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jueves, 21 de mayo de 2009

Papeleos y Trámites varios

Tras filtrear varias veces con el dinero basura de Carrefour, por fin, a los 25, he firmado mi primer “gran” contrato. Y no digo grande por las cuantías ni los ceros que adornan la nómina. Toda la carrera escuchando que si queríamos ser ricos nos habíamos equivocado de carrera, y cuando uno firma el contrato se da cuenta de que los que decían eso sabían de qué hablaban. Entre lo que desgrava Hacienda (por suerte o por desgracia somos todos) y los descuentos que te arañan por varios sitios, uno llega a la conclusión de que las guardias serán fieles amigas en los próximos años. Lo de “gran”, es por esa emoción y ese reconocimiento al trabajo, y también porque no decirlo, la suerte que da el tener algo firmado para cuatro años vista con el llámelo receso económico, crisis o calificativo que desee ponerle a la situación en la que vivimos.

Ayer nos lo dijeron en la reunión inicial: cambien el chip, ya no son estudiantes, son trabajadores, y como tales tienen sus derechos y obligaciones. Pero la verdad, que estos dos días que llevo con mi nuevo rango, aún no han cogido cuerpo. Me paso todo el día de papeleos, reuniones, charlas, presentaciones, actos, bancos,… que la verdad uno no tiene tiempo de hacer un alto en el camino y pensar en lo que se le viene encima. Tan sólo al final de la mañana, cuando he ido a mi nueva casa espiritual que será el Centro de Salud y me han enseñado el Ambulatorio y presentado al personal, he sentido ese vértigo tan propio de lindar con el borde del precipicio, pero bueno, quién no tiene miedo en estas situaciones es un loco, pero quien lo supera un valiente.

Cuando uno ve su cara en la tarjeta que te acredita como Médico Interno Residente que lucirás en ese impoluto conjunto blanco que nos han dado en una bolsa del Corte Inglés, uno se siente modelo de la promoción Primavera-Verano SummerTime: zuecos, pijama, y bata que serán el santo y seña en las horas que vendrán, adquisiciones con las que uno se da cuenta que en verdad, algo ha cambiado en su vida, en la que entramos siendo niños y saldremos siendo hombres.
En semanas vistas vienen cursos de introducción al residente, de Urgencias, el cuadrante de las guardias y el día a día en el Centro de Salud, pero hasta que llegue el momento, vivamos el día a día, y de momento mañana, toca Acto Inaugural a los Residentes en el Carlos Haya, y luego, comida en el Centro de Salud donde nos han invitado a las flamantes incorporaciones en conmemoración a la despedida de las R4 que se van tras terminar su enseñanza. Parece tan lejano, pero qué son cuatro años… seguro que dentro de nada estaré escribiendo que el que paga la comida seré yo, en un adiós que ya ha empezado en el día de hoy. Comienza la cuenta atrás


“La grandeza del sabio es saber ser humilde”

3 comentarios:

  1. Seguiré tus peripecias, suerte y al toro.

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  2. Jejeje, se me ponen los pelos de punta cuando leo tus entradas!
    Yo comenzare a prepararme el mir ya...y me da bastante vertigo y miedo por ver en que especialidad podre entrar (de las que me gustan).
    Mucha suerte!

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  3. carlos haya? estas en málaga? ERES TU EL Q ME ME VA A FIRMAR LAS BAJAS A PARTIR DE AHORA? un abrazo juan y enhorabuena
    p.d: tu ya apuntabas alto

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