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martes, 5 de octubre de 2010

Un milagro llamado Eduardo

(4 Octubre ´10)

A las 12:30h un llanto succional rompía la calma tensa en paritorios; con un timbre frenético exhalaba todo el aire que podía un pequeño milagro llamado vida personificado en la figura de Eduardo, el niño de la cabellera poblada con sus 3920gramos de peso y su porte de galán de cine

Se piensa que uno elige a las amistades pero no a la familia, que esta es un aporte divino de la que algunos salen bien parados y otros se torturan por ese reparto injusto. Pues bien, si algo he aprendido desde que conozco a Mirtha, Walter y Aylin (hace ya casi cuatro años), es que no hace falta compartir apellidos ni lazos sanguíneos para ser familia ya que ellos con su comportamiento, con el día a día, con su forma de ser se han convertido en parte de un todo, que son juez y parte demostrando que ni la cultura, ni las costumbres ni los falsos prejuicios importan cuando se quiere de verdad.

Tras 42 semanas de amor a fuego lento hoy era el día señalado para que Eduardo tomará el protagonismo. Ha hecho falta una cesárea pero por fin está aquí, con sus padres, con su hermana, con su familia que en la distancia lo querrá a los pies del Machupichu, y con su “otra” familia no oficial (tata, tato, tita Carmen, Javi y Juan).

A pleno pulmón, con esos intensos ojos color azabache, con su calota aún impregnada por el líquido amniótico que pega su intenso cabello negro que no tiene fin, con el bello que salpica su cuerpo, con esa tonalidad intensa y personal, con ese llanto hacia la nada, con la succión al pecho materno en busca de engancharse al espíritu de supervivencia, en ese eterno milagro de la concepción personificado en personas como Eduardo, otro nuevo niño para mis ojos, mi “sobrino”, mi ahijado, el compañero de juegos y aventuras de Javier… que me ha regalado uno de esos momentos mágicos en paritorio donde he podido estar y ver en primera persona su llegada a este mundo del que tendrá que ir cogiendo rumbo, que le mostrará problemas pero del que seguro será capaz de encontrar soluciones hasta llegar a esa meta llamada felicidad.

Hace dos meses y medio Javier y hoy Eduardo, y es que sin comerlo ni beberlo me he juntado con familia numerosa




2 comentarios:

  1. Entrañable.... bien hecho Juan....!!! Sigue animándote a escribir lo haces muy bien....

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