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viernes, 17 de junio de 2011

El Noble Arte del Fecaloma

La vida es un final sin fin, un comienzo sin principio. Las primeras veces siempre son recordadas, pero si además se añade un motivo de peso se convierten en batallitas candidatas a ser contadas a las venideras generaciones. Apenas había visto tres pacientes en la guardia y encaramado a la mochila del R mayor que era Tudor; había superado (con más pena que gloria) infinidad de exámenes tipo test en la clásica Facultad de Medicina de Granada, había superado varios exámenes orales; había cantado el Gaudeamus Igitur en el Palacio de Congresos mientras portaba mi beca amarillo mostaza el día de la Graduación; me había enfrentado a esa oposición desquiciante de cinco horas que es el examen MIR en aquella fría tarde granaína; había acudido a clases (me había saltado otras); había pasado horas bajo el flexo de mi piso de estudiante junto a Pedro y López; había firmado mi primer contrato sanitario (atrás quedó la época de mozo de almacén en Carrefour y de camarero en El Roble); había recogido mi primer uniforme; había preparado minuciosamente mi mochila para mi primera guardia la noche de antes; había dormido mal y poco pensando en cómo sería el debut…y de repente descubres que la Medicina siempre está dispuesta a enseñarte cosas que no vienen en los libros ni nadie se molestó en explicarte.

Allí estaba yo, verde como el pijama de quirófano escuchando sin llegar a entender el español parlado por el impetuoso Tudor:


- - Esta señora tiene un fecaloma. Si te da asco salte que voy a empezar


Cuando el tren pasa por tu lado hay dos opciones, dejarlo pasar o subirte. Y cuando es la primera vez uno siempre tiene unas ganas locas de encaramarse a la alta velocidad y ver como el aire te azota la cara mientras surcas caminos de acero.


Así que hay estaba yo, haciendo plena inmersión a las profundidades más recónditas de la Medicina, desimpactando un fecaloma, que puede sonar fonéticamente muy bien pero que en la práctica consiste en introducir tu dedo índice en el ano de cualquier anónimo paciente para extraer manualmente (digitalmente para ser más concretos aunque suene más innovador) todo el contenido fecaloideo que debido a un estreñimiento crónico que casi siempre puede ser un síntoma más de una larga enfermedad venía impidiendo la salida de las heces.


Esa era la particular bienvenida con la que me recibían. Pero tan sólo ha sido la primera de muchas otras. Al principio no encontrabas palabras para explicarle al paciente la “innovadora” técnica que iban a recibir en primera persona. Luego llegas a desdramatizar la liturgia e incluso encuentras palabras que tranquilicen al paciente. Perfeccionas tu técnica, al principio rígido como una alcayata para terminar desarrollando una maestría asombrosa en el dedo índice derecho. Mientras un fétido aroma envuelve el proceso y te abofetea mientras te entregas a una profesión que elegiste para curar grandes infartos, para realizar ultramodernas técnicas, pero sobre todo para intentar dar un consuelo que suelen encontrar este tipo de pacientes, casi siempre oncológicos o abuelos en el estadío final a los que consigues aliviar, dignificar, “curar” y que suelen agradecer durante el resto de sus días el escaso pudor del médico de turno que se encaramó sobre sus nalgas y que con la rudimentaria maquinaria de la que se dispone (guantes o doble guante para evitar desagradables sorpresas y vaselina) poner un punto y seguido al sufrimiento que venían padeciendo.


Bienvenida y despedida ya que en mi última guardia en la puerta de las Urgencias del Carlos Haya, de nuevo dignifiqué la profesión médica con este acto que nos hace humanos, tanto a pacientes como a médicos. La desimpactación digital, el noble arte del fecaloma…


Y es que el ganchito-placa-placa tiene su tirón



Y ahora como viene siendo habitual en este tipo de entradas, toca algo de teoría. A ti como compañero, a ti como paciente, a ti como curioso lector, o a ti como estudiante de Medicina, ya que difícilmente nadie te explicará esto en ningún aula

(Extraído de Fisterra)

Un fecaloma (llamado también fecalito y coprolito, “piedras de heces”), es una acumulación de heces en ano que taponan el flujo normal del tracto intestinal. A veces están pegados a las paredes del intestino y puede ser causado por situaciones que enlentecen el tránsito intestinal: ancianos, estreñimiento por deshidratación, enfermedad de Chagas, enfermedad de Hirschsprung, hipomotilidad intestinal en pacientes oncológicos…

Este tipo de afección puede ser severa e inclusive letal, como sería la ruptura de las paredes del colon, por las agudezas de los fecalomas (perforación estercoral), seguida de septicemia. También un fecolito puede causar una apendicitis aguda.

La localización más frecuente del fecaloma es la ampolla rectal (70% de los casos), seguida por el colon sigmoide y el colon proximal (20% y 10% de los casos respectivamente). El síntoma habitual de sospecha es el estreñimiento, pero en ocasiones puede aparecer como una diarrea por rebosamiento de las heces retenidas proximalmente a la impactación. El diagnóstico se puede realizar mediante el tacto rectal, al palpar una masa fecal endurecida que ocupa la ampolla del recto. Si la impactación fecal es alta la ampolla rectal estará libre de heces, siendo útil realizar en estos casos una radiografía simple de abdomen.

