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lunes, 4 de marzo de 2013

El perfume de mi vejiga


Lo reconozco, siempre he tenido mis productos fetiche. Aquellos que repito a lo largo del día en el que los tomo. Desde pequeño siempre relacioné un hecho que no pasó el filtro de la inocencia; era algo matemático, un axioma con precisión de reloj helvético, un hecho incuestionable. Y es que cada vez que desayunaba trigo inflado azucarado, a lo largo del día y cada vez que iba al servicio, mi micción-orina-meados (prolijo lenguaje que nos dio Cervantes) iban aromatizados del sabor inigualable de los copos que momentos antes habían estado en el tazón de  la leche.

Esta entrada podría tener una vertiente sanitario-histórica, ya que antiguamente cuando la tecnología no era más que el sueño de los iluminados más visionarios (previo al siglo XIX), el análisis de la orina era uno de los ejes diagnósticos a los que los galenos de la época se aferraban, junto a conceptos pasados de moda como los humores.

¿Y cómo lo hacían estos “valientes”? ¿Cómo conseguían adentrarse y acertar diagnósticos que en nuestros días requieren estudios bajo el aumento de la lente del microscopio? Mediante la vista, el olfato y el gusto (y pensar que ahora los profesionales sanitarios estamos mal pagados…)

COLOR ANORMAL DE LA ORINA
   La orina opaca o turbia es un signo de infección urinaria. La orina turbia también puede ser causada por la presencia de bacterias, moco, glóbulos blancos o rojos, células epiteliales, grasa o fosfatos.

   La orina clara o de color marrón oscuro (similar al coñac) es característica de un trastorno hepático, como la hepatitis viral aguda o la cirrosis.

   Una orina opaca de color rosado, rojo o marrón puede ser un efecto secundario de un medicamento o puede ser producto del consumo reciente de remolachas, moras o ciertos colorantes de los alimentos. También es característica de un trastorno en las vías urinarias en el que se presenta sangrado (hematuria), tales como cistitis, agrandamiento de la próstata, tumor de la vejiga o el riñón, tuberculosis, cálculos en la vejiga, infección renal, tumor de Wilms (en niños) o hipernefroma. La anemia hemolítica y la porfiria también pueden provocar que la orina tome esos colores. La coloración puede también presentarse después de un traumatismo a los riñones o a las vías urinarias.

   Una orina amarilla oscura o anaranjada puede ser producida por el uso reciente de laxantes o por el consumo de complejos de vitamina D o caroteno (las zanahorias tienen mucho de eso). La orina de color naranja a menudo es de origen farmacológico por la fenazopiridina (utilizada en el tratamiento de las infecciones urinarias), la rifampina y la warfarina.

   La orina de color verde o azul se debe al efecto de un color artificial en los alimentos o fármacos y también puede ser el resultado de medicamentos como la amitriptilina, la indometacina y la doxorubicina.


OLOR ANORMAL DE LA ORINA
Ciertos alimentos y medicamentos, incluyendo vitaminas, pueden afectar el olor de la orina. Por ejemplo, el espárrago causa un olor de orina característico.

   Sin embargo, el olor fétido de la orina puede deberse a bacterias anaerobias, como las responsables de las infecciones de las vías urinarias, o también a una fístula rectal (se ponen en contacto las heces con la orina).

   El olor dulce de la orina puede ser una señal de diabetes no controlada o una enfermedad rara del metabolismo como la cetoaciduria (enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce).

   La enfermedad hepática y ciertos trastornos metabólicos (como la fenilcetonuria, una rara enfermedad hereditaria) pueden causar un olor de la orina a moho o a ratón.

   Orina concentrada con fuerte olor a amoníaco puede ser causada por una deshidratación


   En la diabetes insípida se produce una poliuria exagerada (de 4 a 40 litros al día), por lo que al estar tan diluida la orina prácticamente ni huele ni sabe a nada (precisamente por eso se le llama "insípida")


El inútil recuerdo de la infancia, ya que desde hace tiempo erradiqué ese tipo de desayuno de mi alimentación, me ha servido para despertar mi curiosidad e indagar sobre las causas de que productos como los espárragos también delaten su ingesta cada vez que liberamos la tensión de nuestra vejiga.

