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jueves, 30 de junio de 2011

Trastorno Bipolar: Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Si ya de por sí es difícil entender la locura en la mente de un cuerdo, qué difícil tiene que ser vivir en la eterna montaña rusa en la que viven los afectos por este mal llamado trastorno bipolar, la eterna balanza, la continua fluctuación, el subir a lo más alto para desplomarse al vacío.

Ver el sol un día, la vida en color, sentir alegría desbordada, incontenible, desbordante., para girar la esquina invisible y quedar envuelto por esa nube negra que todo lo vela, que todo lo minimiza y que se hace llamar calle melancolía.


Manía y depresión que caminan de la mano dándose relevos para correr aún más rápido en esa carrera en la que ambas aceleran el paso pero que no llegan a cruzar la meta; que flagelan a la persona enferma que no encuentra término medio ni consuelo en un día a día del que es esclava.


Y es que tiene que ser malo verte hundido pero aún debe de ser peor verte eufórico, desatado, siendo consciente de la enfermedad que te vence y te mina poco a poco, con el valor necesario para dar el paso que el freno de mano que supone la depresión pudiera detener un ímpetu desbocado. A lo largo de los tres meses que roté por Salud Mental muchos (más de los que yo pensaban) venían con la etiqueta ya puesta de “Trastorno Bipolar”: pacientes, personas, gente anónima que sufre su particular día a día. Casi todos vistos tan solo una vez, pero como siempre, hay personas dispuestas a contar una historia para ser escuchada.


Allí estaba ella, con su ancianidad madura, con el semblante serio, inexpresivo cual máscara veneciana, con su tez henchida de dolor y media cara desfigurada. Y semanas después, allí estaba la misma mujer, sonrisa en rostro, que tras desempolvar el armario optó por la ropa más llamativa, ávida de hablar, de contar, de ser escuchada…de explicar cómo esa hemicara dañada era el producto de un intento de acabar con todo pegándose un tiro que por fortuna no cumplió con su acometido años atrás.

Tristeza y alegría, luz y oscuridad, subidas y bajadas, arriba y abajo, principio y fin, esperanza y desazón… la eterna dicotomía del Dr. Jekyll y Mr. Hyde hecha enfermedad, curiosa la manera de enfermar de la mente de los humanos


Para los más curiosos, hora de estudiar

Teoría extraída de MedLine Plus

Es una afección en la cual las personas alternan entre períodos de un estado de ánimo muy bueno o irritable depresión. Las "fluctuaciones en el estado de ánimo" entre manía y depresión pueden ser muy rápidas.

Causas

El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres, y generalmente comienza entre los 15 y 25 años. La causa exacta se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno.

Tipos de trastorno bipolar:

  • Las personas con el trastorno bipolar tipo I han tenido al menos un episodio completo de manía con períodos de depresión grave. En el pasado, el trastorno bipolar tipo I se denominaba depresión maníaca.
  • Una forma leve de trastorno bipolar llamado ciclotimia implica fluctuaciones en el estado de ánimo menos intensas. Las personas con esta forma alternan entre hipomanía y depresión leve. Es posible que las personas con trastorno bipolar tipo II o ciclotimia reciban un diagnóstico equivocado de depresión.

En la mayoría de las personas con trastorno bipolar, no hay una causa clara para los episodios maníacos o depresivos. Los siguientes factores pueden desencadenar un episodio maníaco en personas con trastorno bipolar.

  • Cambios en la vida como un parto.
  • Medicamentos como antidepresivos o esteroides.
  • Períodos de insomnio.
  • Consumo de drogas psicoactivas.

Síntomas

La fase maníaca puede durar de días a meses y puede abarcar los siguientes síntomas:

  • Distraerse fácilmente
  • Poca necesidad de sueño
  • Deficiente capacidad de discernimiento
  • Control deficiente del temperamento
  • Comportamientos imprudentes y falta de autocontrol:
  • Compromiso exagerado en actividades
  • Muy alterado (agitado o irritado)

Estos síntomas de manía ocurren con el trastorno bipolar I. En las personas con trastorno bipolar II, los síntomas de manía son similares pero menos intensos.