Los fecalomas que se pueden extraer manualmente son aquellos que están situados en la ampolla rectal. Esta técnica está contraindicada en los pacientes con patología anorrectal (hemorroides dolorosas, fisuras, abscesos) o con intervenciones quirúrgicas recientes en la zona.

Preparación del material necesario:

Antes de llevar a cabo cualquier técnica hay que tener preparado el material que se va a emplear, que en este caso consiste en:

Guantes desechables.

Lubricante anestésico hidrosoluble.

Material para el aseo del paciente (toalla, jofaina y jabón).

Un hule o un protector para la cama.

Una cuña o un recipiente para recoger las heces.

Para llevar a cabo la extracción manual de un fecaloma hay que efectuar los siguientes pasos:

Lávese las manos y enfúndese un guante en la mano no dominante y dos guantes en la mano dominante (evita la contaminación si se rompe el guante externo).

Explíquele al paciente el procedimiento y solicite su colaboración.

Ayude al paciente a colocarse en decúbito lateral derecho, con la rodilla izquierda ligeramente flexionada (esta posición sitúa el colon sigmoideo en la parte más alta y facilita la extracción de las heces).

Ponga el hule o el protector bajo las caderas del paciente y exponga solo las nalgas.

Sitúe a mano la cuña o el recipiente donde vaya a depositar las heces.

Vacíe una o dos cánulas de lubricante anestésico hidrosoluble en la ampolla rectal del paciente y espere unos diez minutos a que haga efecto.

Lubrique abundantemente el dedo incide de su mano dominante.

Comuníquele al paciente que va a comenzar el procedimiento. Sugiérale que inspire profundamente y que espire con lentitud, ya que así se promueve la relajación del esfínter anal externo. A continuación indíquele que realice un esfuerzo defecatorio y aproveche ese momento para introducir el dedo índice en el recto (hágalo delicadamente y en dirección al ombligo).

De manera suave, realice movimientos rotatorios con su dedo índice, para así romper el fecaloma.

Con un movimiento de retracción del dedo, extraiga los fragmentos que haya obtenido y deposítelos en la cuña. Repita esta operación varias veces hasta que consiga retirar la mayor cantidad posible de heces, pero tenga en cuenta que:

Es conveniente realizar pequeñas pausas para favorecer tanto el descenso de la masa fecal como el descanso del paciente.

Se debe suspender el procedimiento ante la aparición de sangrado, de dolor anal intenso o de cualquier indicativo de reacción vagal (sudoración, malestar, palidez facial, palpitaciones).

Si el fecaloma es muy grande, se debe valorar la posibilidad de extraerlo en varias sesiones.

Finalizada la extracción, limpie la zona anal, cubra al paciente, retire la cuña y deseche las heces. A continuación, quítese los guantes volviéndolos al revés y deposítelos en el recipiente adecuado.

Proceda nuevamente a lavarse las manos y a enfundarse unos guantes.

Coloque al paciente sobre la cuña o acompáñelo al inodoro (la estimulación digital puede inducir el reflejo de defecación).

Una vez finalizado todo el procedimiento, realice el aseo del paciente.

Consideraciones al procedimiento:

Durante la extracción del fecaloma es importante que el paciente esté relajado y que colabore. Si prevemos que puede presentarse alguna dificultad en este sentido, se puede administrar un sedante de vida media corta (por ejemplo midazolam) treinta minutos antes.

Tras la extracción del fecaloma es conveniente administrar un enema de limpieza, con el fin de extraer el contenido fecal restante. Además, en los días siguientes, se deben de pautar laxantes osmóticos (20-30 g de lactulosa o lactitol diarios por vía oral).


20 comentarios:

  1. me que quedado anonadada con la melodia de tus palabras!!

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  2. Jajaj nunca creí q un fecaloma diera para tanto... y pensar que no me tocó ninguno en la Poli... jejej

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  3. creo que yo tengo eso , ya estoy harta de limpiearme la cola todos los dias, además tengo aliento de cañería, porque ya me arregle los dientes y sigue el mal aliento,ademas siento el recto vacio, dolor abdominal,asi como me lo inmagino que se siente, cuando se tienen los fecalomas duros,siento como piquetes cuando me dan ganas de defecar, le agradezco sus comentarios

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  4. Me encanta la forma en que redacta la labor en el area de la salud combinda con poesia o redaccion de sentimientos en forma profunda, como lo quieran llamar, soy enfermera y se que con nuestro dia a dia con los pacientes podriamos escribir un libro.

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    1. En la vida como en la extracción del fecaloma, todo tiene parte de poesía

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  5. Ayer fue mi primera extracción manual de un fecaloma. Definitivamente es una experiencia que marca un antes y un después...

