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jueves, 13 de mayo de 2010

Rotación V: Abril ´10: Traumatología

Esta entrada bien podría llamarse Traumatología, o el arte de la carpintería. Una especialidad al margen de la imagen del médico tradicional, donde abandonan fonendos y detrusores por martillos y tornillos, cual cincel en manos de un artista para tallar las imágenes más bellas. Suelen tener fama de grotescos, de brutos, de meros ebanistas en los que precisamente la sutileza no es lo que rige su labor asistencial. Tópicos y más tópicos que en verdad se cumplen en la mayoría de los casos, pero tan cierto es cómo que l@s traumatólogos son buena gente, gente decente y comprometida con la vocación que es su especialidad, y sin duda he podido disfrutar durante este mes de un servicio peculiar, de los médicos menos médicos y más artistas que pueden deambular por un hospital.

La rotación de Traumatología es peculiar y a la vez completa y aprovechable. La mayor parte del tiempo se pasa en consulta, donde la verdad, aprendes la exploración básica tanto de rodilla, espalda y cadera y las palabras más escuchadas son: ¿te quieres operar? pues adelante. Poca chicha se le suele sacar a las consultas. En ocasiones el Adjunto incluso te pregunta dosis y nombres de medicamentos que para ellos a veces suenan a chino; el traumatólogo no piensa, actúa, son autómatas de la Medicina, con más mente de alemanes que de filósofos griegos. Consultas que suelen ser rápidas y que tan sólo se entorpecen por el papeleo interminable de preoperatorios que se amontonan al final de la jornada

La función estelar del traumatólogo reside en el Quirófano, por lo que en este mes que jugaba a ser carpintero, y para saciar mi curiosidad, acudí dos días a quirófano donde vi donde la ciencia da respuestas donde parece no haber preguntas. Como a martillazo limpio, y entre el atroz ruido del taladro, penetran huesos, rajan las vestiduras internas y se aprietan los machos para poner prótesis, cuadrar caderas gastadas de tanto soportar, “pegan” fracturas imposibles… y es allí, en el quirófano, cuando uno aprecia a esos rudos especialistas que no saben utilizar el fonendo, que no preguntan por alergias medicamentosas y que fármacos como Enalapril o Simvastatina le pueden parecer una broma macabra, se les aprecia y se les otorga el respeto de una profesión que ellos toman como un arte y que lo corroboran en cada intervención.

Pero la rotación también puede ser aprovechable de cara a un uso personal de cara a un futuro incierto, ya que uno puede también jugar a ser enfermero, ya que nunca se sabe lo que nos tocará realizar en esta vida: curas, vendajes, inmovilizaciones, y sobre todo, poner banderillas a modo de infiltraciones, buscar el hueco imposible en las articulaciones y aliviar las molestias tan típicas de las artrosis

Por lo tanto, una correcta rotación, donde los Alfredos, Javis, o Juanmas de turno demuestran estar a la altura de una Sanidad Pública, que como bien dice su Majestad (obviemos lo de tener una planta para él solo y no esperar la lista de espera) está a primer nivel mundial y tienen su futuro asegurado con gente como ellos


2 comentarios:

  1. Anda que no está chula ni nada la traumatología... jejeje

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  2. aqui uno va a ser traumatólogo :)
    Disfruta de la rotación que seguro que te será muy util, porque la gente va a seguir cayéndose de aqui al fin de los tiempos probablemente...
    un abrazo, compañero

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