En
sí no se puede considerar una enfermedad como tal, sino un simple síntoma que
en ocasiones puede llegar a ser parte de complejos conglomerados que forman las
enfermedades reumatológicas. Pero sin ser considerada como tal, quiero
compartir esta desagradable dolencia que me acompaña con relativa frecuencia
haciendo de mis días una pequeña tortura donde valoro lo sano que es estar sano
y el poco valor que le damos a nuestros días sin incidencias en el parte
médico.
Estoy
hablando de las aftas bucales,
también, y popularmente, conocidas como llagas.
En esos recuerdos vandálicos en lo relacionado a la salud pública que uno
comete desde la ignorancia, recuerdo los tratamientos caseros que hacía para
consolar la desesperación y calmar el dolor. Era pequeño, no había tocado jamás
un libro de Medicina y seguía a pies puntillas los consejos de abuelas y
pueblos, por lo que procedía a echar sal gorda sobre un tomate o sobre un
bastoncillo de los oídos impregnado en vinagre para quemar la llaga, que tras
un dolor súbito, se “anestesiaba” mientras sangraba por sus bordes tras ponerse
enrojecida para dejar de incordiar durante un escaso tiempo que era oro, para
luego volver con más fuerza.
El
tiempo ha pasado y las aftas recurrentemente han aparecido en la mucosa interna
de mis labios, dificultando el habla, la ingesta de comida y sobre todo un
humor que se amarga en los días dominados por esta tan poca agradecida
dolencia. Y es que a lo largo de los años, he probado y escuchado de todo: que
si se trata por no comer frutas y verduras, que si un tratamiento de spray te
lo cura al primer día, que hay geles de aplicación local que regeneran el
tejido ulcerado…pero si he llegado a una conclusión personal (no vista por
ningún ensayo clínico), es que hacen falta que pasen los días para que
desaparezca (como si de un hematoma se tratase que se retira tras cambiar
varias veces de tonalidad) y que suele coincidir su aparición con periodos de mayor estrés, nerviosismo o
presión, como ha sido esta última semana donde he tenido que defender el
trabajo fin de Máster, realizar dos guardias y achicar aguas de varios frentes
que consumen energía y siembran de incertidumbre el día a día.
Si
alguna vez has sufrido como yo con las aftas, sabrás en parte de lo que estoy
hablando. Sirva la información que a continuación expongo como una mínima
revisión para todos los que sufrimos en silencio estas molestas úlceras que nos
comen parte de la mucosa y también de la moral: qué es, por qué salen, cómo se
tratan…
Información
extraída de MedLinePlus:
Un
afta es una úlcera o llaga abierta y dolorosa en la boca. Las aftas son de
color blanco o amarillo y están rodeadas por un área roja y brillante.
Desterrar
la falsa idea que son un herpes labial o que sean oncológicas.
Causas
Las
aftas son una forma común de las úlceras bucales y pueden ocurrir con infecciones virales. En algunos casos,
no se puede determinar la causa.
Estas
úlceras pueden igualmente estar ligadas a problemas con el sistema inmunitario (defensa) del cuerpo. Las úlceras pueden
ocurrir después de una lesión bucal debido a un arreglo dental, una limpieza
dental agresiva o un mordisco en la
lengua o en el carrillo.
Las
aftas se pueden desencadenar por:
•
Estrés
emocional.
| Y yo con estos pelos... |
•
Falta de ciertas vitaminas y minerales en la alimentación
(en especial de hierro, ácido fólico o Vit B12.
•
Períodos menstruales.
•
Cambios hormonales.
•
Alergias a los alimentos
Cualquier
persona puede desarrollar aftas. Las mujeres
son más propensas a contraerlas que los hombres. Las aftas pueden ser hereditarias.
Síntomas
Las
aftas suelen aparecer en las superficies interiores de los carrillos y los
labios, la lengua, el velo del paladar y la base de las encías.
Los
síntomas abarcan:
•
Mancha o protuberancia roja y dolorosa que se
transforma en una úlcera abierta.
•
La parte media de la úlcera es de color blanco o amarillo.
•
Usualmente pequeña (de menos de 1 cm), pero
ocasionalmente más grande.
•
La úlcera puede tornarse de color gris justo antes de
comenzar a sanar.
Los
síntomas menos comunes abarcan:
•
Fiebre.
•
Malestar o indisposición general (malestar general).
•
Ganglios linfáticos inflamados
El
dolor por lo general disminuye en un período de 7 a 10 días y pueden pasar de 1 a 3 semanas para que las aftas
sanen por completo. Las úlceras más grandes pueden tardar más tiempo en sanar.
Algunas
veces, un brote grave de aftas puede estar acompañado de síntomas inespecíficos
de enfermedad, como fiebre.
Pruebas y exámenes
El
médico a menudo puede hacer el diagnóstico observando la úlcera.
Si
las aftas persisten o continúan reapareciendo, se deben hacer exámenes para
buscar otras causas, como eritema multiforme, alergias a medicamentos,
infección por herpes y liquen plano ampollar.
Se
puede biopsiar la herida para diferenciar un afta de otras causas de úlceras
bucales.
Tratamiento
Por
lo general, no es necesario un
tratamiento, pues en la mayoría de los casos las aftas desaparecen por sí
solas.
Si
usted tiene un afta, no debe comer
alimentos calientes ni condimentados, los cuales pueden causar dolor. Los enjuagues bucales suaves de venta libre
o el agua con sal pueden ayudar.
Asimismo, existen medicamentos de venta libre que alivian el área del dolor,
los cuales se aplican directamente en el área ulcerada de la boca.
El
remedio casero más fácil es una mezcla de una parte de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y una parte de agua. Utilice
un hisopo de algodón para aplicar la mezcla directamente sobre el afta. Luego,
aplique suavemente con los dedos una pequeña cantidad de leche de magnesia (de venta en farmacias) sobre el afta unas 3 o 4
veces al día. Esto es calmante y también puede ayudar a sanar.
Otro
remedio casero es mezclar mitad de leche de magnesia y mitad del medicamento
líquido para alergias, Benadryl. Hágase buches durante aproximadamente un
minuto y luego escupa la mezcla.
Se
pueden necesitar fármacos recetados para casos graves. Éstos pueden incluir el
gel fluocinonida (Lidex) o el
enjuague bucal gluconato de clorhexidina.
Algunas veces se utilizan corticoesterioides.
Expectativas
Las
aftas suelen sanar de forma espontánea. El dolor generalmente disminuye en unos
cuantos días y otros síntomas desaparecen en 10 a 14 días.
Cuándo contactar a un profesional médico
Aplique
el tratamiento casero y llame al médico si los síntomas de las aftas persisten
o empeoran o si dichas aftas reaparecen más de 2 ó 3 veces por año.
Igualmente,
consulte con el médico si los síntomas están asociados con otros problemas como
fiebre, diarrea, dolor de cabeza o erupción cutánea.
Explicando qué son (Programa "Viva Mejor")
Un vídeo sobre remedios caseros. De dudosa indicación científica, pero seguro que hay defensores de estos "tratamientos"