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lunes, 25 de julio de 2011

La vuelta a la tortilla

Las Urgencias no tienen hora. El usuario/paciente/cliente tiene derecho a acudir para lo que quiera, a cualquier hora que sea teniendo en todo momento el derecho a una buena atención, previa amenaza de reclamación si enfrente se encuentra con el médico de turno que a altas horas de la madrugada no está para ciertas “bromas de mal gusto”.


Hace ya unos años conozco un caso de malestar por parte de un paciente ante la desidia con la que fue atendido. Era ya entrada la madrugada cuando el susodicho volvía a casa de fiesta. Por la tarde había estado jugando al fútbol sala y había sufrido un golpe que le estaba causando un hematoma en una uña del pie y al pasar por la puerta de Urgencias recordó que le dolía de verdad. Al rato de estar en la sala de espera salió un médico limpiándose las gafas y frotándose los ojos que parecía recién despertado de un plácido sueño. Su incredulidad ante esa Urgencia vital no debió de sentarle del todo bien, ya que casi sin explorar y pautando algo de analgesia típica mandó al “ofendido” paciente a su casa que se fue con la sensación de pensar…”menudo tío borde, ni me ha mirado…con el pastón que gana”.


Aquel indignado paciente era yo, y el médico de turno ganaba poco más de 12 euros en cada hora de su madrugada para salvar alguna vida en caso de un infarto o dar consuelo a banalidades como un atemporal dolor de uña.

Ha llovido desde que aquel dolor de uña intentara buscar consuelo a altas horas de la madrugada, y ahora soy yo al que despiertan para patologías con indicación que intento abordar con profesionalidad y gusto pese a la hora (es para lo que estudiado, lo que me gustan y para lo que me pagan), pero también para una serie de pacientes que te hacen mirar el reloj y dan ganas de imitar a Mourinho con su dramático ¿por qué?


Y es que uno en las largas noches de guardia puede ver desde un dolor atraumático de rodilla de 7 meses de evolución a la que el paciente ha decidido esa noche buscar solución; o una sensación de inflamación en un testículo al que hacía un día le habían operado de vasectomía al que profundizando en la entrevista y tras empatizar te confía que acudía a esa hora porque así no tendría que esperar cola… O el caso del paciente que me ha “animado” a escribir esta entrada, que a las 7:00h de mi última guardia en el Hospital Civil consideró oportuno acudir por no haber podido defecar al despertarse pese a que su reloj interno le premiaba con una evacuación diaria nada más abrir los ojos que ese día le fue imposible, mientras exigía una solución definitiva y que ante mi negativa a medicar, ni a poner enemas y dejar que el tiempo (casi siempre sabio en esto de la Medicina) pusiera las cosas en su sitio se fue sublevado de la consulta con un lacónico: Doctor, me ha dado el día


Esta reflexión ha salido a flote en ocasiones con amigos no médicos que ven normal y correcto ir a cualquier hora por cualquier patología, ya que si estás de guardia no tienes derecho a dormir (pese a que en 24 horas sin dormir uno no puede rendir al máximo). Sin embargo, si planteo la misma cuestión en un ambiente sanitario la respuesta es bien distinta. ¿Qué opináis? El pueblo es supremo

2 comentarios:

  1. es que manda cojones algunos pacientes.....te entiendo a la perfección!!!

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  2. Pues yo lo que opino es que tus amigos no médicos son un poco retrasados

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