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miércoles, 12 de enero de 2011

La cara "bonita" de la Medicina

(16 Diciembre ´10)

Días como el de hoy sirven para reafirmarte la idea de lo “afortunados” que somos los residentes. Entrecomillo la palabra porque cierto es también que nadie nos ha regalado nada, y que hasta poder disfrutar de este status antes hemos tenido que hacer un largo peregrinaje de libros y en ocasiones de dejar de hacer cosas apetecibles y suculentas.
También es cierto que trabajamos como el que más cuando tenemos que hacerlo, que en ocasiones nos podemos sentir o nos hacen sentir como algo poco más que mano de obra barata que cubre vacaciones, festividades y fiestas de guardar, que cubren las atestadas puertas de las Urgencias, que hacen el trabajo sucio para que otros disfruten del brillo.

Pero no es menos cierto que disponemos de unos privilegios que muchos otros firmarían. Cuatro años de formación remunerada (este tema dará que comentar algún día en una entrada), de un cierto status social que nos hace poder movernos con una serie de ventajas y una independencia tanto económica como social que hace que estos años sean una de las mejores épocas tras estar enfrascados
bajo flexos y pasar una oposición llamada MIR


Y esta tarde era una nueva oportunidad para que la cara “bonita” de la Medicina apareciera. En un club elitista deportivo de Málaga, tras una minimalista cocina de muchos tenedores pero poca consistencia llegaba el turno de recibir un Symposium a modo de videoconferencia internacional organizada por un prestigioso laboratorio cuyo nombre y el de su producto estrella obviaré por motivos éticos. Un acto que sobre el papel vestía galas de lujo: una sala de exposiciones llena viendo en directo una conferencia impartida en algún confín del planeta, compartiendo dicha experiencia con tantos médicos pendientes de un proyector que hablaba y hablaba en inglés, de enfermedades pulmonares, de epidemiología, de avances tecnológicos...

Pero a veces la realidad supera a la ficción y el acto en sí se convirtió en una tertulia de pub, copita en mano y entretenidos por el crujir de unos frutos secos que le dieron sabor a una charla infumable que prometía mucho pero que consiguió el objetivo de promocionar un producto, un fármaco de cuyo nombre no quiero acordarme


Abstract: my Beefeater is not with tonica, is with seven up, please!

2 comentarios:

  1. me enkanta leerte, mucha suerte, y sigue siendo tan optimista, kiza algun dia nos krucemos x un hospital :)

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  2. me encantan estos pedacitos de tiempo en donde los laboratorios nos "chochean" a costa de pretender meternos al subconsciente su producto..

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