La fase depresiva de ambos tipos de trastorno bipolar incluye los siguientes síntomas:

  • Tristeza o estado de ánimo bajo diariamente
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Problemas en la alimentación
  • Fatiga o desgano
  • Sentimiento de minusvalía, desesperanza o culpa
  • Pérdida de interés en actividades que alguna vez disfrutaba
  • Pérdida de la autoestima
  • Pensamientos de muerte y suicidio
  • Dificultad para conciliar el sueño o dormir demasiado
  • Alejarse de los amigos o las actividades que disfrutaba

Existe un alto riesgo de suicidio con el trastorno bipolar. Los pacientes pueden abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas y el riesgo de suicidio.

Algunas veces, hay una superposición entre las dos fases. Los síntomas maníacos y depresivos se pueden presentar juntos o rápidamente uno detrás de otro en lo que se denomina un estado mixto.

Pruebas y exámenes

Muchos factores están involucrados en el diagnóstico del trastorno bipolar. El médico puede tomar todas o algunas de las siguientes medidas:

  • Preguntar acerca de los antecedentes familiares como, por ejemplo, si alguien tiene o ha tenido trastorno bipolar.
  • Preguntar acerca de las fluctuaciones del estado de ánimo recientes y por cuánto tiempo las ha experimentado.
  • Llevar a cabo un examen completo para buscar enfermedades que puedan estar causando los síntomas.
  • Solicitar pruebas de laboratorio para verificar problemas de tiroides o niveles de drogas.
  • Hablar con los miembros de la familia respecto al comportamiento.
  • Elaborar la historia clínica, incluyendo cualquier problema médico que usted tenga y cualquier medicamento que esté tomando.
  • Vigilar el comportamiento y el estado de ánimo.

Tratamiento

Los períodos de depresión o manía retornan en la mayoría de los pacientes, incluso con tratamiento.

El médico primero intentará averiguar lo que puede haber desencadenado el episodio del estado anímico. Igualmente, puede buscar cualquier problema médico o emocional que podría afectar el tratamiento.

Los siguientes fármacos, llamados estabilizadores del estado anímico, se usan primero :

  • Carbamazepina
  • Lamotrigina
  • Litio
  • Valproato (ácido valproico)

También se puede ensayar con otros fármacos anticonvulsivos.

Otros fármacos empleados para tratar el trastorno bipolar abarcan:

  • Antipsicóticos y ansiolíticos (benzodiazepinas) para problemas del estado de ánimo.
  • Se pueden agregar antidepresivos para tratar la depresión. Las personas con trastorno bipolar son más propensas a tener episodios maníacos e hipomaníacos si se les administran antidepresivos. Debido a esto, los antidepresivos sólo se usan en personas que también estén tomando un estabilizador del estado de ánimo.

Se puede usar terapia electroconvulsiva (TEC) para tratar la fase depresiva o maníaca del trastorno bipolar si no responde a los medicamentos. La terapia electroconvulsiva utiliza una corriente eléctrica para causar una breve convulsión mientras el paciente se encuentra bajo el efecto de la anestesia. Esta terapia es el tratamiento más efectivo para la depresión que no se alivia con medicamentos.

La estimulación magnética transcraneal (EMT) usa pulsos magnéticos de alta frecuencia que están dirigidos a las áreas afectadas del cerebro. Casi siempre se utiliza después de la terapia electroconvulsiva.

PROGRAMAS Y TERAPIAS DE APOYO

Los tratamientos familiares que combinan apoyo y educación acerca del trastorno bipolar (psicoeducación) pueden ayudar a las familias a hacerle frente y reducir las probabilidades de retorno de los síntomas. Los programas que ofrecen servicios de integración y apoyo de la comunidad pueden ayudar a las personas que carecen de apoyo social y familiar.

