miércoles, 28 de diciembre de 2011

De vuelta a la Palmilla. Termina la vida hospitalaria

(Diciembre)

El tiempo, ese fenómeno estático que transcurre sin parar sigue su camino. Han pasado 23 meses y parece que fue ayer cuando dejaba el Centro de Salud para comenzar con la vida hospitalaria con la primera rotación que fue en Neumología. Luego han ido transcurriendo Paliativos, Urología, Cirugía, Traumatología, Medicina Interna, Infecciosos, Ginecología, Digestivo, Neurología, Observación, Pediatría, Salud Mental, Cardiología, Dermatología y finalmente, Endocrino.

Echo de menos alguna rotación, sobre todo Rayos, Oftalmología y Otorrino, que considero básicas para la formación de un Médico de Familia, y una rotación por UCI como interés personal, pero aprovecho esta entrada para dejar claro que el sistema MIR es una de las grandes conquistas del sistema sanitario español. Envidiado por todo el mundo, de alta calidad y muy completo. No exento de responsabilidades pero con la descarga de no ser el responsable final de la última palabra. Querido y envidiado, demandado por tantos médicos extranjeros que echan todos los años los papeles para competir con los nacionales para ocupar estos puestos formativos y laborales que no es un camino de rosas; un camino tortuoso y lleno de trabas en el que se aprende a base de tropezones y resbalones, de altos en el camino.

Por delante año y medio de vuelta a casa, el Centro de Salud donde salimos siendo niños y volvemos siendo hombres. Curtidos en mil batallas, en guardias de 24 horas, en pacientes complicados, en un cockteail de rotaciones y especialidades diarias que pondremos en práctica en nuestro día a día en la consulta, donde ya no seremos el residente de turno rotante que está de paso, sino el médico que a partir de ahora pasará consulta, tomará decisiones y será el responsable de unos pacientes de su cupo que serán parte de sus quebraderos de cabeza diarios. 

Año y medio en la Palmilla, esa barriada de callejeros necesitada de transformación social, de pacientes "complicados" pero al mismo tiempo agradecidos. Tres meses para irme de rotación rural a Colmenar, al corazón de la medicina tradicional de toda la vida en las entrañas de un pueblo; o las dos semanas en el tribunal de Incapacidad Temporal, o el reto de buscar una rotación externa por la que tendré que pelear y luchar en tiempos de crisis.

Aprovecho esta entrada para agradecer a TOD@S l@s médic@s con los que he pasado consulta y he aprendido. De sus explicaciones, de sus enseñanzas, de su trabajo diario...Ya sea por enseñanza directa, por las ganas que me han dado para estudiar al llegar a casa o por esa sabiduría por ósmosis que se aprende de manera indirecta. De las formas de aprender que quiero imitar y también de aquellas que he detestado y he borrado de mi práctica diaria, que de todo se aprende en esta vida, tanto de las cosas a imitar como de las cosas a dejar a parte.

El espectáculo debe continuar, ahora en el Centro de Salud Palma-Palmilla. Continuará...

ROTACIÓN XVII: Octubre-Noviembre ´11: ENDOCRINO

(Octubre-Noviembre ´11)

Y colorín colorado, las rotaciones hospitalarias han terminado. Era el turno de Endocrino-Metabolismo para poner el cierre a este ciclo hospitalario que comenzó hace 23 meses con Neumología y que a lo largo de periodos mensuales, bimensuales y trimestrales se han ido sucediendo hasta este alto en el camino puesto en el Hospital Civil donde el servicio de Endocrino tiene su sede.

Dos meses con trascendencia formativa de cara a la Medicina de Familia ya que entre la variedad de patologías que se tratan en ella, sobre todo, dos de ellas son básicas de cara a la "cultura general" de todo médico que se preste a serlo: alteraciones del tiroides y sobre todo la Diabetes, uno de esos caballos de batalla del día a día.

Dos meses de consultas, de hojas de registros, de glucemias, subidas y bajadas de dosis, cambios de insulinas, combinaciones, alteraciones gonadales... De alteraciones a lo largo del día, de hormonas disparadas y difíciles de controlar... Dos meses para ir pasando por las diferentes consultas e ir cogiendo lo mejor de cada casa, de cada médico con el que pasar consulta, de cada compañera residente con las que compartí mañanas y vivencias: inicio de diabetes, obesidad, infusores, cupo, urgencias, eje hipotalámico...

Sin ser experto de nada, me voy habiendo tocado un poco todo y eso ya es mucho. A partir de ahora no me dará miedo (sin perderle el respeto) el intentar ajustar la dosis de Insulina; seré capaz de dar consejos de dietas; palparé cuellos en busca de bocios, jugaré con subidas de dosis con la levotiroxina

En fin y es que como dijo un sabio: seguimos creciendo (sin prisa, pero sin pausa)


domingo, 25 de diciembre de 2011

Memorias de un Residente te desea Feliz Navidad

Si el año pasado el mensaje navideño fue desde el árbol de Navidad de mi casa, este año y aprovechando mi guardia del día 25 en el hospital grabé desde allí y junto a mis compañeros de tan señalado día este breve mensaje navideño que espero que os guste y sirva para felicitaros estas fiestas y agradeceros que día a día estéis al otro lado de la pantalla y en el caminar rutinario que es la vida

Paz, salud, amor...y sobre todo trabajo en tiempo de crisis. Feliz Navidad y un próspero y fructífero 2012


jueves, 22 de diciembre de 2011

El gran circo romano que es la vida: haciendo de negociador

(22 Diciembre ´12)

Definitivamente, la vida es un gran teatro en el que todos podemos ser intérpretes por un día si los invisibles hilos de ese anónimo director deciden moverse hasta hacerte saltar a escena.

El gordo de la Navidad había puesto a Huesca en primer plano informativo de los telediarios, mientras la alegría del champán mojaba los objetivos de unas cámaras que todos los años en estas fechas buscan la misma noticia a modo de cinco dígitos.

Ajeno a un sorteo en el que yo tenía nulas esperanzas depositadas ante los 0 euros que había invertido en primera persona en él, cerraba el último día antes del periodo de vacaciones navideñas con un curso sobre Planificación Familiar que en principio estaba fijado hasta las 20:00h. Pero a veces parece que el destino, que la vida, o los caprichos del azar parecen hacer una mueca desde el cómodo sillón desde el que nos esté contemplando. Una cadena de consecuencias que me hicieron estar a esa hora, en ese sitio...para vivir una de las experiencias más intensas e impactantes

Un curso que en vez de a las 20:00h terminó a las 14:00h. La falta de previsión que no me había hecho dejar preparada comida para el medio día, acudir junto a tres grandes compañeras de trabajo pero mejor personas para tomarme una cerveza, fijar a última hora un partido de tenis al que llegaba apurado y llegué con el tiempo justo a mi casa para cambiarme de ropa; media hora de retraso que me hizo tener que mover el coche mal aparcado y dejarlo fuera del garaje por comodidad... para llegar a ese punto, a esa hora: las 16:35h en la puerta trasera del residencial en el que vivo. Si el curso no hubiera terminado antes de tiempo, si en vez de haberme tomado una cerveza hubiera improvisado comida ya hubiera estado en casa, si no hubiera tenido que mover el coche de haberlo aparcado bien o de no haber buscado ese partido a última hora... cualquiera de esas combinaciones hubieran hecho que yo no estuviera allí, a esa hora.

