Mitad
juego, mitad rutina, pero enfermedad total. Esta es la aplastante realidad de
unos de esos vicios inconfesables que se adueñan de uno mismo y se convierten
en primera persona.
No
sé cuando comencé con este tic nervioso que me acompaña desde hace años. Pero
estoy seguro que no viene de fábrica ya que recuerdo regañar a mi hermana
mientras se quitaba de manera artesanal parte del pelo de sus cejas en mi más
inocente infancia. Quizás fue en épocas de exámenes, en algún periodo de incertidumbre
o cambios; quizás fue la simple experiencia de experimentar, o alguna “tara”
genética que me llevara a los tentadores brazos de esta patología.
Y es
que hace años que ese impulso inconsciente e ingobernable puede conmigo. Aunque
ahora esté suavizado en sus formas, hace años era común en épocas de exámenes
acabar con una calva en las entradas de la frente. “Jugaba” con mi pelo,
retorciéndolo hasta que se hacía una maraña; intentaba deshacer los nudos, pero
el pelo quemado por la frenética actividad solía caerse, dejando una isla que
ocultaba con el resto del tufo. En la actualidad, y casi siempre coincidiendo
con época de stress me sorprendo a mi mismo tocándome (siempre la misma parte)
el pelo de mi región frontal izquierda. Ya no hago enredos, no lo quemo, pero
aún el cabello a ese nivel tiene predisposición a caerse con más facilidad.
Ahora,
y pese a criticar a mi hermana soy más de arrancarme pelos de ambas cejas. No
es cuestión de estética; no es una idea premeditada. Simplemente es un acto
involuntario: utilizo el pulgar y el índice a modo de pinzas y me arranco el
pelo menos arraigado y también aquellos que requieren algún tirón que incluso
llega a hacer daño. No pienso en las consecuencias estéticas, en los posibles
huecos a rellenar…es tal la sensación de bienestar que al final el fin termina
justificando los medios.
Mi
abuela solía darme con su mano para intentar frenarme; la gente que me rodea y
me conoce me recuerda con desgana al tiempo que me dice que deje de tocarme el
pelo. Pero para algunos puede ser algo desconocido. Comparto esta entrada para
tod@s vosotr@s; algunos (como yo), podéis estar enfermos sin saberlo, así que
os presento a esta curiosa enfermedad:
(Información
extraída de MedLinePlus)
Morelli JG. Disorders of the hair. In: Kliegman RM,
Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 19th ed.
Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 654.
El
término 'tricotilomanía' procede del griego trichos (pelo), tylos (estirar) y
mania (impulso). La tricotilomanía esencialmente es el arrancamiento del
cabello con pérdida abundante y no debido a algún tipo de enfermedad médica. Los
pacientes son incapaces de detener este comportamiento, incluso aunque su
cabello se vuelva más delgado.
La
tricotilomanía se define como una pérdida autoinducida y recurrente del
cabello. En el manual DSM-IV está clasificada como un trastorno del control de
impulsos junto con lapiromanía, la ludopatía y la cleptomanía, ya que el
paciente sufre una sensación de tensión antes de arrancarse el cabello y una
gratificación o alivio una vez que lo hace. Algunos individuos con
tricotilomanía podrían no presentar la situación antes descrita, ya que no se
dan cuenta de que se están arrancando el cabello, o bien, pueden negar dicha
condición.
Causas
La
tricotilomanía es un tipo de trastorno de control
impulsivo, cuyas causas no se comprenden con claridad.
Puede
afectar hasta el 4% de la población. Las mujeres
tienen una probabilidad cuatro veces mayor de resultar afectadas que los
hombres.
Síntomas
Los
síntomas generalmente comienzan antes de los 17 años. El cabello puede perderse por parches redondos o a lo largo del cuero cabelludo, lo
que causa un efecto de apariencia desigual. La
persona se puede arrancar otras áreas de cabello, como las cejas, las pestañas y el vello corporal.
Estos
síntomas se observan generalmente en los niños:
•
Apariencia desigual del cabello.
•
Parches descubiertos o pérdida del cabello por todas
partes (difusa).
•
Bloqueo (obstrucción) intestinal si las personas se
comen el cabello que se arrancan.
•
Halar, tirar o
retorcer constantemente del cabello.
•
Negar el hecho de halarse el cabello.
•
El cabello que vuelve a crecer en áreas descubiertas
se siente como cerdas.
•
Aumento de la sensación de tensión antes de halarse
el cabello.
•
Otros comportamientos de autoagresión.
•
Sensación de
alivio, placer o gratificación después de halarse el cabello.
La
mayoría de las personas con este trastorno también tienen problemas con:
•
Sentimientos de tristeza o depresión.
•
Ansiedad.
•
Imagen pobre de sí mismo.
Pruebas y exámenes
El
médico examinará su piel, cabello y cuero cabelludo. Se puede extraer un pedazo
de tejido (biopsia) para encontrar otras causas, como infección del cuero
cabelludo, y explicar la pérdida del cabello.
Tratamiento
Los
expertos no se ponen de acuerdo sobre los medicamentos para el tratamiento; sin
embargo, la naltrexona y los
inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) han demostrado eficacia en la reducción de algunos síntomas.
La terapia conductual y el contracondicionamiento también pueden
ser efectivos.
Expectativas (pronóstico)
La
tricotilomanía que comienza en los niños pequeños (menores de 6 años) puede
desaparecer sin tratamiento. Para la mayoría de las personas, halarse el
cabello termina al cabo de 12 meses.
Para
los demás, la tricotilomanía es un
trastorno de por vida. Sin embargo, el tratamiento con frecuencia mejora el
arrancamiento del cabello y los sentimientos de depresión, ansiedad o imagen
pobre de sí mismo.
Posibles complicaciones
Las
personas pueden tener complicaciones cuando se comen el cabello arrancado
(tricofagia), ya que esto puede ocasionar obstrucción en los intestinos o
llevar a desnutrición.
Prevención
La
detección temprana es la mejor forma de prevención, porque lleva a un
tratamiento oportuno. Asimismo, la disminución del estrés puede ayudar, debido
a que éste puede incrementar el comportamiento compulsivo.
Una
vez sabido todo esto debería concienciarme de que tengo que actuar al respecto,
pero es tal la satisfacción que me produce que creo que voy a aplazar esta
decisión. Para los valientes, sirva este artículo y el anterior link de una web
que he encontrado en la que hay bastante información y material científico.
Dentro
de unos años y como no cambie, en vez de no tener un pelo tonto, no voy a tener
un pelo, pero por tonto