Mostrando entradas con la etiqueta adjunto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adjunto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2013

Despedidas y Final: A mis maestros



Ahora que tengo conciencia, aprecio el camino recorrido. Hace 4 años empezaba con una ilusión efervescente que se amedrantaba por el miedo de lo desconocido. Las primeras guardias, los nuevos compañeros, la novedosa sensación de tratar con pacientes y personas, de enfrentarme a las patologías que hasta la fecha tan sólo conocía en libros o casos clínicos con cinco opciones.

Cuatro años de vivencias contadas en este blog y de otras muchas guardadas en el diván del anonimato. Vivencias, frustraciones, satisfacciones, enseñanzas… Como si de un alfarero me tratase, moldeando el barro en el torno para poco a poco ir construyendo el proyecto inacabado que uno siempre será como médico.

No me puedo resistir a agradecerle a todas las personas que han hecho posible el lento, pero imparable avance. Puedo presumir de que entré siendo niño, pero que salgo siendo hombre, gracias en parte a los compañeros que me han enseñado su particular visión de la Medicina, pero sobre todo a los MAESTROS que gracias a Dios se han cruzado en mi camino: profesionales consumados con años de experiencia en la profesión médica que siempre han tenido un hueco para enseñarme ya sea con sus explicaciones, con sus actos o con su forma de ser.
-       - A los Adjuntos del Centro de Salud que siempre han estado al quite cuando he tenido alguna duda en consulta,
-      - A Eugenio Calderón, que recién llegado tuvo la paciencia de explicarme los secretos de la Cirugía Menor, al mismo tiempo que demuestra lo buena persona que es
-       - A todos los Adjuntos con los que roté en mi periodo de estancia hospitalaria en los diferentes servicios, especialistas consumados capaces de adaptarse al desconocimiento de quién llega de paso para solo un mes y te explican las claves de su especialidad. Agradecimiento infinito por aportarme esta amplia visión de la profesión médica.
-       - A los docentes que me han impartido cursos en todos los horarios y formatos posibles: mañana, tarde, presencial, virtual, remunerados, altruistas. Y que con sus explicaciones han fomentado que cada vez me haga más preguntas que busquen respuesta.
-       A los Adjuntos de las Urgencias, tanto de Policlínica como de Observación del Hospital Carlos Haya, Civil o del Materno-Infantil. Sobre todo agradeceros a vosotros, con los que tantas horas he compartido, con los que he compartido mis mayores satisfacciones como médico y también los momentos más tensos. Que me han enseñado tratamientos, técnicas, procedimientos; que me han supervisado mientras cardiovertía, reanimaba o desfibrilaba. Que resolvieron mis inocentes dudas típicas de R1 ante cualquier barriga que no te dejaba conforme y siempre lo hicieron con buena cara. Gracias de corazón, porque gracias a vosotros me siento Médico de Familia Urgenciólogo.

Todas las personas te enseñan lecciones magistrales. El respeto con el que uno se muestra ante el paciente, la cercanía, la empatía, la búsqueda perpetua de una palabra que calme la angustia,  y porque no decirlo, también he aprendido del ejemplo diario de alguno que otro, concienciándome en lo que no quiero llegar a convertirme como médico, en evitar el Síndrome de Bournout, o la falta de compañerismo, o la maldad, que en la Medicina, como en el resto de los rincones de la vida, también está presente.

La labor de docente en la Medicina que no está pagada, que no entiende de complementos ni de productividades. La magia de la tradición galénica del transmitir lo que un día te enseñaron, de perpetuar las enseñanzas que llevan años sanando a la sociedad para la que nos debemos. La responsabilidad de portar el testigo para entregárselo algún día de mañana a los nuevos médicos o aspirantes a serlo, que me buscan con la esperanza de estar a la altura, y que me pone el listón tan alto de estar a la altura de los maestros con los que me he formado.

Gracias a todos de corazón, adjunto/a, compañero/a, amigo/a.




Maestro
De Juan Berbel
Vocación tempranera y siempre bien sentida,

esta de ser Maestro por amor entregado,

este ir alumbrando caminos por la vida,

ilusionadamente, de niños rodeado.

Poner alma de artista en la noble tarea,
con fuerza misionera y mano delicada;

saber irse quemando en aras de una idea,

saber seguir la estrella del bien entresoñada…
Sembrador sin pereza, poner en la besana

al par del rubio trigo semilla de amapolas;

estrenar alegría y fe cada mañana,

y en el trance difícil quedar con Dios a solas.