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sábado, 23 de enero de 2010

23-E: MIR 2010: LLegó el día

Pese a serlo todo en el mundo del baloncesto, coronando por seis veces como campeón de la NBA, Michael Jordan, posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos lo tenía claro: “quién no tiene miedo es un loco, quién trata de superarlo es un valiente”

Mañana es el día tanto tiempo soñado, la jornada que llevaba marcada en el calendario desde que la maquinaria del estudio perpetuo arrancara aún antes de verano, incluso cuando en el mejor de los casos, seis años atrás, cuando aún como púberes adolescentes arrancabais vuestra andadura universitaria con el eterno objetivo del curso a curso, pero siempre con ese temido coloso llamado MIR que acechaba y eclipsaba con su eterna sombra todos los esfuerzos, cada calificación de una carrera injusta, dura y poco gratificante.

Mañana será un día de sonrisas y lágrimas; sonrisas por el final de una época, por el comienzo de otra, por dejar la obligación que lastra a modo de grilletes y encadena a escritorios y libros que quedarán cubiertos de polvo hasta finales de Mayo cuando cada uno empiece a mover sus fichas en esa estratégica partida de ajedrez llamada residencia. Y también de lágrimas ya que este 23 será el última día de ver a amigos que se han hecho familiares a lo largo del codo a codo, de clases, fiestas y coincidencias que se perderán ante la nueva era que arrancará cuando el reloj marque las 16:00h y parezca que todo el mundo que llevas toda una vida construyendo, parezca que se desmorona, ante cinco horas de preguntas y de unas sorpresivas imágenes que no deben angustiar.

La contienda parece ardua: 13.729 “rivales”. La competencia es dura, pero no nos engañemos, al final uno siempre termina compitiendo contra sí mismo. Y es que cuando uno lo da todo en el campo de batalla, la mayor gloria posible es morir en el fragor de la guerra. Pese a la trascendencia del porcentaje, ya que la prueba de mañana supondrá el 75% de la calificación final, lo único que quedará al final de todo esto es lo trabajado día a día desde que el Decano de turno diera la bienvenida en esa casa que creíamos suya, pero de la que terminamos adueñándonos.

Este mensaje, debe de ser un discurso de optimismo, debido en parte a la objetividad que da la distancia. Mañana hará 364 que un humilde servidor pasara la anestesiante experiencia de unos de los días más traumáticos de su vida. El miedo es un sentimiento que se retroalimenta a sí mismo; es inevitable tener el corazón arrítmico, los intestinos con hiperperistaltismo, pero desde la sabia visión que da la distancia os puedo aconsejar y os aconsejo, que la de mañana será tan sólo una prueba más de ese eterno examen que es la vida. Porque llevamos toda la vida superando marcas, desde que arrancáramos nuestra escolaridad, siempre copando primeros puestos para optar a una nota de corte que nos permitiera entrar en una prohibitiva carrera, en exámenes y más exámenes continuos a lo largo de seis años de carrera, de reválidas continuas que parecen tener su momento álgido en el día de mañana,… pero estamos muy equivocados. El partido más importante es el próximo, y debido a lo que somos, médic@s, hemos decidido estar en una continua evaluación, en un examen eterno en el que para nada importa lo que hemos hecho hasta la fecha, sino lo que nos queda por hacer. Mañana será el MIR, el 20 de Mayo la incorporación al servicio, más adelante nuestra primera guardia, para ir quemando cada una de las innumerables etapas que nos quedan por superar hasta colgar simbólicamente un fonendo que quedará tatuado a fuego lento en nuestro cuello.

Mañana, cuando queden cinco minutos para que el cronómetro de cinco horas empiece a contar, seguramente nos demos cuenta de nuestra ignorancia, pero desde aquí, y tras 6 meses de trabajo, os informo de algo que me he percatado: sabemos mucho más de lo que creemos saber, pero también ignoramos muchísimo de lo que en su día sabremos. Así, que aunque suene frívolo y paradójico, disfrutad del día de mañana, porque para muchos de ustedes, será el último y único MIR, antes de empezar a trabajar y darse cuenta de que la medicina no es esa fábula que nos han contado tediosamente a lo largo de los años, sino un arte mágico que iremos descubriendo cada uno en el trabajo diario, en las caídas que nos tiren al suelo, y en las veces que recobremos el pulso, y es que si te caes siete veces debes levantarte ocho.

El mejor premio que cada uno de vosotros se puede llevar mañana es salir con la conciencia tranquila, y es cuando uno lo da todo, no hay peros que valgan, no importará el puesto final, ni la elección, ni el destino,… ya que pese a los temores iniciales y pese a los dimes y diretes que surgirán en torno de vuestra elección, tan sólo cada uno tendrá la patria potestad de gobernar la vida que ha elegido. Uno de esos maestros que marcan la infancia de cada escolar, me dijo que uno siempre tiene que proponerse ser el mejor en lo que haga: así que mañana, intentar superaros sin importar lo que hagan el resto de compañeros, disfrutad de la noche, de los meses ociosos que os habéis ganado, e intentad ser los mejores en el día a día profesional que os espera a la vuelta de esa esquina que creíais jamar ser capaces de doblar, sin perder jamás el rumbo, sin olvidar quién somos, de dónde venimos, y que somos yo y mis circunstancias, las amistades que nos acompañan, nuestros compañeros y un entorno al que deberemos saber adaptarnos.

Así que compañeros, mis R0 del presente inminente, disfrutad del día de mañana como si fuera el último de vuestra vida, y ante todo no consigáis que nadie os amargue, la vida es muy larga y uno siempre debe de luchar por hacer que sus sueños se hagan realidad, así que si por cualquier motivo, mañana no es el día, este tren llamado MIR parte todos los años, y a buen seguro que siempre esperará a un tripulante de lujo como esos niños que un día pensaron que querían ser médicos, unos luchadores a los que la gloria del Olimpo les está esperando.


La suerte sólo aparece cuando el trabajo se hace correctamente; así que a buen seguro que mañana la diosa fortuna os hará un guiño. Desde aquí, un humilde servidor brinda por todos y cada uno de vosotros mientras está de Guardia.


4 comentarios:

  1. Muchas gracias!!! Me has hecho llorar y todo!! A estas horas la sensiblidad está a flor de piel!!! Ojalá mañana no haya nervios ni miedos y todo salga lo mejor que se pueda.

    Muchas gracias de verdad!! Muaksss

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  2. Muchísimas gracias Juan!!! Sin duda expresas lo que sentimos!!! Un abrazo

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  3. Es precioso lo que has escrito Juan :)

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  4. Una entrada preciosa. Alguien me dijo alguna vez que no es cierto eso de que el tren pasa sólo una vez en la vida. El tren que va de un sitio a otro después vuelve, y así muchas veces. Creo que este no ha sido mi mejor viaje, veremos que nos depara el destino... Saludos

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