Abrir la puerta y andar los mecánicos 100 metros que separan esa puerta de la de mi bloque; ver como una desconocida viene corriendo hacia ti mientras llora y muestra un nerviosismo supremo en su voz latinoamericana mientras te hace un anuncio más típico del día de los inocentes que de este día del sorteo de Navidad:

- Hay una señora con un cuchillo en el cuello en el siguiente portal. ¡Dios mío!- tras lo cual salía corriendo hacia la calle

Ese siguiente portal que precisamente es el mío. Ese cuchillo que efectivamente no era ninguna broma, una niña-mujer o una mujer-niña que encuentra refugio en la esquina que ha utilizado como trinchera formada por la puerta y la pared mientras amenaza sin parar que lo va a hacer, que se va a clavar el cuchillo. Un aliado a mi lado ya que antes que yo había otra persona, que debía rondar mi edad espectador directo, juez y parte del desenlace del que por los caprichos del destino nos habíamos convertido en actores

Llegar para tomar el testigo de un aliado ya cansado ante los 5 eternos minutos iniciales. El sentir como los focos de ese inmenso escenario que es la vida te señalan mientras transitas cual funambulista el alambre imaginario que separan los tres metros de esa paciente psiquiátrica que ha decidido poner fin a un problema del que está plegada. Situaciones límites que no se enseñan en libros, que no se aprenden en el día a día de la profesión médica diaria, pese a las horas de mili a modo de guardias, anónimos pacientes y con nombres y apellidos, visitas domiciliarias en ambulancia...pero en ese momento no tienes bata, no estás en el hospital, no estás preparado, no sirve de nada haber estudiado una carrera ni haber estado en situaciones parecidas antes...eres tú contra tus miedos, contra los de una paciente al borde de realizar un giro de muñeca mortal debido al afilado cuchillo jamonero con el que se empieza a arañar el cuello ante la amenaza continua de que lo va a hacer.

Y es el momento de ser vencido o de intentar vencer. Tragar hondo, respirar, controlar tu pulso para intentar ganar centímetro a centímetro, para intentar acercarte mientras hablas con esa desconocida que centra toda tu atención y que parece plegarse sobre si misma mientras no deja de repetir que si das un paso más o sigues hablando se clavará el cuchillo. 5 minutos de intensa y agónica "negociación". De decirle que sabes que puedes ayudarla, de presentarte, de mostrarle tu atención, tu ayuda. De hacer malabares para buscar un imposible, de hacer de psicoterapeuta improvisado, de ganar una confianza enferma por una patología o problemática que le hace estar a unos milímetros del filo de la navaja.

Vecinos que empiezan a agolparse en los balcones, llamadas de esos espectadores a una policía que se presenta en el lugar 10 minutos después. 15 minutos eternos de bis a bis, de estar frente a frente, de intentar intercambiar una mirada perdida, de ganarme una confianza sin premio. Para pasar a un segundo plano y ver como los esfuerzos del cuerpo nacional de policía tan poco era exitosos. Buscar intermediarios en ese campo de batalla que se había convertido la situación, una "paciente" que cada vez se ponía más nervioso, que no encontraba aliados sino enemigos, que hiperventilaba, que seguía agarrando con fuerza el mango del cuchillo.

Un nuevo intento del equipo médico del 061 que se presentó momentos más tarde.

Tensión, un final a cara o cruz, un desenlace con final feliz o una tragicomedia a modo de apuñalamiento. La imposibilidad de intentar tirarte sobre ella ya que o se clavaba el cuchillo o podía clavártelo

Una media hora que se hizo eterna de ruegos, de súplicas, de intermediarios, de intentar el imposible. Un giro de tuerca que se produjo cuando ella dijo que quería hablar con nosotros, con el aliado que ya estaba allí cuando yo llegué y conmigo si le prometían que la policía se iba del lugar.

Acceder a su petición. Volver de nuevo a su campo visual inmediato mientras un policía permanece agazapado tras la esquina a la espera de una señal para salir de su escondite y poderle quitar el cuchillo si baja la guardia.

Mi turno de ruegos y preguntas, de volver a enfrentarme a una situación límite, mi última bala perdida ya que el cuchillo permanecía a milímetros de una yugular que parecía dilatarse para buscar el afilado metal.

Turno de mi "amigo el desconocido". De hablar en susurros, de intentar responder a unos porqués para los que no tenía respuesta pero que tenía que intentar encontrar...para que finalmente bajara la guardia, vencida por el stress de la situación, de las múltiples entrevistas que había tenido sin hablar. Por fin esa señal para salir del escondite y retirar el cuchillo amenazante, para poner fin a este todo o nada del que fui juez y parte.

Todo había terminado y yo estreché firmemente la mano del intermediario que me había acompañado en esta desagradable experiencia mientras le daba la enhorabuena por su temple y el éxito de su negociación final. Un último abrazo mientras la policía y el 061 intentaba abordar a la paciente ya sin cuchillo.


Un partido de tenis que comenzó con media hora de retraso para el que no estaba mentalmente preparado. Cada carrera, cada bola... cada infinito minuto que pasé haciendo de intermediario en una de esas historias que parecen no ir para ti pero que el destino te pone en tu camino

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Delirium Tremens

Siempre hay algo capaz de sorprenderte, cada día, en cada mínimo detalle; la sorpresa que te produce la caída de la primera hoja caduca de un árbol que anuncia la llegada del otoño, el primer pedaleo de un niño en bicicleta... Detalles del día a día que rompen la rutina de lo estandarizado.

Este símil de incertidumbre y novedad bien podría extrapolar a lo sucedido en cualquier guardia. Pacientes que se suceden, historias que parecen repetirse, hasta que llega ese paciente que no esperabas, al que nunca te habías enfrentado, que te sorprende ya sea por su persona, por su historia o por unos síntomas o un diagnóstico con el que nunca antes habías dado a parar. 

Ahí estaba él con su angustia colectiva tan sólo de mirarlo: agitado, acelerado, con unas visualizaciones que no eran realidad e intentándose quitar despavorido unos bichos que él creía ver por todo su cuerpo. 

Las curiosas zoopsias que tanto se estudian en la facultad y para el MIR pero que una vez que ves en directo se graban en el disco duro que siempre llevas a cuestas. Esa risa perdida al limbo, esa mirada timorata que le sonríe a la incógnita alucinatoria que el paciente ve y escucha, ese sudor que empapaba su cuerpo lleno de miedo, esos bichos que cree tener por todo su cuerpo, en las sábanas de una cama que le incomodan, en una ropa que intenta hacer jirones...

El enfrentarme a mi primer Delirium Tremens, que es la grave consecuencia de la abstinencia alcohólica en importantes pacientes bebedores que intentan conseguir vencer a un vicio hostil que encima les castiga en su retirada, que suele desencadenarse cuando se intenta iniciar el comienzo del final.