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    1. Bienvenida a este honorífico club. Habrá un antes y un después

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  6. hola, yo tengo una pregunta.
    Soy auxiliar de enfermería y trabajo en una residencia de mayores, y tenemos una gerra porque las Dues y el medico refieren que es mision del auxiliar tanto la realización del tacto rectal como la extracción de los fecalomas.
    nostr@s tenemos entendido que eso no es así, me podrias confirmar de quien es mision?. gracias

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    1. Pues esa misma guerra la tenemos en mi Hospital. Se que hace unos años era misión del auxiliar, pero que desde que yo estoy trabajando (hace 4 años), normalmente es el médico quién lo hace.
      Yo lo que he optado es a desimpactar con el dedo un rato, y luego administrar un enema evacuante.

      Suerte en esta particular guerra

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    2. gracias por responder tan rapidamente a mi pregunta.
      aunque te soy sinsera creo que no tiene porque haber duda, ya que las pruebas diagnosticas las debe reaalizar un facultativo. Considero que el auxiliar de enfermeria no tiene ni debe realizar dichas pruebas.

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    3. otra cosa, de quien seria la responsabilidad ante una reaccion vasobagal. Es que es mas complicado de lo que parece.

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  7. Hola, quisiera compartir la situacion que estoy atravesando con mi pequeña hija de 4 años. Ella tiene un gran fecaloma en la ampolla rectal, hace varios meses atras su defacacion acurria cada 15 dias y siempre con ayuda de laxantes osmoticos, lograba despedir en forma de grandes pelotas, obstruyendo la salida del inodoro siempre. Un dia no hizo mas y empezo a manchar a diario su bombachita pero sin lograr evacuacion solida...durante 2 meses estuvo pasando de protectores, a toallitas y hoy pañales por las enemas realizadas que solo despiden liquido..hace 1 mes esta en tratamiento DIARIO de enemas continuos por sonda rectal con preparado de vaselina y solucion fisiologica Y 2 veces al dia polietilenglicol 3350, otro laxante supuestamente mas fuerte. Sin bien ella no presenta molestias, ni dolores, ha sido una frustracion no tener resultados aun con sus ingestas de fibras. Descartado en sus analisis cualquier problema celiaco y hormonal si en estos proximos 2 dias no ocurre nada como hasta el momento nos esperan con bolsito armado para intervencion quirurgica. Sigo esperando el milagro de que algo vaya a ocurrir para evitar esta operacion a mi hija.¿Que mas puedo hacer?

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  8. Eso del dedo del medico parece del medievo
    Un bide con chorro de agua tibia con presion graduable es la solucion
    Y por supuesto caminar y hacer algo de ejercicio es obligatorio ,controlar la dieta
    En Colombia donde vivi 10 años tienen la solucion magica..la pitaya ,una fruta que cultivan entre cafetales a veces y es amarilla ovoide con resaltes,rara pero superefectiva para el estreñimiento es inmediata,la papaya ,granadilla ,son utiles
    Colombia hermosa

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  9. Eso del dedo del medico parece del medievo
    Un bide con chorro de agua tibia con presion graduable es la solucion
    Y por supuesto caminar y hacer algo de ejercicio es obligatorio ,controlar la dieta
    En Colombia donde vivi 10 años tienen la solucion magica..la pitaya ,una fruta que cultivan entre cafetales a veces y es amarilla ovoide con resaltes,rara pero superefectiva para el estreñimiento es inmediata,la papaya ,granadilla ,son utiles
    Colombia hermosa

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  10. Si pero alguien que no mueve ninguna extremidad esta postrado aunq sea indigno tiene que aceptar de la mejor forma el procedimiento...
    como hago para hacerlo no tan seguido

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  11. Pues yo estuve una tarde sin poder evacuar y ante mi desasosiego me hice una extracción manual.Luego fui a Urgencias expliqué el caso y me sedaron un poco las monstruosas hemorroides que me hice.Desde entonces, procuro obrar diariamente usando herboristería defecatoria, que va muy bien.

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  12. Tengo una duda soy estudiante de enfermeria me gustaria saber si al realizar la extracion del fecaloma y a continuacion se le administra un enema las higienes se hacen las 2 o se limpia el area un poco y cuando el enema haya hecho efecto se le aliza la higiene completa

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  13. Ayuda creo tener un fecaloma pero me da miedo ir al hospital , he tratado sacarme lo con guantes pero me duele mucho al hacer fuerza .
    Puedo ir a la farmacia y que me den algo ? Que puede ser?

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  14. Hola a todos. Quisiera compartir con Uds. mi experiencia con un fecaloma de recto y sigmoides en una joven mujer de 21 años con aganglionosis congénita de segmento ultra corto. En esa oportunidad la paciente defecaba "espontáneamente" cada tres meses. Lo que hice fue realizar un vaciamiento manual bajo anestesia espinal. El grado de dilatación del ano me permitió introducir la mano y el antebrazo hasta alcanzar el sigmoide, y así vaciar el fecaloma. Después de preparar a la paciente con polietilenglicol y mejorar sus condiciones generales, realizé una cirugía de descenso colónico (operación de Duhamel). La paciente defeca una a dos veces por semana con ayuda de PEG, sin presentar incontinencia.

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