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martes, 22 de noviembre de 2011

Coincidencias

¿Guiamos los derroteros de nuestros destinos o es la vida quién juega con nosotros para un final al que estamos predeterminados desde que ese espermatozoide fecunda al óvulo materno?

En la guardia de Observación de este domingo, en plena vorágine política de jornada electoral esta pregunta me vino a la mente en varias ocasiones. Mientras hablaba con la Dra. Villalón sobre el sentido del oportunismo, sobre el estar en el sitio oportuno, a la hora indicada, en el lugar marcado; sobre si andamos buscando un objetivo o es el destino quién dirige unos pasos teledirigidos mientras nos contempla con una sonrisa desde la distancia con las que nos hace sentirnos equivocadamente libres.

Esa pregunta sobre las "curiosas" coincidencias que indirectamente yo también he vivido en primera persona. El destino que entiende de fechas y parece esperar para asestar sus golpes maestros. Una paciente en pleno infarto que acudía a Urgencias y que pronto se puso muy mala, unos minutos para hablar con ella, para intentar profundizar en ese dolor torácico que le oprimía y le hacía desprenderse de la vida. Una fecha en mente, la del 20 de Noviembre, un día tal como hoy, su marido moría de un infarto hace 31 años. Un giro rotacional continuo en ese tira y afloja de la luna con el sol para un final que se disputó en la Unidad de Coronarias.

Coincidencias, destinos, sorpresas que quizás no sean infortunios del azar. Como ese 22 de Enero que durante dos dolorosos años persiguió a mi familia y que desde entonces me visita con su funesto recuerdo cada año que Enero languidece y coquetea con el mes más corto del año. Yo tan joven que nunca antes había visto morir a nadie, que sentí en primera persona la muerte de ese tótem que era mi abuelo Juan, que aprendí a sufrir en silencio y a llorar sin lágrimas, que me hizo hacerme hombre siendo aún niño. Y esa espera de 365 días que trajo la partida de mi otro abuelo, en ese jaque mate con el que destino en ocasiones termina sus golpes maestros.


El azar, el destino... Pero lo único cierto es que el futuro es ahora, así que sigamos escribiendo el hoy para que mañana puedan leer nuestro ayer.


4 comentarios:

  1. Mercedes García Paine22 de noviembre de 2011, 1:21

    Eres muy grande Juan. Me ha encantado tu escrito y gracias por la canción...

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  2. Juan, me has dejado sin palabras, con lagrimas saltadas en los ojos y un nudo que me impide respirar. ¿Coincidencias?, puede ser...mis abuelos hicieron igual, ¿destino? quién sabe....besos

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  3. Dra hagase un EKG que no me fío yo de ese nudo que le impide respirar...hay que ver como es la vida...parece un capítulo de Lost en lo que todo está relacionado!!

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  4. sin mas que decir...viva tu madre!

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