Y me ha servido también para recordar la Fisiología de 2º de Medicina y recordar cómo se crea la orina, que partículas la forman y qué debemos estudiar cuando un test de orina cae en nuestras manos. Nuestros antepasados en el noble arte de intentar sanar se veían obligados a ver, oler y probar. Nosotros tan sólo necesitamos saber leer, así que qué menos que estar puestos al día, aunque sólo sea como homenaje a nuestros ancestros y como guiño a los Kellogs que le dan sabor a esta entrada.


TEORÍA

La orina es el producto de desecho líquido excretado por los riñones. Ésta se almacena en la vejiga hasta el momento de ser vaciada a través de la uretra.
La orina esta constituida por agua, y numerosos sustancias (creatinina, ácido úrico, urea, fosfatos, sulfatos, magnesio, calcio sodio, potasio, cloro,…). Estas sustancias son excretadas a diario, es decir, cada 24 horas. También se puede encontrar glucosa, cuerpos cetónicos, proteínas, porfirinas y bilirrubina en diferentes procesos patológicos. En el sedimento de la orina, es decir en el residuo que se obtiene después de centrifugar la orina se encuentran cilindros, eritrocitos, células epiteliales y leucocitos.
El volumen diario de orina en un adulto fluctúa entre 1.200 a 1.500 ml.

¿CÓMO TOMAR LA MUESTRA?
Para el correcto diagnóstico es de gran importancia una buena muestra. Existen muestras de orina tomadas como primera matinal, en ésta los elementos se encuentran en mayor concentración. Se deben desechar las primeras gotas, tomar el volumen siguiente y descartar la parte final. En la mujer se deben separar los labios en el momento de la micción, evitando en esta forma agregarle contaminación vaginal.
Para estudios bacteriológicos (ejemplo, urocultivo) la orina se recoge en un frasco estéril, desechando el primer chorro y guardando la porción de la mitad para el cultivo. En los niños que no controlan esfínter se utiliza un recolector pediátrico, el que se adhiere a sus genitales y donde la orina se va depositando lentamente. Este método, si bien resulta útil, presenta varios inconvenientes, siendo el principal la alta contaminación de la muestra.


¿QUÉ ANALIZAR?
Examen físico:
                  Aspecto: considerado como normal un aspecto transparente, pero es aceptado hasta un aspecto ligeramente turbio ya que este puede ser debido a contaminaciones. El aspecto de una orina turbia ya es considerado como anormal, esto puede ser debido a presencia de leucocitos, glóbulos rojos, bacterias, cristales, etc.
                  Color: En condiciones normales el color de la orina va de amarillo hasta ámbar. Se pueden encontrar colores anormales debido a la presencia de elementos anormales en la orina como por ejemplo sangre, medicamentos, alimentos y otros pigmentos. 
En el examen físico también se considera el pH y la densidad, parámetros que son medidos con cintas para orinas. 
pH: Es el reflejo de la acidez de la orina. El pH normal va de 5.5 - 6.5. Influyendo el régimen dietético de cada paciente. Este se determina utilizando una cinta lectora de pH la que se sumerge en una muestra de orina por dos o tres segundos y luego se compara el color obtenido con una carta patrón de colores.
Densidad: Esta varía en razón directa a la cantidad de sólidos, principalmente cloruros, urea, sulfatos, la densidad normal va de 1.015 - 1.025.
Examen Químico:
Con el desarrollo de las cintas reactivas, el análisis químico de la orina dejó de ser un procedimiento laborioso y caro, y por lo tanto impracticable en la práctica rutinaria. Las cintas reactivas son tiras plásticas con cojinetes absorbentes impregnados con diferentes productos químicos que, al tomar contacto con orina, producen reacciones químicas que generan cambios de color del cojinete. De esta manera, se obtienen resultados cualitativos y semi-cuantitativos dentro de segundos a minutos mediante simple pero cuidadosa observación. Esta técnica puede presentar falsos positivos y negativos frente a cada reactivo.

