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sábado, 28 de abril de 2012

La que se avecina

Se avecinan tiempos de cambios, decisiones que parecían no se iban a producir jamás pero que ya tienen sus ecos a pocos metros de distancia.


Desde 1.1.1999, según lo dispuesto en el Título I, Capítulo III, de la Ley 49/1998, de 30 de Diciembre, de Presupuestos Generales del Estado, y como expresa el párrafo 14 de la Exposición de Motivos de dicha norma, el Estado asumió totalmente la financiación de la asistencia sanitaria, suprimiéndose la aportación de cotizaciones sociales y produciéndose la “desvinculación total de la Sanidad y la Seguridad Social”.

R.D. 63/1995, de 20 de enero, sobre ordenación de prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud, ya desde su Exposición de Motivos, donde textualmente dice:
“A) La universalidad del derecho a la asistencia sanitaria en todos los casos de pérdida de la salud.
B) ...l a garantía de la igualdad sustancial de toda la población en cuanto a las prestaciones sanitarias y a la inexistencia de cualquier tipo de discriminación en el acceso, administración y régimen de prestación de los servicios sanitarios.”


Este miércoles 25 desayunaba con las nuevas decisiones reflejadas en el Boletín Oficial del Estado que se había publicado el día anterior sobre las medidas sanitarias en el que se tratan varios apartados como la creación de precios asociados, creación de un comité asesor de prestación farmacéutica, cambios en la Ley de Cohesión para blindar el SNS contra el turismo sanitario…

Seria de necios obviar la triste realidad en la que nos vemos inmersos por la incompetencia de unos pocos y la pasividad de muchos que nos hemos dejado llevar por la corriente mundial de crisis forzadas y manipulables. También sería de necios no ver que la Sanidad es el cisne entre tanto patito feo. El Estado ha presentado sus nuevos presupuestos y otros sectores realmente han salidos mal parados. Sin embargo, la Sanidad parece haberse visto obligada tan solo a apretarse el cinturón en busca de un prematuro final feliz que impida la sangría, por lo que medidas sanitarias como las anunciadas en el BOE me parecen tan oportunas como esperadas.

Pero al profundizar en el mismo, un escalofrío ha recorrido mi espalda. Copio literalmente lo leído:


CAPÍTULO IV
Medidas sobre la prestación farmacéutica


Artículo 4. Modificación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
La Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos, y productos sanitarios, queda modificada en los siguientes términos:


...


Tres. Se añade un nuevo artículo 85 ter, que tendrá la siguiente redacción: Artículo 85 ter. Exclusión de la prestación farmacéutica de medicamentos y productos sanitarios.


1. El órgano responsable de la prestación farmacéutica del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad actualizará, mediante resolución motivada, la lista de medicamentos que quedan excluidos de la prestación farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud.


2. La motivación de la exclusión responderá a alguno de los siguientes criterios:
a) El establecimiento de precios seleccionados.
b) La convivencia con un medicamento sin receta con la que comparte principio activo y dosis.
c) La consideración del medicamento como publicitario en nuestro entorno europeo.
d) Que el principio activo cuente con un perfil de seguridad y eficacia favorable y suficientemente documentado a través de años de experiencia y un uso extenso.
e) Por estar indicados en el tratamiento de síntomas menores.
f) Por cumplir cualquiera de los criterios de no inclusión en financiación pública recogido en el apartado 2 del artículo 89.


3. Los responsables de los productos excluidos de la financiación comunicarán al órgano competente los precios a los que van a comercializar dichos medicamentos. La misma obligación se extiende a las variaciones en los precios.


4. En el mes siguiente a la entrada en el registro del órgano competente de las comunicaciones a las que se refiere el apartado anterior, éste resolverá sobre su conformidad o no a los precios propuestos. En caso de disconformidad, dicho órgano elevará la discrepancia a la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos, la cual resolverá sobre dicha cuestión. Dicha decisión será notificada mediante resolución del órgano competente al interesado.

La decisión administrativa recogida en el punto anterior se basará en razones de protección de la salud pública, de igualdad de acceso a los medicamentos por parte de los pacientes o de lesión real o potencial de los intereses de colectivos desfavorecidos.


