Ser médico lleva su tiempo...Aventuras y desventuras en la "noble" tarea de hacerse médico. Actualmente R4 de MFyC de Málaga. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero al menos sí gratificante. Bienvenidos a vuestra casa, mi hogar
lunes, 24 de septiembre de 2012
Mi princesita Aitana
jueves, 12 de julio de 2012
El ciclo de las mariposas
sábado, 18 de febrero de 2012
¡Voy a ser tito!
martes, 12 de julio de 2011
Javier el niño de mis ojos. Año I. Felicidades!!
(12 Julio ´11)
Imposible concebir la vida hace justamente un año sin tu diminuta pero graceja figura, sin tus ojos en los que perderse navegando cual almirante, sin tu sonrisa sincera que abraza el alma, sin tus pedorretas cuando decides decir basta en tus distraídas comidas, sin tu llanto cuando te tocas el pelo señal inequívoca de que estás muerto de sueño…
Ha pasado solo un año desde que decidiste “desobedecerme” e irrumpir con fuerza en esta vida mientras yo surcaba en avión la distancia que separaba Jonhannesburgo de Úbeda, en esos kilómetros sin final que se hacen milímetros en el corazón de las personas que se quieren.
Y hoy te nos haces algo más mayor. Aún conversas tu inocencia inmaculada, tu magnetismo, tu ángel, tu aureola de paz que parece hacerte un traje y de nuevo la distancia nos separa como hace 365 días. En aquella ocasión acudí casi de madrugada para abrazarte por primera vez en la habitación del hospital, aún con la piel sonrosada y pegajosa, con tu polo de España que fue la sensación en la planta de Ginecología, con esa nariz de ratilla y esos ojos de marciano que difícilmente hacían sospechar la metamorfosis que te ha llevado hasta el niño de anuncio que eres hoy. Este año el abrazo tendrá que esperar al jueves por la tarde, cuando descanse de la guardia del día de antes y viaje en tu búsqueda, en el cruce de miradas, en tu fiesta de cumpleaños, en la sonrisa que se me dibujará al ver tus intentos por gatear, tus cabreos por no encontrar aún tu punto de gravedad, tus singulares particularidades que te hacen único.
Un año que lo es todo. Felicidades Javier, el niño de mis ojos.
miércoles, 13 de abril de 2011
Ciclo Semana Santa I: UN PEQUEÑO MILAGRO
Un pequeño milagro llamado Javier irrumpió de la nada aquel 12 de Julio, día de resaca nacional tras ese sueño Mundial en tierras sudafricanas. Un pequeño milagro que durante 9 meses nos lo imaginamos poniéndole ojos, cara, manos… Un pequeño milagro que con su primer y vigoroso llanto se hizo realidad.
Con su tierna carita oronda, con sus oceánicos ojos azules inmensos, con su tez sonrosada y
La vida es la concatenación de hechos rutinarios que se ve sacudida por fenómenos extraordinarios como éste. Llevas tan poco entre nosotros, pero ya nos es imposible imaginar nuestros días sin ti, sin tus juegos, sin esos movimientos guturales de piernas, sin tu balbuceo de palabras que no dicen nada, que aún son incapaces de encontrar sentido, sin tu imagen al otro lado de la webcam que conecta los kilómetros territoriales que
separan Úbeda de Málaga pero que tan milimétricos son el corazón de dos personas que se quieren.Este año, cuando los portones de la Trinidad se abran religiosamente a las 18:00h del Domingo de Ramos (si la lluvia no lo impide), ese pequeño milagro ondeará su diminuta capa dorada, su infantil babero y su escasa túnica verde por las calles que le verán crecer, por las que cada año acompañará a la procesión del Borriquillo, por las que aprenderá la historia de una tradición llamada cofradía que a buen seguro los tuyos intentaremos hacerte llegar, sentir, necesitar.
Seguramente interrumpas tu recorrido a mitad de procesión. Es probable que no enfiles e
l Real en brazos de unos abuelos, una madre o un tito que te portarán como el enser más valioso. Quizás llores asustado cuando el cielo ubetense se ilumine con la traca que cierre la entrada triunfal a Jerusalén o puede que te pierdas el ochio de hermandad entregado al descanso de tu agotador estreno de Domingo de Ramos. No serás capaz de recordar tu bautismo semanasantero, pero para nosotros este año será imposible de olvidar gracias a ti.
Miro y me pierdo en tus inocentes ojos; no veo maldad alguna. Observo el oscuro futuro que se cierne en este tenso panorama actual, pero tu diminuto pero armonioso cuerpo, tu suave cabellera rubia y tus manos de juguete con las que coges y te aferras a la vida, me hacen ver luz, futuro, esperanza.
Querido milagro llamado Javier, ojalá la vida te dé la oportunidad de poder ser feliz. Ojalá tomes las decisiones correctas, ojalá cumplas tus sueños. Ojalá que te pueda ver crecer, feliz, sano. A buen seguro que nuestro Cristo a lomos de su borriquillo y esa Virgen del Amor que baila al ritmo de esa celestial banda de acompañamiento guíen tu caminar por esta vida, que milagros como tú le dan valor. Que así sea.