Las habilidades importantes abarcan:

  • Hacerle frente a los síntomas que están presentes, incluso mientras se estén tomando medicamentos.
  • Aprender un estilo de vida saludable, incluyendo el hecho de dormir bien y mantenerse alejado de las drogas psicoactivas.
  • Aprender a tomar los medicamentos correctamente y cómo manejar los efectos secundarios.
  • Aprender a estar atento al retorno de los síntomas y saber qué hacer cuando éstos reaparezcan.
  • Los miembros de la familia y los cuidadores son muy importantes en el tratamiento del trastorno bipolar. Ellos le pueden ayudar a los pacientes a buscar los servicios de apoyo apropiados y a constatar que el paciente se tome el medicamento correctamente.

Dormir lo suficiente es muy importante en el trastorno bipolar, debido a que una falta de sueño puede desencadenar un episodio maníaco. La terapia puede ser útil durante la fase depresiva. El hecho de vincularse a un grupo de apoyo puede ayudar a los pacientes con trastorno bipolar y a sus seres queridos.

  • Un paciente con trastorno bipolar no siempre puede comentarle al médico acerca del estado de la enfermedad. Los pacientes con frecuencia tienen dificultad para reconocer sus propios síntomas maníacos.
  • Los cambios en el estado anímico con el trastorno bipolar no son predecibles, de manera que algunas veces es difícil decir si un paciente está respondiendo al tratamiento o saliendo de manera natural de una fase bipolar.
  • Los tratamientos para los niños y los ancianos no se han estudiado bien.

Pronóstico

Los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo pueden ayudar a controlar los síntomas del trastorno bipolar. Sin embargo, los pacientes a menudo necesitan ayuda y apoyo para tomarlos apropiadamente y para garantizar que la manía y la depresión se traten tan pronto como sea posible.

Algunas personas suspenden el medicamento tan pronto se sienten mejor o porque la manía se siente bien. Suspender los medicamentos puede causar problemas serios.

El suicidio es un riesgo muy real tanto durante el estado de manía como durante la depresión. Las personas con trastorno bipolar que piensan o hablan respecto al suicidio necesitan atención de emergencia inmediata.

Complicaciones

Suspender el medicamento o tomarlo de manera equivocada puede provocar que los síntomas se presenten de nuevo y llevar a las siguientes complicaciones:

  • Alcoholismo y/o drogadicción.
  • Problemas con las relaciones interpersonales, el trabajo y las finanzas.
  • Pensamientos y comportamientos suicidas.

Esta enfermedad es difícil de tratar. Los pacientes, sus amigos y la familia deben conocer los riesgos de no tratar el trastorno bipolar.


miércoles, 8 de junio de 2011

Depresión: la vida en blanco y negro

Es duro ver la vida detrás de la eterna nube negra. Abrir los ojos tras la difícil conciliación del sueño al que te abandonas cansado de un intento casi imposible y comprobar que otro día más de monotonía y oscuridad te da su cruel bienvenida con los primeros rayos de luz que para ti son dagas que te hieren con peligro de muerte.


Hay maneras y maneras de enfermar, y sin duda, la depresión es como una sanguijuela que se adhiere al paciente para de manera insidiosa devorar toda tu vitalidad.


Si algo he aprendido durante los tres meses de rotación por Salud Mental es que hay personas a las que parece que las ha mirado un tuerto. Desgracias vitales que no son más que un sinfín de zancadillas e imposibles que terminan por hacer hincar la rodilla cual Jesús a lomos de su madero por las empedradas calles que le conducían al monte de Gólgota.


Debo de admitir que mi opinión sesgada del grueso de estos pacientes eran personas tristes por naturaleza, débiles ante cualquier imprevisto… La típica paciente que se etiqueta de fibromialgia, la historia del nido vacío no superado, de una mala experiencia sentimental

sin perdices ni final feliz, el cúmulo de pequeñas cosas que terminan haciendo una montaña…

Hay bastante de esto, personas distímicas que somatizan sus frustraciones, trastornos adaptativos que no han sabido ser afrontados, pero hay enfermos con mayúsculas, personas que viven con la única esperanza de morir, de terminar con este sinsentido al que se encuentran varados. Cadáveres en vida que deambulan sin rumbo, sin luz en la mirada, sin fin.


