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miércoles, 3 de agosto de 2011

Rotación XIV: Marzo-Mayo ´11: SALUD MENTAL

(Marzo-Mayo ´11)

¿Se pueden curar los dolores intrínsecos, ser médico del alma, tratar para poner cordura, medicar para restablecer una “normalidad” que nadie sabe poner el punto de partida?


Un trimestre rotando en Salud Mental dan para todo y para nada, para finalizar con las mismas dudas iniciales, con la extraña sensación de no saber si el objetivo es la curación o la mejoría, pero sobre todo para salir con la percepción clara de que de no existir, el ser humano se vería obligado a inventar al psiquiatra. Todo ser que proceda del homo sapiens tiene la necesidad imperiosa de ser escuchado, de compartir para dividir penas, decepciones, pérdidas… de necesitar un punto de apoyo en mitad de una caída vital sin visos de vislumbrar el fondo.


Tres meses para escuchar muchas historias, muchísimas. Para oír depresiones, relatos desgarradores, relatos sin sentido, otros acelerados, psicotizados. De intentar ser punto de apoyo, emisor de consejos vitales, de buscar soluciones a problemas en ocasiones de difícil arreglo. De aprender de cada uno de los profesionales del equipo de Salud Mental del Limonar, de l@s psiquiatras, de l@s psicólogos, de las enfermeras, del personal de admisión y administrativo, de l@s residentes con los que coincidí en guardias, de cada uno de ellos que me enseñó su particular punto de vista de un ente sin sentido, tan simple que puede resultar demoledor.

Si algo tenía claro antes de iniciar esta rotación es que detrás de muchas de las consultas que llegan a Atención Primaria (y también a las Urgencias) tienen un trasfondo oculto que bien podría explicarse por la salud mental, o la falta de la misma. Estos peculiares tres meses donde la Medicina se convierte más que nunca en arte, ya que el terapeuta tiene tanta o más importancia que la terapia, me han servido para reafirmar esta idea, la de que la sociedad sufre males pandémicos ruidosos o en silencio, que enfermamos poco a poco, que perdemos nuestra identidad y quedamos expuestos a la tiranía del caos interno, del desorden, de la desesperanza, de esa nube negra que anuncia lluvias torrenciales en la que algunos se ven atrapados con el riesgo de convertirse en náufragos de una vida carcelaria que castiga con la tortura del día a día.


Salud Mental y psiquiatras, una misma rama de una misma ciencia llamada Medicina, la mano amiga que se apoya sobre tu hombro, el paño de lágrimas, la cuerda tendida para sujetarte… El eterno compañero de un viaje, el caminar de un largo sendero en el que encontrar consuelo, mejoría, alivio, el objetivo principal de este noble arte sanitario

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