14 Febrero ´11
lunes, 22 de noviembre de 2010
Tito Juan: que guapo eres personaje!
martes, 5 de octubre de 2010
Un milagro llamado Eduardo
Se piensa que uno elige a las amistades pero no a la familia, que esta es un aporte divino de la que algunos salen bien parados y otros se torturan por ese reparto injusto. Pues bien, si algo he aprendido desde que conozco a Mirtha, Walter y Aylin (hace ya casi cuatro años), es que no hace falta compartir apellidos ni lazos sanguíneos para ser familia ya que ellos con su comportamiento, con el día a día, con su forma de ser se han convertido en parte de un todo, que son juez y parte demostrando que ni la cultura, ni las costumbres ni los falsos prejuicios importan cuando se quiere de verdad.
Tras 42 semanas de
A pleno pulmón, con esos intensos ojos color azabache, con su calota aún impregnada por el líquido amniótico que pega su intenso cabello negro que no tiene fin, con el bello que salpica su cuerpo, con esa tonalidad intensa y personal, con ese llanto hacia la nada, con la succión al pecho materno en busca de engancharse al espíritu de supervivencia, en ese eterno milagro de la concepción personificado en personas como Eduardo, otro nuevo niño para mis ojos, mi “sobrino”, mi ahijado, el compañero de juegos y aventuras de Javier… que me ha regalado uno de esos momentos mágicos en paritorio donde he podido estar y ver en primera persona su llegada a este mundo del que tendrá que ir cogiendo rumbo, que le mostrará problemas pero del que seguro será capaz de encontrar soluciones hasta llegar a esa meta llamada felicidad.
Hace dos meses y medio Javier y hoy Eduardo, y es que sin comerlo ni beberlo me he juntado con familia numerosa
martes, 13 de julio de 2010
El milagro de la Vida: tito Juan
La vida es cuestión de prioridades. Esta entrada (la primera desde mi viaje sudafricano), estaba reservada a la gesta de la selección, a la madre de todas las victorias, al gol para los anales de Iniesta o a la entrega de un trofeo que no se borrará de nuestras retinas. Pero todo esto (que valga la redundancia, lo es todo), no es nada en comparación a la noticia que recibía nada más llegar a Barajas, todavía subidos al avión, cuando Juampi encendía su móvil ya que yo me había quedado sin batería y al otro lado de la línea se encontraban mis padres, que con un escueto y entrecortado: “Has sido tito”, debido a la emoción y las lágrimas, me anunciaban la noticia que llevaba 9 meses esperando y por la que hubiera pagado otros 2600 euros para poder haberla vivido en directo. Eran las 17:00h de un día que jamás podré olvidar.
El cansancio, la tensión, la adrenalina, el viaje, la alegría, la decepción de haberme perdido el momento más importante en mis 26 años… sentimientos plenamente enfrentados que me volvían a elevar de nuevo a unas nubes que había estado surcando en ese pájaro de metal minutos antes. No dio lugar a la despedida con mis compañeros mundialistas; una vez en tierra tocaba correr para poder coger un taxi que me llevara a Chamartín y poder coger el último tren que me permitiera ver en persona a Javier, esa diminuta persona, que aún sin conocerlo ni tocarlo, ya era parte de mi y lo quería con todas mis fuerzas.
Un viaje demasiado largo para mis deseos me llevaba a Linares-Baeza, esa musa ferroviaria para tantas canciones de Sabina, donde me esperaba mi padre. En menos de 48 horas, más de 7 en tren, 3 en bus, 22 en avión… nada de ello importaba, porque a mi regreso a Úbeda, ahí estaba él, aún con esa tonalidad sonrosada de los bebes, con ese tacto a polvos de talco, con esos ojos claros que se pierden en la inmensidad de la nada, en la búsqueda de focalizar colores, ruidos, caricias; con el polo de España celebrando que no ha nacido con un pan bajo el brazo, sino con un Mundial. Javier, el niño de mis ojos, el niño de los ojos de toda mi familia. El primer hijo de “mis hermanos”, el primer nieto de mis padres, el primer sobrino mío…
Se suele decir que todos los niños cuando nacen son iguales de feos; si te toca algo cercano, se suele decir que es guapísimo, que no hay niño igual, y aunque supongo que habrá quién no lo vea muy guapo, quién opine que es gracioso, yo lo veo como el bebé más guapo del mundo, con su eterna legaña en el ojo derecho, su sutil atisbo de llanto que no llega a producirse, su insinuosa sonrisa pícara cuando se le acaricia la cara, el bamboleo de su cabeza cuando surca el aire en busca de ser abrazado, su intento de succión materna, su polo de España, sus manos entrecogidas, sus pies sonrosados y muy grandes, su pelo pegado al cráneo, sus ojos cerrados que abre en busca de “ver” a quién le habla
Si alguna vez lees esto Javier, sabrás que tu tito se perdió lo que tanto quería ver, el momento de tu nacimiento. Seguro que cuando lo leas, estarás aburrido de escucharme como Casillas levantaba la Copa del Mundo en el Soccer City de Johannesburgo, te repetiré hasta la saciedad lo que sufrí con cada galopada de Robben, como me dejé la voz en el gol de Iniesta… estarás cansado de mis historias, de mi particular forma de ser un cansino, pero quiero que sepas, que vales mucho más que esta copa que ha unido a todo un país, que para mí Iniesta no es nadie a tu lado y para lo que necesites, aquí tendrás a una familia en general, y a un tito en particular, que estarán siempre a tu lado en este sendero, no siempre llano ni cómodo que es la vida
Y ahora amigos, llegó la hora de las presentaciones. Con todos vosotros, Javier
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