Y ahora como suelo hacer en estos casos, algo de teoría para ilustrar estos casos (MedlinePlus)


El Delirium Tremens es una auténtica emergencia médica que origina, sin tratamiento, una mortalidad de hasta un 15%. Se desarrolla entre las 48 y 96 horas después del cese de la ingesta de alcohol y se caracteriza por confusión, desorientación, alucinaciones visuales de tipo zoonópsico, naúseas y vómitos e hiperreactividad del sistema nervioso autónomo con fiebre, taquicardia y sudación. A veces aparecen complicaciones que agravan el pronóstico, como urgencia hipertensiva, arritmias, miopatía alcohólica aguda y alcalosis metabólica hipopotasémica.

Es más común en las personas que tienen antecedentes de abstinencia alcohólica, en especial en personas cuyo consumo es equivalente a 1.8 a 2.3 litros de vino o 3 1/2 a 4 litros de cerveza (o medio litro de licor "fuerte") todos los días, durante varios meses. El delirium tremens también afecta frecuentemente a aquellas personas que han tenido el hábito del alcohol o alcoholismo durante más de 10 años.

Tratamiento


Los objetivos del tratamiento son:
  • Salvar la vida de la persona.
  • Aliviar los síntomas.
  • Prevenir complicaciones.
Se requiere hospitalización. El equipo médico regularmente verifica:
  • Los resultados del análisis bioquímico de la sangre, como los niveles de electrolitos.
  • Nivel de líquidos en el cuerpo.
  • Signos vitales (temperatura, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial).
Los síntomas, como convulsiones y arritmias cardíacas, se tratan con los siguientes medicamentos:
  • Anticonvulsivos como fenobarbital
  • Depresores del sistema nervioso central, como diazepam o lorazepam
  • Sedantes
Puede ser necesario poner al paciente en un estado de sedación durante una semana o más hasta que la abstinencia sea completa. Con frecuencia, medicamentos con benzodiazepina, como el diazepam o lorazepam, también sirven para el tratamiento de convulsiones, ansiedad y temblores.
En algunos casos de personas con alucinaciones, puede ser necesario el uso de medicamentos antipsicóticos como el haloperidol. Sin embargo, estos fármacos se deben evitar en lo posible porque pueden contribuir a que se presenten convulsiones.
El tratamiento preventivo a largo plazo debe comenzar después de que el paciente se recupere de los síntomas inmediatos. Esto puede implicar un período de "desalcoholización", durante el cual no se permite el consumo de alcohol. La abstención total y de por vida se recomienda para la mayoría de las personas que sufren de abstinencia. El paciente debe recibir tratamiento para el consumo de alcohol o alcoholismo, que incluye:
  • Asesoría
  • Grupos de apoyo (como Alcohólicos Anónimos)


MANEJO DEL PACIENTE CON DELIRIUM TREMENS
  • Tranquilizante/anticonvulsionante
  • Diazepam 10 mg IV inicialmente
    Aplicar pasados 15 minutos, 5 mg IV,
  • Oxígeno por cánula
  • Líquidos parenterales
  • Aporte de magnesio, calcio o potasio
    si el ionograma así lo indica
  • Tiamina o complejo B


martes, 13 de diciembre de 2011

Mi primera Vía Central

Cuando Neil Armstrong en la travesía del Apolo XI dejaba por primera vez la impronta humana a modo de pisada en la superficie lunar, una frase inmortalizó ese acontecimiento histórico: "este es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad".

Hoy, 10 de Diciembre, adopto esta cita célebre pero adaptada a la vivencia médica que tuve la suerte de lograr en una de las muchas guardias de Observación en el Hospital Civil: mi primera toma de una vía venosa central y de una arterial, o lo que es lo mismo, un pequeño paso para la humanidad pero un gran salto para mí

Los pacientes no solo son patologías, son circunstancias, situaciones que hacen que cada momento sea único y camaleónico. He visto muchos, quizás centenares de ataques asmáticos, pero allí estaba ella, completamente cerrada, sin responder a aerosoles, a corticoterapia, ni a perfusión de adrenalina. Pasando a ventilación no invasiva, ventilada con un ambú periódico para coordinar sus esfuerzos respiratorios... y tras minutos eternos de calma forzada llegaba el turno de la sedación y la intubación para conseguir una oxigenación que no se estaba consiguiendo según los plazos previstos. Así que lo que en principio era una paciente que debía de abrir sus bronquios colapsados con el broncodilatador de turno terminaba ingresando en la UCI y el adjunto con el que estaba compartiendo guardia en Observación me puso en bandeja la alternativa que tantas veces esperas pero que nunca llegas a hacer ya sea por temor, por estar mal posicionado en la baraja de candidatos o por la no concatenación de esos factores que se escapan a uno:

- Que tome Toral la vía central

Hasta ese momento que había estado en un segundo plano viendo como el adjunto ajustaba la perfusión y ventilaba, como enfermería hacía su siempre eficaz y frenético trabajo, como los celadores ponían la mano de obra tan necesaria, era el turno de dar un paso al frente que no esperas, que desconoces y que te hace sentir un cosquilleo medular y un sudor frío de miedo a lo desconocido. Otras veces había sido testigo en segundo plano de algún médico que era quién tomaba la vía central, casi siempre un Adjunto de Urgencias o un Intensivista. Ver sin mirar, estudiar sin aprender... y sin darte cuenta estar junto a la Intensivista limpiándote minuciosamente, esterilizando el campo y a ti mismo, enfundándote la impoluta bata de asepsia y unos guantes del 7 y 1/2.

Sentir que el tiempo se detiene, que por fin hablan para ti, que la experimentada adjunta te da las directrices a seguir e inicia tus primeros titubeantes pasos, que la pareja de enfermeras te miran con la seguridad que tú no tienes en ese momento de que lo vas a hacer bien. De tocar para intentar localizar pulsos, de sentir su vida entre tus manos, de pinchar, de dilatar, de introducir la guía... de conseguir gracias a la supervisión, colaboración y tutelaje en todo momento ese pequeño paso para la humanidad que a uno cuando es su primera vez le hace levitar. 

Y luego, para completar mi "particular hazaña", tomar también una vía arterial a nivel de la femoral por la que poder tomar muestras gasométricas, mientras recuerdas reglas mnemotécnicas estudiadas para el MIR: van como VAN: vena, arteria y nervio. Pinchar mientras aspiras hasta que ves como la sangre sale, una sangre brillante, pulsátil, tan diferente siendo prácticamente igual a la del babeo continuo del foco venoso.

Y suturar para sellar el trabajo, para disfrutar con cada punto, con cada pequeño y minúsculo paso que te hace avanzar, como cada zancada de un corredor de Marathon que tiene por delante 41 kms cuando el pistoletazo de salida indica que la prueba ha dado comienzo.

