuencia tienen dificultad para reconocer sus propios síntomas maníacos.
Los cambios en el estado anímico con el trastorno bipolar no son predecibles, de manera que algunas veces es difícil decir si un paciente está respondiendo al tratamiento o saliendo de manera natural de una fase bipolar.
Los tratamientos para los niños y los ancianos no se han estudiado bien.
Pronóstico
Los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo pueden ayudar a controlar los síntomas del trastorno bipolar. Sin embargo, los pacientes a menudo necesitan ayuda y apoyo para tomarlos apropiadamente y para garantizar que la manía y la depresión se traten tan pronto como sea posible.
Algunas personas suspenden el medicamento tan pronto se sienten mejor o porque la manía se siente bien. Suspender los medicamentos puede causar problemas serios.
El suicidio es un riesgo muy real tanto durante el estado de manía como durante la depresión. Las personas con trastorno bipolar que piensan o hablan respecto al suicidio necesitan atención de emergencia inmediata.
Complicaciones
Suspender el medicamento o tomarlo de manera equivocada puede provocar que los síntomas se presenten de nuevo y llevar a las siguientes complicaciones:
Alcoholismo y/o drogadicción.
Problemas con las relaciones interpersonales, el trabajo y las finanzas.
Pensamientos y comportamientos suicidas.
Esta enfermedad es difícil de tratar. Los pacientes, sus amigos y la familia deben conocer los riesgos de no tratar el trastorno bipolar.
Ahora que llega el verano es el turno de los festivales de música y de la canción del verano, así que es el momento para saltar a la "fama" donde recibir tomatazos de diestro y siniestro.
Como os daréis cuenta si os "castigáis" viendo estos vídeos, The Clexanitos no aspiran a llegar a la cima del firmamento musical, ni siquiera esperan su minuto de fama. Estas actuaciones tuvieron lugar en la celebración de una casa rural en Almogía allá por un 11 de Marzo, donde el arte y compás del cajón de Rafa Infantes y la guitarra y coros de Pablo Navarro, servidor que firma este blog se atrevió a desafinar al mismo tiempo que improvisaba
Esperamos que os gusten sin ofender a nadie ya que en ningún momento fue nuestro objetivo
Sin más, que suene la música...
Cirugía: nuestro primer single que nos sirvió para dar a luz. Ritmo y expresividad hechos canción
Mileurista: porque todos los residentes que trabajen tienen la misma situación. Por mucho que trabajen...no llego a fin de mes
Dr. González: sin duda se merecía esta canción (mi amigo Nico). Un grande de la Medicina, pero lo más importante, una gran persona
Enfermeras&Celadores: con todo el cariño del mundo, dos bastiones imprescindibles en el Hospital
Lucas: dedicada para el dueño y señor de la Poli del Carlos Haya. El paciente estrella
La "Lova" de Porcel llama a Interna: Dermatología, Elena Porcel y Medicina Interna, un triángulo mágico
Yo quiero Gine: quién haya adornado su vida con las canciones de Juampa y la Raja entenderá el ritmo y el tipo de letra de nuestra canción más X
Alvaro cante jondo: para todos los no-médicos que se juntan y sufren nuestras monótonas conversaciones
Era el campeón del ping-pong: había ganado todo al ping-pong hasta que llegó Javi Sánchez...
Remix Final a modo de cajón de sastre con nuestros "mejores" momentos
Si habéis sido capaces de soportar todas las canciones, en primer lugar enhorabuena por la correcta estructura de vuestro sistema auditivo, y en segundo lugar hablar ahora o callar para siempre