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martes, 9 de octubre de 2012

Tricotilomanía: ni un pelo de listo


Mitad juego, mitad rutina, pero enfermedad total. Esta es la aplastante realidad de unos de esos vicios inconfesables que se adueñan de uno mismo y se convierten en primera persona.

No sé cuando comencé con este tic nervioso que me acompaña desde hace años. Pero estoy seguro que no viene de fábrica ya que recuerdo regañar a mi hermana mientras se quitaba de manera artesanal parte del pelo de sus cejas en mi más inocente infancia. Quizás fue en épocas de exámenes, en algún periodo de incertidumbre o cambios; quizás fue la simple experiencia de experimentar, o alguna “tara” genética que me llevara a los tentadores brazos de esta patología.

Y es que hace años que ese impulso inconsciente e ingobernable puede conmigo. Aunque ahora esté suavizado en sus formas, hace años era común en épocas de exámenes acabar con una calva en las entradas de la frente. “Jugaba” con mi pelo, retorciéndolo hasta que se hacía una maraña; intentaba deshacer los nudos, pero el pelo quemado por la frenética actividad solía caerse, dejando una isla que ocultaba con el resto del tufo. En la actualidad, y casi siempre coincidiendo con época de stress me sorprendo a mi mismo tocándome (siempre la misma parte) el pelo de mi región frontal izquierda. Ya no hago enredos, no lo quemo, pero aún el cabello a ese nivel tiene predisposición a caerse con más facilidad.

Ahora, y pese a criticar a mi hermana soy más de arrancarme pelos de ambas cejas. No es cuestión de estética; no es una idea premeditada. Simplemente es un acto involuntario: utilizo el pulgar y el índice a modo de pinzas y me arranco el pelo menos arraigado y también aquellos que requieren algún tirón que incluso llega a hacer daño. No pienso en las consecuencias estéticas, en los posibles huecos a rellenar…es tal la sensación de bienestar que al final el fin termina justificando los medios.

Mi abuela solía darme con su mano para intentar frenarme; la gente que me rodea y me conoce me recuerda con desgana al tiempo que me dice que deje de tocarme el pelo. Pero para algunos puede ser algo desconocido. Comparto esta entrada para tod@s vosotr@s; algunos (como yo), podéis estar enfermos sin saberlo, así que os presento a esta curiosa enfermedad:

 


(Información extraída de MedLinePlus)
Morelli JG. Disorders of the hair. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 19th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 654.


El término 'tricotilomanía' procede del griego trichos (pelo), tylos (estirar) y mania (impulso). La tricotilomanía esencialmente es el arrancamiento del cabello con pérdida abundante y no debido a algún tipo de enfermedad médica. Los pacientes son incapaces de detener este comportamiento, incluso aunque su cabello se vuelva más delgado.
La tricotilomanía se define como una pérdida autoinducida y recurrente del cabello. En el manual DSM-IV está clasificada como un trastorno del control de impulsos junto con lapiromanía, la ludopatía y la cleptomanía, ya que el paciente sufre una sensación de tensión antes de arrancarse el cabello y una gratificación o alivio una vez que lo hace. Algunos individuos con tricotilomanía podrían no presentar la situación antes descrita, ya que no se dan cuenta de que se están arrancando el cabello, o bien, pueden negar dicha condición.
Causas
La tricotilomanía es un tipo de trastorno de control impulsivo, cuyas causas no se comprenden con claridad.
Puede afectar hasta el 4% de la población. Las mujeres tienen una probabilidad cuatro veces mayor de resultar afectadas que los hombres.
Síntomas
Los síntomas generalmente comienzan antes de los 17 años. El cabello puede perderse por parches redondos o a lo largo del cuero cabelludo, lo que causa un efecto de apariencia desigual. La persona se puede arrancar otras áreas de cabello, como las cejas, las pestañas y el vello corporal.
Estos síntomas se observan generalmente en los niños:
   Apariencia desigual del cabello.
   Parches descubiertos o pérdida del cabello por todas partes (difusa).
   Bloqueo (obstrucción) intestinal si las personas se comen el cabello que se arrancan.
   Halar, tirar o retorcer constantemente del cabello.
   Negar el hecho de halarse el cabello.
   El cabello que vuelve a crecer en áreas descubiertas se siente como cerdas.
   Aumento de la sensación de tensión antes de halarse el cabello.
   Otros comportamientos de autoagresión.
   Sensación de alivio, placer o gratificación después de halarse el cabello.

La mayoría de las personas con este trastorno también tienen problemas con:
   Sentimientos de tristeza o depresión.
   Ansiedad.
   Imagen pobre de sí mismo.

Pruebas y exámenes
El médico examinará su piel, cabello y cuero cabelludo. Se puede extraer un pedazo de tejido (biopsia) para encontrar otras causas, como infección del cuero cabelludo, y explicar la pérdida del cabello.
Tratamiento
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre los medicamentos para el tratamiento; sin embargo, la naltrexona y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) han demostrado eficacia en la reducción de algunos síntomas. La terapia conductual y el contracondicionamiento también pueden ser efectivos.
Expectativas (pronóstico)
La tricotilomanía que comienza en los niños pequeños (menores de 6 años) puede desaparecer sin tratamiento. Para la mayoría de las personas, halarse el cabello termina al cabo de 12 meses.
Para los demás, la tricotilomanía es un trastorno de por vida. Sin embargo, el tratamiento con frecuencia mejora el arrancamiento del cabello y los sentimientos de depresión, ansiedad o imagen pobre de sí mismo.
Posibles complicaciones
Las personas pueden tener complicaciones cuando se comen el cabello arrancado (tricofagia), ya que esto puede ocasionar obstrucción en los intestinos o llevar a desnutrición.
Prevención
La detección temprana es la mejor forma de prevención, porque lleva a un tratamiento oportuno. Asimismo, la disminución del estrés puede ayudar, debido a que éste puede incrementar el comportamiento compulsivo.



Una vez sabido todo esto debería concienciarme de que tengo que actuar al respecto, pero es tal la satisfacción que me produce que creo que voy a aplazar esta decisión. Para los valientes, sirva este artículo y el anterior link de una web que he encontrado en la que hay bastante información y material científico.


Dentro de unos años y como no cambie, en vez de no tener un pelo tonto, no voy a tener un pelo, pero por tonto