¿Qué supondrá todo esto? A buen seguro que mejoría en las arcas del Estado…pero ruina en los bolsillos de sus ciudadanos que o bien optarán por pagar íntegramente lo hasta ahora financiado o pondrán su salud al servicio del azar y los patógenos ambientales.

¿Qué entienden nuestros gestores como síntomas menores? ¿Y cómo un fármaco publicitario?. Indagando sobre los fármacos que se quedarán fuera de la cobertura estatal, leo sorprendido y alarmado la terna de futuribles exclusiones: AAS antiagregante (adiro), paracetamol, simvastatina, captoprilo, atenolol, Sintrom…

Por lo tanto, damas y caballeros, jóvenes y viejos, enferm@s tod@s, preparen sus bolsillos: si tienes riesgo cardiovascular, si has sufrido algún evento coronario, si tienes el colesterol por las nubes, o no consigues controlar la tensión, si tienes una arritmia que te obligue a tomar el molesto sintróm… además a partir de ahora tendrás la preocupación añadida para hacer más pronunciada la cuesta de final de mes. Estos fármacos, muy habituales en el gran pool de pacientes mayores, con múltiples factores de riesgo cardiovascular y patología de base, le supondrán un gasto mensual de 16,04€ (comprando el principio activo más barato dispensable). Se puede hacer la lectura racional: “no llegan ni a las 3.000 de las antiguas pesetas” o la catastrófica de pensiones ya de por sí asfixiadas.

Y no hablo de alergias, dolores articulares, mucosidad, síntomas catarrales…Síntomas del día a día de la consulta de Atención Primaria. La panacea del pueblo que verá cortado el “derecho” de lo que ellos consideraban su salud. Es cierto que alguno de los fármacos administrados no suponen un avance terapéutico y que otros son meros mecanismos para paliar unos síntomas que de por sí el tiempo terminará de curar… pero estoy seguro que la crispación que se producirá cuando el paciente de turno llegue a la consulta y se entere que si quiere algo tendrá que pagarlo directamente de su bolsillo no será pequeña, y que podrá ser el preludio de una Guerra Civil Sanitaria en pleno siglo XXI.


Estoy seguro que la gente no enfermará menos por las medidas adoptadas. Al revés. Quizás se consiga mejorar el abuso que unos pocos (o muchos), hacen de la Sanidad Pública a modo de hiperfrecuentación y polimedicación innecesaria, pero estoy convencido que el ciudadano de a pie será más conservador y reacio para consultar con el Médico de Atención Primaria y abusará más de las Urgencias. Se dejarán de tomar tratamientos básicos pero de enfermedades que no dan síntomas: una bomba de relojería dejará de tomar la pastilla del colesterol ya que no le duele nada, o el que sufrió hace mucho tiempo dejará de tomar la aspirina de todos los días, o el que cree que su control de la tensión es una obra de arte se podrá descuidar y dejar de tomar la pastilla que la ha normalizado tras muchos intentos…

Volveremos de nuevo al principio y volverán a aumentar infartos, ictus, diagnósticos en fases tardías que supondrá un aumento del gasto sanitario especializado en grandes ingresos hospitalarios y en tratamientos desorbitados en busca de la curación que se ha descuidado en el día a día.


España, el país de los extremos y las bipolaridades. El abuso del turismo sanitario y la envidia del mundo entero. La cobertura universal que está empezando a camuflarse y que amenaza mientras se tambalea a derribarse. Tiempos de cambio afloran en el horizonte… No me gusta lo que veo… pero está tan cerca que incluso pese a mi miopía lo veo…

Que Dios (en este país semi laico), nos pille confesados 




Posdata: dejo otras preguntas a modo de reflexión tras la lectura del BOE:


¿Cómo puede ser que un joven español de más de 26 años que no haya trabajado y cotizado quede fuera de la asistencia sanitaria?


2 comentarios:

  1. la proxima vez q la gente vote se lo pensara

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  2. Enhorabuena por este post y gracias por hacernos llegar tu reflexión. En estos momentos sólo puedo decir lo que tú dices: "Que Dios no pille confesaos"

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