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martes, 13 de diciembre de 2011

Mi primera Vía Central

Cuando Neil Armstrong en la travesía del Apolo XI dejaba por primera vez la impronta humana a modo de pisada en la superficie lunar, una frase inmortalizó ese acontecimiento histórico: "este es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad".

Hoy, 10 de Diciembre, adopto esta cita célebre pero adaptada a la vivencia médica que tuve la suerte de lograr en una de las muchas guardias de Observación en el Hospital Civil: mi primera toma de una vía venosa central y de una arterial, o lo que es lo mismo, un pequeño paso para la humanidad pero un gran salto para mí

Los pacientes no solo son patologías, son circunstancias, situaciones que hacen que cada momento sea único y camaleónico. He visto muchos, quizás centenares de ataques asmáticos, pero allí estaba ella, completamente cerrada, sin responder a aerosoles, a corticoterapia, ni a perfusión de adrenalina. Pasando a ventilación no invasiva, ventilada con un ambú periódico para coordinar sus esfuerzos respiratorios... y tras minutos eternos de calma forzada llegaba el turno de la sedación y la intubación para conseguir una oxigenación que no se estaba consiguiendo según los plazos previstos. Así que lo que en principio era una paciente que debía de abrir sus bronquios colapsados con el broncodilatador de turno terminaba ingresando en la UCI y el adjunto con el que estaba compartiendo guardia en Observación me puso en bandeja la alternativa que tantas veces esperas pero que nunca llegas a hacer ya sea por temor, por estar mal posicionado en la baraja de candidatos o por la no concatenación de esos factores que se escapan a uno:

- Que tome Toral la vía central

Hasta ese momento que había estado en un segundo plano viendo como el adjunto ajustaba la perfusión y ventilaba, como enfermería hacía su siempre eficaz y frenético trabajo, como los celadores ponían la mano de obra tan necesaria, era el turno de dar un paso al frente que no esperas, que desconoces y que te hace sentir un cosquilleo medular y un sudor frío de miedo a lo desconocido. Otras veces había sido testigo en segundo plano de algún médico que era quién tomaba la vía central, casi siempre un Adjunto de Urgencias o un Intensivista. Ver sin mirar, estudiar sin aprender... y sin darte cuenta estar junto a la Intensivista limpiándote minuciosamente, esterilizando el campo y a ti mismo, enfundándote la impoluta bata de asepsia y unos guantes del 7 y 1/2.

Sentir que el tiempo se detiene, que por fin hablan para ti, que la experimentada adjunta te da las directrices a seguir e inicia tus primeros titubeantes pasos, que la pareja de enfermeras te miran con la seguridad que tú no tienes en ese momento de que lo vas a hacer bien. De tocar para intentar localizar pulsos, de sentir su vida entre tus manos, de pinchar, de dilatar, de introducir la guía... de conseguir gracias a la supervisión, colaboración y tutelaje en todo momento ese pequeño paso para la humanidad que a uno cuando es su primera vez le hace levitar. 

Y luego, para completar mi "particular hazaña", tomar también una vía arterial a nivel de la femoral por la que poder tomar muestras gasométricas, mientras recuerdas reglas mnemotécnicas estudiadas para el MIR: van como VAN: vena, arteria y nervio. Pinchar mientras aspiras hasta que ves como la sangre sale, una sangre brillante, pulsátil, tan diferente siendo prácticamente igual a la del babeo continuo del foco venoso.

Y suturar para sellar el trabajo, para disfrutar con cada punto, con cada pequeño y minúsculo paso que te hace avanzar, como cada zancada de un corredor de Marathon que tiene por delante 41 kms cuando el pistoletazo de salida indica que la prueba ha dado comienzo.

Ese pequeño paso para la humanidad, ese gran salto que todo médico está deseando tomar en cualquier momento

Y ahora, un poco de teoría: las indicaciones de la vía venosa central y tres vídeos donde se explican esta técnica (de contenido denso, pero útil si eres del gremio y aún no has debutado en el noble arte de la banderilla milimétrica)

Indicaciones Vía Venosa Central: 

- Posibilidad de administrar grandes volúmenes de fluidos en poco tiempo.
- La infusión de soluciones irritantes o de elevada osmolaridad imposibles de administrar por vía periférica.
- Monitorización de importantes parámetros hemodinámicos como: P.V.C., P.C.P., sat. O2 intravascular (en yugular o arteria pulmonar) y gasto cardíaco.
- Administración rápida de drogas vasoactivas en situación de riesgo vital (R.C.P.)
- Posible realización de técnicas que requieren recambio sanguíneo (hemofiltración, exanguinotransfusión, hemodiálisis o plasmaféresis).
- Niños con enfermedades crónicas que requieran extracciones repetidas de sangre, N.P.T. prolongada, ciclos de quimioterapia, hemoderivados y fármacos de forma tan repetida, que disponiendo de un vía venosa central lo facilita o mejora su calidad de vida.









"Me lo contaron y lo olvidé;
lo ví y no lo entendí; 
lo hice y lo aprendí"

CONFUCIO

4 comentarios:

  1. Bien hecho!!! Tendremos un gran profesional en urgencias...

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  2. Enhorabuena por ese "saltito" que te gusta lograr y muy orgulloso sobre todo por el comentario de ese "Anonimo" que seguro será un gran profesional.

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  3. UUfff...chiquillo...que me he metío tanto en el papel que me estaban entrando sudores fríos y me temblaba la mano y todo mientras leía tu relato jajaja enhorabuena por tu blog, nos haces partícipes a todos y nos acercas mucho a tu profesión. Se vé que eres una gran persona :). María

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  4. Verónica Rodríguez13 de diciembre de 2011, 21:20

    Jeje!! enhorabuena Juanito!! te veo emocionado...

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