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jueves, 2 de septiembre de 2010

Héroes Anónimos

(19 Agosto ´10)

El 5 de Agosto de 2008, uno de esos héroes anónimos, dejaba ese calificativo para coger el protagonismo que se merecía, unos honores que por desgracia no pudo disfrutar, su cuerpo inerte, flácido pero muy digno se esparcía en plena calle, debatiéndose en ese feroz debate que es la vida o la muerte. Ese desconocido al que todos admiramos, de profesión profesor y de apellido Neira, que arriesgó algo más que el poner la otra mejilla para defender a una mujer a la que desconocía pero a la que le debía algo (el respeto perdido por su pareja) que paseó sus carencias de plató en plató, previo desembolso millonario.

Cuántos anónimos profesores Neira habrá, cuantos desconocidos que día a día se merecen una gloria que les burla como respuesta; cuántas injusticias, cuánto dolor gratuito, tantos héroes sin voz ni voto que arriesgan su vida por la de los demás. Personas que el silencio ejerce de losa, que calla el desgarrador grito de valentía


Hoy, en plena guardia de Feria de Málaga, cuando la media noche empezaba a coquetear con la madrugada, he tenido la fortuna de conocer a un nuevo Profesor Neira, a uno de esos héroes que no copan portadas ni noticias de cabecera pese a ser mucho más dignos de tal honor que una clase política que se empeña en no dar soluciones y cuya única misión parece consistir en hacer preguntas y más preguntas que no esperan respuesta.


Mi anónimo valiente, el protagonista de esta entrada, no tiene nombre, porque nadie se lo ha querido dar, pero para mí, este héroe callado se merece el tributo a modo de entrada. Porque hay que ser muy hombre (en el sentido conceptual del género humano), para intentar apaciguar una pelea en plena feria entre dos desconocidos batidos en duelo, y encontrar como respuesta como una botella te parte la cabeza, el pómulo, y sobre todo, descuelga una ceja izquierda que desafía a la gravedad en tres colgajos multidireccionales que quedarán como recuerdo de por vida, y que cada vez que le devuelvan la mirada al mirarse al espejo, le harán sentirse orgulloso, porque el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, y a buen seguro, que este joven que se ha convertido en princesa por un día, el orgullo podrá la batalla del quiero y no puedo
Desde aquí, todos mis honores a todos los profesores Neira de este mundo


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