Ese pequeño paso para la humanidad, ese gran salto que todo médico está deseando tomar en cualquier momento

Y ahora, un poco de teoría: las indicaciones de la vía venosa central y tres vídeos donde se explican esta técnica (de contenido denso, pero útil si eres del gremio y aún no has debutado en el noble arte de la banderilla milimétrica)

Indicaciones Vía Venosa Central: 

- Posibilidad de administrar grandes volúmenes de fluidos en poco tiempo.
- La infusión de soluciones irritantes o de elevada osmolaridad imposibles de administrar por vía periférica.
- Monitorización de importantes parámetros hemodinámicos como: P.V.C., P.C.P., sat. O2 intravascular (en yugular o arteria pulmonar) y gasto cardíaco.
- Administración rápida de drogas vasoactivas en situación de riesgo vital (R.C.P.)
- Posible realización de técnicas que requieren recambio sanguíneo (hemofiltración, exanguinotransfusión, hemodiálisis o plasmaféresis).
- Niños con enfermedades crónicas que requieran extracciones repetidas de sangre, N.P.T. prolongada, ciclos de quimioterapia, hemoderivados y fármacos de forma tan repetida, que disponiendo de un vía venosa central lo facilita o mejora su calidad de vida.









"Me lo contaron y lo olvidé;
lo ví y no lo entendí; 
lo hice y lo aprendí"

CONFUCIO

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Enfermedad pie-mano-boca

La grandeza de este blog (y sin duda el mejor premio que puedo recibir por lo que escribo) es que a lo largo de su existencia he tenido la oportunidad de conocer a gente, anónimos en principio que fueron poco a poco dando nombre y apellidos. Algunos se han hecho conocidos, con otros incluso se ha iniciado alguna amistad y de otros, incluso me he convertido por momentos en consejero sanitario. 

Esta entrada es ejemplo de ello, de la grandeza de las redes sociales y la blogosfera en la que uno puede encontrar respuestas a sus preguntas o al menos consuelo a sus inquietudes. Utilizaré como "modelo" de honor al pequeño gran Paco al que para en algunas ocasiones me he puesto el disfraz de pediatra y he intentado desde la distancia de la red intentar poner nombre a la enfermedad y apellidos en forma de tratamiento. 

Tras una consulta inicial a modo de la sintomatología que presentaba, su madre me mandaba una serie de fotos para ilustrar

"El pequeño gran Paco está regular; tiene la boca fatal y los pies y las manos también. Solo le mandaron Polaramine e ibuprofeno para la garganta,pero le siguen picando mucho las palmas de las manitas, las tiene que da pena. Me tiene muy triste porque no come bien y hace mucha caquita, porfa dime que no se le va a quedar su boquita así"

Tras la clínica y las fotos uno puede relacionar conceptos y llegar a la conclusión de Enfermedad Pie-Mano-Boca, que a continuación, y en honor a Amalia que me ha dado permiso para comentar y compartir este caso con tod@s vosotr@s resumo e ilustro gráficamente con las fotos de Paco








El exantema vírico pie-mano-boca es una enfermedad relativamente frecuente que comienza usualmente a nivel faringeo. 

El exantema vírico de manos, pies y boca comúnmente es causado por el virus de Coxsackie A16, un miembro de la familia de los enterovirus.
La enfermedad no se propaga a partir de las mascotas, pero sí lo puede hacer de una persona a otra. Se puede contraer si se entra en contacto directo con secreciones de nariz y garganta, saliva, líquido de ampollas o las heces de una persona infectada. Es más contagiosa en la primera semana en que se tiene la enfermedad.
El período de tiempo entre la infección y la manifestación de los síntomas es de aproximadamente 3 a 7 días.
El factor de riesgo más importante es la edad. La infección ocurre con más frecuencia en niños menores de 10 años, pero se puede observar en adolescentes y ocasionalmente en adultos. Los brotes se presentan con más frecuencia en verano y a comienzos del otoño.

La sintomatología es variada y puede oscilar con la presencia de algunos de los siguientes síntomas: fiebre, dolor de cabeza, pérdida de apetito, erupción con ampollas pequeñas en manos, pies y en el área del pañal, que serán sensibles o dolorosas a la presión, dolor de garganta y úlceras en garganta (amígdalas), boca y lengua
Para su diagnóstico tenemos que basarnos en la historia clínica. Los antecedentes de enfermedad reciente y un examen físico que comprueba la presencia de las ampollas características en las manos y en los pies generalmente son suficientes para diagnosticar esta enfermedad.

Para su tratamiento, sobre todo, lo que hace falta es paciencia ya que la recuperación completa suele producirse a los 5-7 días. No existe tratamiento específico para la infección distinto al alivio de los síntomas.
El tratamiento con antibióticos no funciona y no se recomienda. Los antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno, se pueden utilizar para tratar la fiebre. El ácido acetilsalicílico no debe ser empleado con enfermedades virales en niños menores de 12 años.
A modo de consejos, para los desesperados papás quizás sería bueno conocer algunos trucos. Los enjuagues bucales con agua con sal (1/2 cucharadita de sal en 1 vaso de agua tibia) pueden servir como calmante si el niño es capaz de enjuagarse sin ingerirlos. Es bueno asegurarse de que el niño tome suficiente líquido, ya que se necesitan líquidos adicionales cuando hay fiebre. Los mejores líquidos son los productos lácteos fríos. Muchos niños se niegan a tomar jugos y bebidas gaseosas porque su contenido ácido les causa ardor en las úlceras.

Lo mejor para prevenir nuevos casos es evitar el contacto con personas que tengan esta enfermedad y lavarse muy bien las manos si ha estado en contacto con niños infectados.

Si con esta entrada he conseguido ayudar a alguien me doy más que satisfecho. Curioso esto del mundo de Internet

martes, 6 de diciembre de 2011

Final Copa Davis: España 3 Argentina 1

(2-4 Diciembre ´11)

Llevo un tiempo en el que parece que este blog estuviera algo descuidado, y cuando hablo como hoy no es precisamente sobre Medicina, pero lejos de lo que pudiera parecer, el frenético ritmo de guardias y pacientes prosigue lenta pero imparablemente. Pero es que hay ocasiones, como esta, el evento deportivo del año que coge el testigo que dejé tras la final de Johannesburgo que merecen este alto en el camino a modo de entrada:  la Final de la Copa Davis vivida en primera persona.

 El Estadio Olímpico de la Cartuja al unísono ayudó a que el último punto del partido cayera del lado del indomable Rafa Nadal. Dos jugadores de dibujos animados, cuatro horas de frenética y hermosa lucha, 27000 almas que se dejaron la garganta en un fin de semana mágico en el que una grada partida por el rojo-gualda y la albiceleste se fundieran en una ovación mutua final en la que se mostraban una admiración compartida, mientras el sector nacional gritaba "Argentina, Argentina". La quinta "Ensaladera" de nuevo en Sevilla, ciudad talismán, la última de una generación que ha marcado una etapa y abierto brecha



Nadal, siempre Nadal, el gran e inconmensurable icono de un país que ha crecido gracias a héroes como él. Gigante en un país de acomplejados históricos, de miedos pasados, de peligros inminentes que siempre terminaban devorándonos. El mástil de la bandera deportiva nacional que últimamente ondea victoriosa con asidua frecuencia. El orgullo de un país, la figura nacional, la raza, el pundonor, el brazo al viento con el puño cerrado, el consuelo ante el rival caído. Un tótem al que idolatrar y al que se valorará realmente cuando no esté

Ferrer, Ferru para los amigos. El héroe anónimo, siempre tras la inmensa sombra que proyecta Nadal, pero no por ello menos importante. La tenacidad, la garra, la constancia de un grande al que el mundo del tenis le debe aún muchas cosas pero que empezó a cobrar dividendos en el punto que dio en la eliminatoria ante ese gigante que es Del Potro en uno de esos partidos que deberían ser recordados y guardados en las hemerotecas para enseñaremos a cualquier niño que quiera ser tenista.

