Mi abuelo siempre me decía que iba a ser "picaor", debido en parte a mi voluminosa estética juvenil y a mi poca agilidad. Muchos años después, junto a la hornada de Residentes del Hospital Carlos Haya, el pequeño Toral, más conocido como el Niño de la Palmilla tomaba la alternativa en el ruedo, con pitos, silencios y algún que otro conato de embestida.
Debuts aparte, lo mejor sin duda la jornada que entre todos pasamos, uno de esos días, que sin nada del otro mundo, será recordado
Sin más, dejo paso a los esperados vídeos que en verdad es lo que estabais deseando, en vez de tanta palabrería barata
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