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martes, 30 de noviembre de 2010

El doloroso día post-resaca

Hoy era fácil saber quién había pasado una buena noche. Se veía una sonrisa especial en todas las tertulias del trabajo, en los mails y mensajes recibidos, en las conversaciones en la cafetería... Ayer fue el clásico de los clásicos, y hoy media España estaba feliz y otra media estábamos destrozados ante la dolorosa exhibición con la que el mundo del fútbol siempre tendrá que estar agradecido al juego de sastre de alto standing que desplegó ayer el Barcelona.

Esta tarde he hecho tres horas de guardia (se las debía a Pino, gracias por el cambio), y nunca he visto tantos pacientes en chándals, de un color salmonado, la indumentaria oficial de los seguidores blaugranas. Ellos con sus esguinces pero radiantemente felices... que coraje!


Aviso para navegantes: (el Madrid nunca se rinde: hemos perdido una batalla, pero no la guerra)

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