Feliciano López, el jugador español con mejor currículum en esta competición. El rostro de España que no será recordado por su último partido de dobles, sino por esa eliminatoria mágica en Mar del Plata donde jugó el mejor fin de semana tenístico de su vida y consiguió una presa que a priori parecía imposible.

Fernando Verdasco, el jugador que encandiló al planeta tenis en ese fulgurante Gran Slam en Australia, el mismo que junto a Nadal protagonizó una oda de partido en semifinales. El nervio de la Armada Invencible


Una generación irrepetible que este fin de semana en Sevilla ha puesto el punto y final a esta bella historia. Desenlace que tuve la suerte de vivir en primera persona. Ya podré presumir y contarle a mis nietos que yo vi jugar a un genio que se llamaba Nadal, que yo vi como Ferrer remontaba un partido imposible ante un grande como Del Potro que pese a jugar dos partidos perfectos sucumbió ante la pócima secreta del equipo español. Que yo cantaba, peluca al viento, que me desmelenaba desde las gradas, que parecía envolver la bola decisiva que jamás llegaré a disputar.

Un gran fin de semana, de grandes partidos, emociones, buena compañía y un recuerdo que quedará para siempre... Seguimos creciendo












martes, 22 de noviembre de 2011

Coincidencias

¿Guiamos los derroteros de nuestros destinos o es la vida quién juega con nosotros para un final al que estamos predeterminados desde que ese espermatozoide fecunda al óvulo materno?

En la guardia de Observación de este domingo, en plena vorágine política de jornada electoral esta pregunta me vino a la mente en varias ocasiones. Mientras hablaba con la Dra. Villalón sobre el sentido del oportunismo, sobre el estar en el sitio oportuno, a la hora indicada, en el lugar marcado; sobre si andamos buscando un objetivo o es el destino quién dirige unos pasos teledirigidos mientras nos contempla con una sonrisa desde la distancia con las que nos hace sentirnos equivocadamente libres.

Esa pregunta sobre las "curiosas" coincidencias que indirectamente yo también he vivido en primera persona. El destino que entiende de fechas y parece esperar para asestar sus golpes maestros. Una paciente en pleno infarto que acudía a Urgencias y que pronto se puso muy mala, unos minutos para hablar con ella, para intentar profundizar en ese dolor torácico que le oprimía y le hacía desprenderse de la vida. Una fecha en mente, la del 20 de Noviembre, un día tal como hoy, su marido moría de un infarto hace 31 años. Un giro rotacional continuo en ese tira y afloja de la luna con el sol para un final que se disputó en la Unidad de Coronarias.

Coincidencias, destinos, sorpresas que quizás no sean infortunios del azar. Como ese 22 de Enero que durante dos dolorosos años persiguió a mi familia y que desde entonces me visita con su funesto recuerdo cada año que Enero languidece y coquetea con el mes más corto del año. Yo tan joven que nunca antes había visto morir a nadie, que sentí en primera persona la muerte de ese tótem que era mi abuelo Juan, que aprendí a sufrir en silencio y a llorar sin lágrimas, que me hizo hacerme hombre siendo aún niño. Y esa espera de 365 días que trajo la partida de mi otro abuelo, en ese jaque mate con el que destino en ocasiones termina sus golpes maestros.


El azar, el destino... Pero lo único cierto es que el futuro es ahora, así que sigamos escribiendo el hoy para que mañana puedan leer nuestro ayer.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Ahora Caigo: mi debut televisivo


Tras dar el salto al mundo 2.0 a través del relato en forma de blog, servidor sigue escalando peldaños aislados hacia ninguna parte. Este pasado lunes emprendí una de esas experiencias inolvidables por lo poco cotidiano y puse rumbo a Barcelona para mi debut televisivo, que ha sido con Arturo Vals de testigo en el programa de Antena3, Ahora Caigo.

Una jornada mágica e intensa. Madrugar para coger un avión, llegar al aeropuerto, conocer a los primeros concursantes de los cinco programas que se grabarán ese día, ser trasladado a los estudios de la productora, prueba de vestuario ya que el programa en el que salgo será un especial musical, subir a la sala donde se agolpan el resto de compañeros que ese día concursaremos mientras vemos en una televisión la grabación en directo que se está haciendo en el plató, aplaudir al compañero que ha perdido cayéndose por la trampilla al llegar a la habitación común, conocer a los otros nueve concursantes que competirán por tu mismo objetivo, el de la diversión y pasar un día inolvidable, comer con un nudo en el estómago, sortear tu posición para concursar en el plató de “Atrapa un Millón”, realizar la sesión de maquillaje, ensayar la caída al abismo cuando se abre la trampilla, enfundarte el disfraz, meterte en tu personaje, recibir con gritos de nervio la indicación de que toca subir a grabar, verte deslumbrado por los focos, comido por unos nervios que poco a poco desaparecen, ver como poco a poco compañeros van perdiendo, llegar el sexto turno y ser elegido para concursar, tus cinco minutos de “gloria” televisiva, el competir contra una “rival” disfrazada de Madonna, el acertar, la duda, el punto y aparte; terminar el programa y volver al personaje que te toca interpretar todos los días, ser llevado al hotel donde compartirás mesa, mantel y experiencias con tus compañeros de programa que durante ese día se han hecho amigos íntimos y con los que pese a perder el contacto mantendrás esta vivencia de por vida, el subir a la habitación, hacer llamadas telefónicas a tu gente que durante todo el día ha estado pendiente de tu debut virginal televisivo, la recompensa de una confortante ducha, el caer rendido a la cama a las 2:00h de la madrugada, el dormir dos horas y media para poder coger el taxi que te espera para volver a Málaga, el llegar a las 8:00h a tu punto de destino para poder estar a las 8:30h pasando consulta, esta vez sin pantalones de pitillo ni fular de plumas, sino con la bata y el fonendo.

Pues sí, este médico que cuenta sus batallitas a modo de entradas ha concursado en Ahora Caigo. Vestido de Elton Jonh, con el chaleco dorado ceñido al cuerpo, con unas minúsculas gafas moradas sobre las que ocultar sus inseguridades. Un Elton que en pleno maquillaje tuvo que ceder su sitio para que Elvis Arturo Vals fuera maquillado, para entablar las primeras palabras con él que se secundarían por las de pleno concurso en las que aún no sé muy bien lo que dije o pude llegar a decir.

