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martes, 8 de junio de 2010

Bienvenidas y Despedidas, pero siempre compañeros

(20 Mayo ´10)

El adiós se produce porque en su día hubo un saludo inicial, al igual que lo dulce existe porque también está lo amargo. Hoy era ese día de confrontaciones, donde tocaba abrir brazos para recibir a los nuevos R1 que llegaban al hospital, y sobre todo a los compañeros de especialidad que son a los que hemos conocido, y cerrarlos para abrazar a los R mayores que exitosamente han terminado su formación, y para los que a ellos, este camino conocido como residencia ha llegado a su destino final, una parada incierta entre tanta crisis, contratos basura e incertidumbre, pese a llevar más de 11 años dedicándose a la Medicina, un futuro incierto que parecemos empeñados en ignorar pero que está a la vuelta de la última esquina que tememos doblar.

Jornada intensa de actos, ya que era el encargado de presentar ese conflictivo producto que es la Palmilla. El proceso es sencillo, los nuevos resis de Familia eligen por orden de preferencia según el puesto MIR el Centro de Salud que deseen entre los que se ofertan, no sin antes haber recibido unas nociones básicas de cada uno de ellos, y me tocó ser la voz del barrio que descansa a los pies de la Rosaleda, que ya tiene nuevos residentes: Dario, Chao y Marian tendrán el honor, y nosotros el privilegio, de trabajar juntos, en una elección que a la larga seguro que les llenará de alegría


Tras las presentaciones iniciales, llegaba el turno de los eventos lúdicos, y los R2 hacíamos de hermanos mayores llevándonos a los recién estrenados doctores a comer, al Pimpi, el centro neurálgico imprescindible para una buena reunión en Málaga, acompañados por el vino, la cerveza, y sobre todo el arte y la voz desgarrada de Pepito el Cariñoso.

Pero la salida de la luna traía consigo el adiós de una gran hornada de doctores que decían adiós a una vida a ritmo de montaña rusa a la que uno consigue acostumbrarse. Los R4 se hacían mayores y ya son Adjuntos, pero como diría la antítesis de Sabina,

Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojala,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después

La vida es una continua sucesión de etapas, y hoy era el turno de que ellos quemaran la suya para buscar la tranquilidad de un puesto fijo que por desgracia y sobre todo en Andalucía tiene título de película (misión imposible)

Muchísima suerte… nos vemos en el camino


martes, 9 de junio de 2009

Summer Party

Llegó la ansiada quedada de bienvenida, ese cocktail idílico en primera línea de playa, en el elitista Café del Sol, gracias a la gentileza de nuestros R mayores que abrieron sus brazos para recibir a sus nuevos y ya criados hermanos.

La primera gran prueba de fuego, la toma de contacto oficial tras varias tentativas en falso a modo de discursos de bienvenida o falsas convocatorias a cursos fantasmas tomó cuerpo. La noche de un viernes estival era el día marcado en el calendario, para que previo paso por botellón en pleno paseo marítimo, el grueso de nuevos compañeros nos fuéramos conociendo y entablando unos lazos que a buen seguro en un futuro enlazarán a más de uno.

Lo bueno se hace esperar, y han tenido que pasar dos semanas para una fiesta que no decepcionó, pese a los lógicos grupos iniciales claramente diferenciados. Málaga es una ciudad con Facultad de Medicina, y muchos de los residentes han estudiando en esta (y en muchos casos suya) ciudad, por lo que ya hay amistades arraigadas en esa siembra sobre terreno fértil que es el paso del tiempo. Además del frente boquerón, otro frente oteaba el horizonte, el rente granaíno que ansiaba conocer la tan famosa y refrescante noche malacitana.

Una noche de anécdotas y presentaciones, donde lo inesperado puede ocurrir. Uno puede hablar con efervescente interés sobre Goku con dos elementos de dibujos animados, y también encontrarse con Tudor cuando la noche deja de ser tal y coquetea con un nuevo amanecer, para estirar una fiesta de las de antaño, en la que el buen ambiente y el Beefeater fueron las notas de una partitura acompasada que amenaza con convertirse en una melodía digna de los grandes clásicos; música celestial en manos de unos músicos, los nuevos residentes del Carlos Haya, que amenazan con hacer las delicias del mismísimo Beethoven.

La eternidad está aquí y ahora, en esa playa, en ese grupo, en todo lo bueno y malo que está aún por llegar. Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz

Damas y caballeros, compañeros y amigos todos, alcen sus copas. ¿Acaso hay algo en la vida que no merezca celebración?