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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Diego El Cigala por los Niños de Palma Palmilla

(escrito el 6 de Agosto de 2009)


Las luces del auditorio del Palacio de Ferias y Exposiciones se apagaron para que la voz del inigualable Diego “El Cigala” iluminara una noche malagueña en post de la igualdad. Una noche que sirvió para quitar máscaras, para derribar falsos mitos: ni todos los artistas son divos lejanos de los problemas de la sociedad, ni los gitanos caen en esos ritulantes hándicaps en los que se acostumbran a quedar encuadrados. Una noche en la que arte y solidaridad se dieron la mano, para que el público en particular, y los niños de Palma Palmilla en general fueran los beneficiarios de hora y media de arte encaramados a un escenario en los que voz, música y mucho flamenco desfilaron con el único fin de asegurar uno de esos derechos básicos como es la Educación, que en barrios como el de la Palmilla parecen olvidarse, para emprender en contraposición el camino fácil del vandalismo y de la supervivencia.


No se puede dar la espalda a la realidad. La barriada de Palma Palmilla no es un barrio idílico; no es uno de esos lugares soñados para emprender un futuro, pero al igual que como Sabina versa en una canción, “ni todos los vascos van con metralleta, ni están locos todos por ser de la ET”, en la Palmilla hay esa bendita lucha contra uno mismo. Un barrio dual donde hay gente de la categoría moral como “El Chule”, uno de esos hombres que lucha contra su propio destino y que se desvive para que los pequeños, el futuro de una sociedad con visos de vicios autolíticos, tengan lo que quizás a él se le negó, el poder tener tan sólo las preocupaciones de un niño de Primaria, en el que el Colegio y los juegos típicos de la edad deberían ser las únicas ocupaciones a esas edades.
El Cigala, con su voz desgarrada contribuyó a una maquinaria puesta en marcha por muchas personas anónimas, que necesitan constantemente la ayuda de gente mediática para no caer en el olvido, para hacer que su obra no sea el sueño de una noche de verano y vaya arraigando, ante la falta de medios locales, la escasez de medios tecnológicos y económicos necesarios por desgracia para todo intento de avance.

Nadie dijo que fuera fácil, pero a buen seguro, que gente como el Chule y la asociación que él representa de “Gitanos de Palma Palmilla”, irá encontrando luz al otro lado de la nube negra, e irán derribando barreras, saltando obstáculos, quitando máscaras y haciendo cambiar etiquetas que por desgracia muchas veces son merecidas, pero que gracias a gente como el Cigala y su troupe, da un atisbo de esperanza al que agarrarse, al que aferrarse, y por el que seguir luchando merece la pena. Que así sea…

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