No desvelaré en esta entrada el resultado del concurso. Quién esté interesado en saberlo o en verme/vernos, os emplazo para el próximo miércoles día 30 a las 18:30h en Antena3 que hará nuestro programa especial para promocionar la final de “Tu cara me suena”. Dice el dicho que lo importante es participar, y en esta ocasión de verdad que ha sido así: me llevo esta jornada inolvidable, me llevo el recuerdo del concurso y la sensación de haber compartido un día inolvidable con mis compañeros de viaje (Liza Minelli, Montserrat Caballé, Bob Marley, Britney Spears, Pavarotti, Lola Flores, David Bisbal, Tina Turner, Michael Jackson, la reina del pop Madonna y el presentador Elvis) en estas 24 horas que quedarán ancladas en nuestras memorias como los posos de un café.

Como diría Joaquín Prat: a jugar!!!!!!!!!!!!!!!!!!







Chao Chao, Silvio

Hoy desayunaba con las portadas de los periódicos en las que el protagonista principal era el adiós “definitivo” del eterno Silvio Berlusconi.


De nada tiene que ver esta noticia (esperada por muchos) en la temática de este blog y de hecho no voy a entrar a debatir esta noticia, pero a raíz de un reportaje que vi los otros días, he encontrado un vídeo que me ha impactado como hacía tiempo que ninguno otro lo hacía y he querido ponerlo a vuestra disposición

Ricardo Muti puede resultar un total desconocido para el público en general, pero es un grande, uno de esos elegidos que con su batuta y su acompasado 3 por 4 ha hecho de la música una forma de vida y se ha convertido en ciudadano universal mientras hacía lo que mejor sabe, dirigir orquestas. Pues bien, resulta que el pasado 12 de Marzo, día patriótico en Italia, aprovechó su privilegiada posición para revelarse contra el sistema caduco que a todos nos asfixia pero que no a todos nos humilla.


En España, donde de poco importan las ideas ni medidas políticas, sino la izquierda o derecha bipartidista, bien podría alzarse una voz autoritaria que pusiera su cuello en la guillotina para despertar a un pueblo dormido por los cantos de sirena en los que nos encontramos varados.

No me entretengo más y os dejo el vídeo que no necesita explicación. Espero que lo disfrutéis como yo lo hice



De todo se aprende: COMBITUBE


Han pasado ya días suficientes para que aquella reanimación cardiovascular sin final feliz en pleno corazón de un vecindario desgarrado haya pasado a un segundo plano debido en parte a la vorágine con la que el día a día consume a la rutina y hace del presente pasado.


Pero como pasa en la vida, en la Medicina también se pueden sacar dobles lecturas de todo lo que pasa. Los 28 minutos pueden dar para pensar, para estudiar y también para enseñar. “Gracias” a ese paciente ya cadáver, a ese colapso fulminante aprendí una nueva técnica que en el futuro bien podría sacarme de apuros y quién sabe si conseguir salvar alguna vida en plena urgencia vital.


Ni en condiciones ideales (camilla, luz, personal y equipo apropiado) suele ser fácil intubar a un paciente. No es algo que se haga a diario y además los nervios ante la premura de la inmediatez pueden hacer jugar malas pasadas en ese “estoque” simbólico que es la intubación en la que uno nunca está del todo seguro de haber acertado de vía.


Pero a la vuelta a nuestra sede con la ambulancia después de intentar reanimar a ese anónimo paciente que protagonizó una entrada reciente, y cuando yo tenía más ganas de cambiarme de ropa e intentar descansar algo, Manuel Gómez (gran profesional del DCCU) me enseñó un material que desconocía hasta la fecha. El Combitube, la solución al problema de la intubación insegura, ya que con este método la efectividad está totalmente garantizada sin necesidad de ver la vía aérea.


A continuación, y apoyándome en información tomada prestada de la red, escribiré un breve resumen sobre esta técnica válida sobre todo en la Urgencia inmediata, para concluir con un vídeo que aclare mucho más la teoría.


Compartir el conocimiento, lo que a mí me han enseñado y que a otros les pueda resultar también útil


El Combitube es un dispositivo de inserción de las vías respiratorias ciegos (BIAD) de uso frecuente en el pre-hospitalaria, de urgencia. Está diseñado para facilitar la intubación traqueal de un paciente con problemas respiratorios. Se trata de un puño, tubo de doble luz que se inserta en un sistema de ventilación para facilitar las vías respiratorias del paciente.El inflado del manguito permite que el dispositivo funcione de manera similar a un tubo endotraqueal y por lo general cierra el esófago , lo que permite la ventilación y prevenir la aspiración pulmonar del estómago contenido.

La sencillez de la colocación es la principal ventaja de la Combitube sobre la intubación endotraqueal. Cuando la intubación con un tubo endotraqueal tradicional, se debe tener cuidado para asegurarse visualmente de que el tubo ha sido colocado en la tráquea mientras que el diseño de doble lumen del Combitube permite la ventilación de proceder independientemente de la ubicación del esófago o la tráquea. En general, el tubo entra en el esófago y la ventilación se realiza a través del tubo número uno. En el raro caso en que el Combitube intubación de la tráquea, la ventilación se realiza a través del tubo número dos, mientras que un tubo se sujeta.

Facilitar el Combitube de uso lo hace ideal para su uso en la pre-hospitalaria, de emergencia entorno donde los proveedores de nivel avanzado capaces de colocar un tubo endotraqueal a menudo no están disponibles de inmediato. Las desventajas de utilizar Combitube centro en torno a una incapacidad para llevar a cabo profundas (subglótica) asumiendo la colocación de la aspiración del esófago.

A diferencia del TET, que sólo funciona cuando es correctamente insertado en la tráquea, el Esófago-Tráquea Combitubo® (ETC, Tyco-Healthcare/Kendall, Mansfield, MA) puede ser insertado tanto en la tráquea como en el esófago, logrando ventilar los pulmones en cualquiera de los dos casos. De esta forma, combina las funciones de sus precursores, el obturador esofágico y el TET. El ETC es un tubo de material plástico de doble-lumen y con dos balones. Un lumen, llamado “lumen faríngeo” tiene un extremo distal ciego, con 8 orificios en su pared lateral en la porción que queda entre los dos balones, y un extremo proximal que tiene un conector de color azul. El otro lumen, llamado “lumen traqueoesofágico” tiene un extremo distal abierto y posee un conector de color blanco en su extremo proximal. El conector azul es además más largo que el conector blanco para facilitar su reconocimiento y porque es el que se usa más frecuentemente. El balón proximal o “faríngeo” sella la cavidad orofaríngea y el cuff distal o ”traqueoesofágico” sella la tráquea o el esófago, según se ubique una vez insertado. Está disponible en dos modelos de diferente tamaño: 37 French SA (Small Adult) y 41 French. El criterio para saber cuál modelo utilizar en cada paciente es la estatura, de modo que se ha sugerido que el modelo 37 F se use en pacientes entre 1.22 y 1.85 m y el modelo 41 F en pacientes mayores de 1.85 m.