Mi convencimiento casi absoluto hasta la fecha era que en estos casos la oratoria era la mejor arma terapéutica para este tipo de pacientes. El sentirse escuchados, entendidos…el recibir un consejo que nadie se preocupó en dar mientras pasa el tiempo necesario que ponga un mínimo de orden en el caos mental que les somete. Pero tras el estudio de las guías NICE (la Biblia en el mundo de la Psiquiatría) y la preparación de una charla que di en Granada para el grupo de Salud Mental de la SAMFyC (“Depresión: Tratamiento farmacológico vs Placebo” como siempre si alguien está interesado que me mande un correo a juatorsan@hotmail.com) he llegado a la conclusión de que los fármacos no solo ayudan sino que son vitales para una curación que llega a producirse si sopla el mínimo aire necesario para ventilar y arrastrar algunas de las situaciones que torturan el día a día.


Es aquí donde un buen psiquiatra se convierte en un artista en moldear ánimos y emociones mientras juega con el arsenal de medicación del que disponen. Iniciando dosis que irán subiendo poco a poco, asociando antidepresivos con benzodiacepinas que irán disminuyendo para subir otras; en tocar la tecla apropiada a modo de consejo, en hacer hincapié en proyectos vitales, en la actividad física que tan vulgar parece pero que es de capital importancia ya que siempre es más fácil men sana in corpore sano.


La depresión (depressio: hundimiento), ese mal tan desconocido y maltratado que por fin se ha ganado el derecho propio de ser considerada una enfermedad. El eje del pensamiento grecoromano, la melancolía de Hipócrates, la psique del eterno Freud… Y unos pacientes que corren riesgo vital, consumidos por sus nulas esperanzas y por esa cobardía tan valiente que supone el suicidio para poner fin a un sufrimiento que todo médico debe estar dispuesto a tratar.


Nunca se da tanto en la vida como cuando se da esperanza. Es nuestra labor, como seres humanos y como sanitarios, ser la esperanza a la que poder aferrarte en la caída libre de esta enfermedad infravalorada



Y ahora no torturaré con larga teoría, me limitaré a dar las pinceladas que considero más importantes en relación con esta patología:

- - Ha sido un concepto cambiante y multifactorial

- - Afecta a todas las esferas de la vida, pero sobre todo a la afectiva

- - Hay varios síntomas necesarios para definirla pero siempre tienen que perdurar más de dos semanas, tener un estado depresivo la mayor parte del día, sufrir una disminución importante del interés o de la capacidad para el placer y que llegue a afectar la vida familiar, social y laboral del paciente

- - Más frecuente en mujeres (2:1). Prevalencia del 3%

- - Siempre hay que descartar un proceso orgánico ( hipotiroidismo, tumores, dolor crónico…) que explique los síntomas y otras situaciones vitales como el duelo

- - Los antidepresivos no están indicados en depresiones leves-moderadas. Cuando lo están se debe empezar con un ISRS

- - Si es grave debe asociarse con una terapia cognitivo-conductual

- - Si hay dos episodios previos hay que mantener el tratamiento dos años. Si es el primer episodio, al menos 6 meses a la dosis máxima con la que se consiguió la mejoría

- - El tratamiento tarde 2-3 semanas en comenzar a hacer efecto. Hay que explicárselo al paciente para que no abandone el tratamiento, al igual que hay que explicar los posibles efectos adversos de los fármacos.

- - El riesgo del suicidio es del 15%

- -NNT de 7. Se necesitan 7 pacientes medicados para que uno de ellos mejore por la medicación (parece un NNT alto, pero es muy bajo si lo comparamos con muchos de los medicamentos ampliamente utilizados: antihipertensivos, antidiabéticos orales…)


“La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido, la poseen aún”

Tales de Mileto