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viernes, 23 de abril de 2010

Guardia movida por las olas del mar

(22 Abril ´10)

Hay guardias duras por el número elevadísimo de pacientes que colapsan el servicio de Urgencias; otras lo son porque sencillamente no tienes el cuerpo fino ni las ganas suficientes para aguantar 24 horas al pie del cañón; pero la posibilidad de una guardia dura también puede definirse por los casos y la temática más recurrente a lo largo de una jornada cualquiera en el sótano del Carlos Haya. El día era propicio para definirla como una guardia tranquila: un buen equipo de adjuntos, un número decente de pacientes aunque nada desdeñable (350) y un grupo de residentes compenetrado con el que siempre da gusto trabajar, pero sin duda puede que la de ayer fuera una de las guardias más áridas a las que me ha tocado enfrentarme, una guardia SOCIAL, donde cada paciente parecía traer en sí un problema a sus espaldas.

Una mañana no puede ser del todo tranquila, así que hay estaba una paciente para animar la rutina. Paciente entrada en años, ilustrada y conocedora de unos derechos equivocados que no son más que falsas creencias, con los que parece que el servicio de Urgencias es algo así como un supermercado en el que tú elijes la prueba que te tienen que hacer, esté indicada o no (lo que ocurre en la mayoría de los casos), para una vez que obtienen su producto marcharse sin pagar amparándose en la falsa verdad del cotizar en la seguridad social. Un dolor costal sin más, que no había tratado, de unos días de evolución, para el que exigía una Ecografía; una analítica anodina y un estudio radiográfico abdominal y de parrilla costal sin alteraciones y la nula indicación de realizar una Ecografía de Urgencias. Tras múltiples intentos para explicarle el funcionamiento de las Urgencias, de que su prueba no estaba indicada, de que su médico de cabecera se la podía pedir por el procedimiento rutinario… fue como chocar contra una pared, como desperdiciar el tiempo en intentar educar (perdonen la expresión, pero es así), a pacientes que llegan al médico con la falsa creencia de ser meros usuarios, creyéndose eso de que el cliente siempre tiene la razón, pacientes educados en la mayoría de los casos que oyen pero que no escuchan y que tienen, como la señora de esta mañana las ideas claras: me la haré por lo privado, y ay cómo tenga algo! prepárese que tomaré las medidas pertinentes.

Al principio actitudes así te podían cohibir, dar miedo e incluso hacerte llevar a una mala praxis, pero poco a poco, y tras muchos días de toreo de salón en el coso hospitalario, una va forjando un criterio cada vez más sólido que a veces consigue aguantar las envestidas de las amenazas, sobre todo si el sentido común y el protocolo están de tu parte.


Pero sin duda, esa guardia SOCIAL que anunciaba en el encabezado, estaba esperando a la madrugada de un día que languidecía sin más pena que gloria. Un rumor azotaba la calma chicha: una patera acababa de desembarcar en Málaga y muchos de sus sufridos tripulantes acudían para el hospital traídos por la Cruz Roja. El rumor era cierto, y en plena madrugada, allí estaban ellos, negros como el pasado, presente y seguramente futuro que le ha tocado vivir, temerosos de unas gentes, un idioma, y un viaje largo que les ha debilitado su ya precario estado; que acuden febriles, deshidratados, hambrientos. Desconocido 1,2,3,4 y 5 no tenían pegatinas, no tenían nombre con el que llamarlos. La Medicina no es solo curar; es mucho más: aliviar y auxiliar al necesitado, dar esperanza al desamparado, intentar buscar soluciones a los imposibles y esos hermanos africanos, del sur de un planeta que todos compartimos eran un rompecabezas de difícil solución. Tras comprobar que estaban realizando una rabdomiolisis por la deshidratación y las condiciones de un infrahumano viaje que pese a ello son capaces de emprender por la situación que viven en su casa y patria, llegaba el turno de rehidratar, de alimentar, de remontar un vuelo que uno ya no podrá seguir una vez que termina su turno, pero que le hace pensar que será de nuevo a miles de Kms, lejos de la tierra soñada, del país de las oportunidades con el que venden a ese punto de destino macabro que en la mayoría de las ocasiones se convierte en su pesadilla final.


Pero la noche iba de pacientes complicados. FW llegaba a Urgencias sobre la misma hora, presentando un proceso compatible con una incubación viral: febrícula, malestar, mialgias, astenia… todo bastante inespecífico si obviáramos que era de Ghana y que hacía 10 días que había vuelto de su país. Tras la entrevista clínica, y ante la alarmante plaquetopenia (descenso de las plaquetasa 75) en su analítica, una bombilla se encendía en la ya lastrada mente de una jornada de trabajo: en las Urgencias, lo importante no es hilar diagnósticos sencillos, sino saber diferenciar cuándo puedes tener un caso grave entre tanta paja. Tras pensar diagnósticos diferenciales, sobre todo infecciosos por su reciente viaje, llegaba el turno de innovar en una petición que hasta la fecha no había tenido jamás que pedir, que nunca había sospechado, y que me sonaba lejanamente de una carrera que poco a poco va quedando atrás en el tiempo: la gota gruesa. Tras un largo ir y venir, de llamadas con el laboratorio, venía el frotis sanguíneo que confirmaba las sospecha: se aísla Plasmodium falciparum, o lo que es lo mismo en términos de la calle, MALARIA/PALUDISMO, un diagnóstico que te hace estar plenamente orgulloso hasta que justo cuando te vas a acostar viene un niño de 15 años que acude para valoración legal tras violación anal por otro joven un año mayor que él, un menor que a buen seguro se escapará de una ley rancia que no tendrá en cuenta a una víctima retraída por sus miedos y una vergüenza a manos de un canalla


Un subidón médico gracias a un diagnóstico que queda en el olvido en días como hoy, en los que le mar vomita casi cadáveres en el asfalto de las grandes urbes y donde niños que se creen hombres crean juguetes rotos. Una realidad que en días como hoy te da de bruces, y te grita silenciosamente al oído las injusticias que se producen día a día, uno de tantos en un servicio de Urgencias.


1 comentario:

  1. joer menuda reflexion xaval!!!Pero mu bien eh!!!La verda a galicia pateras no nos llegan y malaria tp se me a dao el caso. Anita

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