Técnica de inserción, inflado de balones y ventilación

El ETC puede ser insertado a ciegas o con un laringoscopio, siempre que se pueda abrir la boca del paciente y sin importar su posición en relación con el operador, incluso si está sentado o en decúbito ventral. La técnica de inserción a ciegas consiste en abrir la boca del paciente e introducir el dedo pulgar para enganchar la lengua por su base, mientras que con los otros dedos se tracciona la mandíbula hacia anterior y caudal, de modo que se obtenga una adecuada apertura bucal. Aunque esta técnica es exitosa especialmente en urgencias, se recomienda usar un laringoscopio para abrir la boca e insertar el ETC bajo visión directa, lo que evitaría lesionar inadvertidamente la mucosa faríngea o la glotis. La inserción del ETC en la cavidad orofaríngea debe hacerse con un suave movimiento curvo avanzando hacia la hipofaringe hasta que las marcas circulares coincidan con los dientes o con el reborde alveolar, o hasta que se perciba resistencia. La inserción a ciegas puede facilitarse doblando la porción distal entre ambos balones por algunos segundos (maniobra de Lipp), lo que aumenta su curvatura. Otra técnica consiste en dirigir el extremo distal hacia la pared posterior de la hipofaringe. Una vez insertado, el fabricante recomienda inflar primero el balón faríngeo con 40 a 85 ml en el modelo 37 F y con 40 a 100 ml en el modelo 41 F; a continuación se infla el balón traqueoesofágico con 5 a 12 ml en el modelo 37 F y con 5 a 15 ml en el modelo 41 F. Al inflar el balón faríngeo, normalmente la lengua protruye discretamente hacia adelante porque el balón la empuja desde su base. Si ésto no ocurre y es posible observar el balón inflado desde el exterior, el ETC no está en una posición correcta y debe ser reinsertado. La ventilación se realiza generalmente a través del conector azul vía lumen faríngeo debido a que el extremo distal se sitúa más frecuentemente en el esófago (>96%). En este caso la glotis se ubica entre los dos balones y justo frente a las perforaciones laterales. Si el extremo distal queda en la tráquea, la ventilación se realiza a través del lumen traqueoesofágico, y el ETC funciona como un TET convencional.Ventilando por el conector azul, la auscultación de murmullo vesicular y la ausencia de insuflación gástrica confirman la ubicación esofágica del extremo distal. Si al ventilar por el conector azul no se ausculta murmullo vesicular y se observa insuflación gástrica, el ETC ha sido puesto en la tráquea y la ventilación debe hacerse por el conector blanco vía el lumen traqueoesofágico. En casos ocasionales no se obtiene ventilación por ningún lumen porque el ETC ha sido insertado muy profundamente, de modo que el balón faríngeo obstruye la glotis. Si esto ocurre, el ETC debe ser retirado unos 3 cm y se debe reiniciar la ventilación a través del lumen faríngeo. Para identificar la posición del extremo distal del ETC puede también usarse un capnógrafo, un detector de CO2 o un balón autoinflable.

En relación con la intubación endotraqueal clásica, la técnica del ETC tiene algunas diferencias notables:

1) La cabeza del paciente no requiere ser puesta en la clásica “posición de olfateo” recomendada para la intubación endotraqueal. La cabeza del paciente debe permanecer en posición neutral, característica que permite el uso del ETC en el trauma raquimedular cervical. Sin embargo, algunos investigadores prefieren extender la cabeza.

2) El operador puede ubicarse ya sea: · Detrás del paciente, especialmente si se usa un laringoscopio · Al lado de la cabeza del paciente · Cara a cara, con el operador ubicado al lado del tórax del paciente



sábado, 5 de noviembre de 2011

AulaMIR: el musical La vuelta a la rutina interpretativa


(5 Noviembre ´11)

Ha pasado poco más de un año desde que el telón del Palacio de Congresos de Granada blandiera el telón tras los desgarradores acordes de la guitarra eléctrica que ponía ritmo al Médicos de Verdad (versión Bad Romance). La mayoría de los “actores” que soñaron y soñamos con ser protagonistas de un musical se han curtido a lo largo de estos meses en los diferentes hospitales elegidos para su misión, pero ese recuerdo lejano de subir a un escenario y sentir los nervios del directo y la improvisación, se hacen patentes cada vez que toca recordar ese recuerdo imborrable.

 




 Con la visión generalizada que da el paso del tiempo, ahora puedo decir sin miedo a equivocarme que lo que entre todos conseguimos el 23 de Octubre fue algo grande, muy grande. Lejos de los particulares y respetables puntos de vista, lejos de que alguien se pudiera aburrir o hacérsele largo la actuación, aquel musical de más de tres horas de duración, en aquel carrusel continuo de cambios de vestuario y decorados, de aquella sucesión de canciones adoptadas y cantadas por unos profanos de la materia que durante esa noche se sintieron profesionales


Y este sábado, aprovechando la celebración en Granada de la reunión andaluza de Colegios de Médicos tocaba volver a subirse al escenario con una miniversión del musical, con una selección de canciones que dejaban a otras en el tintero y a muchos compañeros que no pudieron desplazarse por obligaciones laborales. Pero el espíritu de este musical y las gentes que lo componen no entiende de lamentos ni penas. No estaba pero se podía escuchar la voz melódica ni Erika, sentir la energía de Juanma, el cuerpo de Navea, los bailes de Yessica y así cada uno de los que no estuvieron pero los que nunca se irán.


Algún día cuando los focos ya no apunten a AulaMIR: el musical recordaremos estas actuaciones, estas horas sobre el escenario, y visualizaremos videos y fotos. Quizás no seamos capaces de reconocernos en ellos por el paso de los años, pero sí al compañero y amigo que compartió con nosotros esta fascinante experiencia.



lunes, 31 de octubre de 2011

Simulacro Emergencias: Hospital Carlos Haya


(25 Octubre ´11)

¿Qué pasaría si una catástrofe nuclear azotara Málaga?

Una respuesta que bien daría para rodar una película y llenar páginas de periódicos que ha intentado encontrar respuesta en el simulacro realizado en el Hospital Carlos Haya.

Histórico día para uno de los hospitales de referencia españoles que por primera vez desde su fundación organizaba este tipo de evento de carne y hueso en el marco de uno de sus cursos de formación. Tiendas de aislamiento montadas en pleno helipuerto, médicos adjuntos curtidos en horas de trabajo con los trajes de “gala” para la situación de intentar actuar en medio del caos; médicos residentes con menos horas de vuelo caracterizados para la ocasión, con un guión que desarrollar ante el desconocimiento de los doctores que hacían de doctores que tenían que decidir sobre la marcha, en plena crisis nuclear. La rápida decisión que puede salvar una vida. El ya o el es tarde.


Una experiencia para recordar rodeado de buena gente y un paciente que me tocó interpretar que al final salvó la vida tras entrar en distréss respiratorio y hacer una parada cardiorespiratoria.


Un simulacro que puede parecer a broma pero que es obligatorio, ya que la información es la madre de todas las victorias



lunes, 24 de octubre de 2011

Pacientes que marcan...


Había ganas de enfundarse por fin el uniforme de ambulancia que tanto tiempo (cerca de año y medio) nos ha costado conseguir. Había ganas de surcar de nuevo las serpenteadas calles malagueñas y sus grandes avenidas en busca del aviso de turno, de sentir la adrenalina de la acción del a pie de calle, del directo y del solo ante el peligro. Pero toda sensación de ganas, al igual que todo poder implica una responsabilidad como versa el retratado superhéroe arácnido.