pH: El pH urinario de individuos normales tiene un rango de 4.5 a 8.0, pero en muestras matinales es levemente ácido, con pH de 5.0 a 6.0. Estos valores deben ser interpretados en relación a la información clínica obtenida del paciente, pues el pH puede variar según su estado ácido-básico sanguíneo, la función renal, la presencia de infección urinaria, el tipo de dieta o drogas consumidas, y el tiempo de obtenida la muestra. Las dietas altamente proteicas acidifican la orina, en cambio aquéllas ricas en vegetales la alcalinizan. El conocimiento de esta variable tiene gran importancia al momento de identificar los cristales vistos en examen microscópico del sedimento de orina. La determinación de pH urinario por reacción colorimétrica no es lo suficientemente exacta para ser usada en el diagnóstico de acidosis tubular renal, en que deben utilizarse pH-metros calibrados.
Nitritos: los nitratos presentes en la orina son convertidos a nitritos por la reducción enzimática de bacterias, especialmente Gram (-). Los nitritos, que normalmente no se encuentran en la orina, son detectados por la cinta reactiva, sugiriendo así una probable infección urinaria. La reacción positiva a nitritos debe ser siempre confirmada con urocultivo, pues tiene falsos (+) y (-).
Glucosa: menos de 0.1% de la glucosa normalmente filtrada por el glomérulo aparece en la orina. Cuando la glicemia supera el umbral renal de reabsorción tubular de glucosa, lo cual ocurre entre los 160 a 180 mg/dl, aparece en elevadas cantidades en la orina, y es detectada en la cinta reactiva mediante la reacción de glucosa oxidasa. Esta reacción es específica para glucosa, no detectando la presencia de otros azúcares reductores, como galactosa y fructosa. Si bien es utilizada especialmente para diagnosticar o controlar pacientes con diabetes mellitus, la presencia de glucosuria importante puede no asociarse a cuadros hiperglicémicos, como lo son: tubulopatías, alteraciones tiroideas y daño del S.N.C.
Cetonas: su presencia en orina refleja una alteración en el uso de hidratos de carbono como principal fuente energética, requiriéndose para ello de la utilización de grasas corporales. Las principales causas de cetonuria se relacionan a cuadros con incapacidad para metabolizar (diabetes mellitus), pérdidas aumentadas (vómitos), o inadecuado consumo de carbohidratos (desnutrición, reducción de peso). La causa más frecuente del hallazgo de escasa cantidad de cuerpos cetónicos en la orina, es el ayuno.
Proteínas: normalmente existen en la orina pequeñas cantidades de proteínas, ya sea filtradas o secretadas por la nefrona, no excediendo los 10 mg/ml o 4 mg/m2/hr. La presencia de proteinuria significativa sugiere enfermedad renal, aunque puede no serlo, como ocurre en la proteinuria ortostática, la asociada a fiebre, deshidratación o ejercicios extenuantes, o la secundaria a hiperproteinemias (proteinuria de Bence Jones). Esta parte de la cinta es altamente sensible para albúmina, pero no para globulinas, hemoglobina o cadenas livianas.
Bilirrubina: la bilirrubina que se detecta en la orina es la conjugada, y puede ser el primer indicador de una enfermedad hepática no detectada. La exposición a la luz puede degradar esta substancia y hacerla indetectable.
Urobilinógeno: es un pigmento biliar producto de la degradación de la bilirrubina conjugada en el intestino, y le da la coloración a las heces en forma de urobilina. Es normal que se encuentre en bajas cantidades en la orina (< 1 mg/dl). Puede estar aumentado en enfermedades hepáticas y hemolíticas.
Leucocitos: utiliza la acción de esterasas de los granulocitos presentes en orina, ya sea íntegros o lisados. Su positividad no es diagnóstica de infección urinaria pero sí la sugiere. El umbral de detección es entre 5 a 15 leucocitos por campo de mayor aumento.
Sangre: el test no distingue entre hemoglobinuria, hematuria y mioglobinuria, por lo que antecedentes clínicos, análisis microscópico de orina y test específicos ayudan a clarificar el diagnóstico.



5 comentarios:

  1. Homo-Kellogs-cistinuria...supongo

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  2. ¿y si sale que tienes cristales de ácido úrico?

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    Respuestas
    1. La presencia de cristales de ácido úrico en la orina puede constituir un hecho anormal. No necesariamente indica un estado patológico, ni tampoco significa que el contenido de ácido úrico en la orina se encuentre definidamente aumentado.

      Los estados patológicos en los cuales se observan cristales de ácido úrico en la orina son la gota, el metabolismo de las purinas aumentado, enfermedades febriles agudas, nefritis crónica y el síndrome de Lesch-Nyhan.

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  3. Josan Sanchez Garcia5 de marzo de 2013, 17:30

    ¿Puedo descargarme el olor en mi smartphone?

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  4. A mi me pasa con el café

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