Con las ilusiones renovadas desde mi última guardia en el DCCU en Puerta Blanca, año y medio después y con mi impoluto traje oficial azul me dirigía al Centro de Salud de Miraflores donde se ubicaba la ambulancia que me entregaría de nuevo el testigo.

La tranquilidad de una guardia, esa puñetera sensación de tener todo bajo control, de ser una jornada de trabajo llevadera puede irse al traste en tan solo un segundo. Los astros que parecían haberse alineado a nuestro favor ya que eran las 0:30h y ya descansábamos en las literas a modo de trincheras en verdad estaban realizando una de esas jugadas maquiavélicas. Una llamada en plena madrugada, un código 1 que despierta a los sentidos dormidos, el diagnostico de una parada, un paciente joven, una historia poco precisa con la que dimos de bruces al llegar al domicilio de un paciente que yacía en el suelo, sin vida, emprendiendo ya el viaje final hacia el nunca jamás. Una bomba de relojería, una barriada conflictiva, un bloque entero de vecinos nerviosos que habían dejado sus casas para acudir a la del enfermo, una mayoría de raza gitana en tratamiento ansiolítico que no encontraba remedio en la medicación tomada… pero sobre todo un paciente, relativamente joven (sólo 40 años) que tras un cuadro de dolor torácico en principio atípico se había levantado para vomitar y había caído de manera fulminante al suelo. Una llegada precipitada, la nuestra, abriéndonos paso ante la comunidad que atestaba el patio de luces del bloque, varias parejas de Policías que iban acudiendo al lugar de los hechos. Una madrugada alterada, eléctrica, puta.

28 minutos de continua lucha por un imposible, 28 minutos en cuclillas; 28 minutos de cadencia 30 compresiones esternales y dos insuflaciones, 28 minutos para hacer una reanimación cardiopulmonar avanzada completa; 28 minutos que dan para pasar siete cargas de adrenalina y tres de amiodarona; 28 minutos en los que llegué a electrocardiovertir tres veces al paciente; 28 minutos en los cuales se juega con la muerte aún en vida, que dan lugar a la esperanza cuando un atisbo de ilusión se refleja a modo de fibrilación auricular en la pantalla que monitoriza al paciente; 28 minutos para pensar en la superficialidad de la vida en la que todos estamos de paso; 28 minutos para sudar la estrenada sudadera que literalmente acabó empapada y pegada a la piel, de unas gotas de sudor que caían como un riachuelo desde mi frente a la del paciente que estaba debajo de mí al mismo ritmo que hacía el masaje cardiaco; 28 minutos para escuchar a una familia que cada vez se iba haciendo más numerosa y empezaba a perder los nervios; 28 minutos para intentar lo imposible, para pensar en el cómo y en los por qué; 28 minutos de silenciosas miradas que lo dicen todo al equipo de guardia, en ese inevitable momento en el que hay que poner fin a las maniobras de reanimación y certificar una muerte ya anunciada; 28 minutos para buscar el sentido de una vida que en ocasiones juega malas pasadas. 28 minutos para pensar cómo contarles a una familia que no puede entender, cegada por el dolor de la inminente pérdida.

4 minutos frenéticos de traslado en la ambulancia que acude a velocidad de la luz, jugándosela en cada cruce, en cada semáforo en rojo ignorado ante la gravedad del aviso. 28 minutos de absoluta indefensión ante el paciente, tus miedos, una familia, desconocidos que te rodean y juzgan unos esfuerzos que pese a resultar estériles se realizaron con absoluta profesionalidad. 32 minutos totales, que ascienden a 60 mientras se informa a la familia, se da apoyo moral, se certifica la nueva pérdida y se recoge todo… 1 hora de trabajo que se cobra a 12 pero que no tiene precio ni está pagada. El peligro de trabajar “tirado” en la calle, de recorrer la ambulancia y llegar al meollo de la cuestión, de ser el punto débil de la cadena, de tener que enfrentarte en primera persona a situaciones demasiado tensas en la que la salud vital de las personas y sus allegados están en juego, de nervios perdidos.


Una profesión de riesgo la del equipo sanitario de las ambulancias, en ocasiones reconocido, pero en otras, la mayoría, tan vilmente despreciado.


Descanse en paz paciente de mi primera guardia de uniforme estrenado. Historias que marcan, cicatrices que te duelen pero te hacen más fuerte. La vida, la medicina; situaciones que parecen darse la mano en este camino que es  vivir.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ojo por Ojo...


Tras guardias como la de este viernes uno no tiene más remedio que llegar a la conclusión de que el mundo está loco o lo estamos psiquiatrizando. Acostumbrado a las guardias ya en la Observación, uno agradece las realizadas en el Hospital Civil donde todo el día estás a cargo de la Observación pero en la madrugada, cuando el reloj marca las 4:00h y lejos de que la gente duerma eso puede llegar a parecer el metro en hora punta, mientras uno baja al hábitat natural de las Urgencias.

270 minutos por delante para ver patologías típicas de esas insómnicas horas: algún paciente psiquiátrico desbocado, algún dolor que no cede e impide conciliar el sueño, un cuadro sospechoso de angina de pecho, más de un paciente al que el codo ganó el pulso a la gravedad y se empinó más de la cuenta… pero sobre todo es el tiempo de los partes de lesiones, de los robos con violencia, de las agresiones, de pacientes que llegan con la Policía. 

Pero esta noche, la media esperada se impuso a la lógica. Seis pacientes en un corto periodo de tiempo que llegaron magullados, con el rostro abierto, sangrante, hinchado; atacados bajo la cobardía de la noche y la valentía que otorga la encerrona en un callejón mientras eres abordado por un grupo de desconocidos que deciden cerrar su noche asaltando a la primera persona que pase, en el jaque sin tablero de la emboscada. O en la superflua y falsa valentía de actuar en grupo y asaltar a dos porteros de discoteca sorprendidos por lo inesperado y fuera de lugar del ataque. O por el fin de fiesta del cuarentón de turno que busca en una relajada noche de viernes la panacea para olvidar las obligaciones del día a día.

Seis pacientes, seis historias, seis golpes a la dignidad. Seis ataques violentos sin justificación, seis historias sin un comienzo claro pero con un mismo final, el que se escribe en el parte de lesiones en la consulta de Urgencias de turno, en la radiografía que atestigüe algún hueso roto, en la exploración en la que crepite algún hueso, en la dignidad dañada por un rostro desfigurado, por un cuerpo dolorido y por la sensación de estar vendidos, impotentes ante la impunidad de esos “valiente” que necesitan actuar en grupo y de noche, a escondidas, como sanguijuelas de libertad, de poder andar libremente por la calle sin mirar a cada esquina, sin la necesidad de no escuchar cualquier ruido como un estado de alerta, con el derecho de un final feliz que en ocasiones (más de las que uno puede creer si eres tú el que tienes que rellenar el parte para el Juzgado) se ve truncado sin un por qué, sin un motivo que justifique la agresión

El mundo está loco, y nosotros con él

“Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”